domingo, 30 de abril de 2017

Incompetencia del Presidente para Denunciar Tratados de Derechos Humanos

Ante la pretendida acción del Gobierno de Venezuela de sustraerse del sistema de protección de los Derechos Humanos, afirmamos la incompetencia, inconstitucionalidad y por ende nulidad absoluta de cualquier acto que pretenda derogar la vigencia de tratados internacionales de Derechos Humanos firmados por Venezuela.

La Constitución vigente ha ampliado, de una forma muy favorable para el ciudadano, la importancia y alcance de dichos derechos, cuando consagra en su artículo 19 el principio de progresividad y, lo más importante, en coordinación con la norma del artículo 23, establece que los tratados de derechos humanos suscritos y ratificados por Venezuela tienen rango de normas constitucionales, señalando que su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público y de aplicación inmediata y directa por los tribunales de la República.

Esta amplitud, en la que se ha otorgado a dichos tratados un rango constitucional, se ha visto afectada por decisiones del Ejecutivo Nacional, como es el caso de la Denuncia de la Convención Americana de Derechos Humanos y por decisiones del Tribunal Supremo de Justicia.

En relación con la denuncia señalada, me surge una pregunta: ¿tendrá el Ejecutivo Nacional competencia para denunciar tratados de derechos humanos, cuando ese Acto de Gobierno tiene rango legal y el Tratado tiene rango constitucional?

Se podría alegar que en la propia convención se establece la posibilidad de denunciarla y el procedimiento para hacerlo; sin embargo, no es la norma internacional la que establece que órgano del país denunciante es el que puede hacer tal denuncia, porque para ello está el derecho interno de los países para determinar las competencia para representar al Estado o para actuar en el orden internacional.

De la interpretación sana de nuestra constitución se debe deducir que, si el tratado de derecho humanos tiene rango constitucional, solo una reforma constitucional o un referéndum en que se consulte al pueblo de Venezuela, sería la forma correcta para lograr, válidamente, la denuncia de tales tratados. Pero, salvo que se sostenga la doctrina defendida por varios países totalitarios en la que se alega que los derechos e intereses colectivos se sobreponen a cualquier derecho o interés individual, nuestra posición es que los derechos inalienables de un ser humano no pueden ser desconocidos o eliminados por ninguna mayoría, incluso refrendaria. En todo caso esa mayoría refrendaria podría tomar decisiones válidas en cuanto a tratados acerca de derechos colectivos.

Las opiniones de otros abogados y la mas calificada del Dr Carlos Ayala Corao sobre este tema puede ilustrar con una mayor profundidad acerca de este tema.

Entiendo que la doctrina en materia de violación de Derechos Humanos establece que los que pueden violarlos son los Estados, porque los ciudadanos u otras entidades jurídicas en todo caso violan las leyes o cometen delitos que son perseguidos y sancionados por los Estados, a pesar de que en Venezuela se contempla, en la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente en el Trabajo, la posibilidad de considerar que los patronos, al incumplir con esa normativa, estarían incursos en la violación de Derechos Humanos de sus trabajadores.

Aquí me surge otra pregunta: si esos tratados internacionales establecen tribunales o instancias para reclamar por la violación de los Derechos Humanos por parte de los Estados en contra de un ciudadano o una colectividad, ¿puede un Estado renunciar al fuero consagrado en beneficio de la víctima o supuesta víctima de tal violación?

Otra pregunta más: si la Constitución establece lo que hemos señalado, ¿no se podrá demandar a la República por la denuncia inconstitucional del tratado por ante los Tribunales internacionales de Derechos Humanos, en aplicación del artículo 25 de la Constitución y pedir que sea condenada a rectificar?
Creo que una denuncia que ha sido realizada por un órgano claramente incompetente no puede impedir el acceso a estas instancias internacionales por cualquier ciudadano de este país que se vea afectado por la violación de sus derechos humanos.

En cuanto a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, resulta interesante el caso resuelto por la Decisión #1.265 de la Sala Constitucional de fecha 4 de agosto de 2008, que decidió acerca de  “la presunta contradicción entre el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal y el artículo 42 constitucional” con ponencia del magistrado Arcadio de Jesús Delgado Rosales.

El citado artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República contempla la posibilidad de que sea declarada la inhabilitación política de un funcionario como sanción administrativa accesoria en los procedimientos abiertos por ese organismo.

El Artículo 65 de la Constitución estipula lo siguiente: “No podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito”. 

Este artículo 65 indica que quienes hayan sido condenados por determinados delitos no pueden postularse a cargos de elección popular, con lo cual debemos concluir que sólo un juez penal puede condenar y no el Contralor General de la República.

El artículo 42  de la Constitución (Capítulo II: De la nacionalidad y ciudadanía; Sección Segunda: De la Ciudadanía), reza: “Quien pierda o renuncie a la nacionalidad pierde la ciudadanía. El ejercicio de la ciudadanía o de alguno de los derechos políticos sólo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley”.

También la Constitución establece en su Artículo 39: “Los venezolanos y venezolanas que no estén sujetos o sujetas a inhabilitación política ni a interdicción civil, y en las condiciones de edad previstas en esta Constitución, ejercen la ciudadanía y, en consecuencia, son titulares de derechos y deberes políticos de acuerdo con esta Constitución”.

Hay que resaltar que el Artículo 23, numeral 2, de la Carta de la Convención Americana de Derechos Humanos (vigente plenamente en la fecha de la sentencia) al referirse a los  Derechos Políticos, señala: “La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal.”  Como hemos señalado, esta norma tiene rango constitucional y establece la necesidad de una decisión en un proceso penal para limitar derechos políticos de cualquier persona.

Toda la argumentación de la Sala se basa en la ubicación específica del artículo 42. Señala que no está ubicado en la Primera Sección (de la Nacionalidad) sino en la Segunda Sección (de la Ciudadanía) y adicionalmente no está contemplada, esta garantía, en el capítulo de los derechos políticos.

Esto me lleva a hacerme la siguiente pregunta: si la norma del artículo 42 de la Constitución es válida, pero también es válida la norma del artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, ¿solo a los venezolanos por nacimiento les es aplicable esa norma legal pero a los venezolanos por naturalización sólo se les pueden suspender sus derechos políticos con sentencia condenatoria firme?

También resulta artificioso el argumento de que la norma se refiere solo a los venezolanos por naturalización, porque al establecer en artículo 42 de la Constitución lo siguiente: “Quien pierda o renuncie a la nacionalidad pierde la ciudadanía.”, también se refiere a los venezolanos por nacimiento, que si bien no se les puede revocar la nacionalidad, si pueden renunciar a ella.

Posteriormente, el Contralor General de la República, en clara violación de la Constitución, aplica una sanción accesoria de inhabilitación a una persona que ocupó un cargo de elección popular.

Al ex Alcalde Leopoldo López y ahora al Gobernador Enrique Capriles los pretenden inhabilitar políticamente (son actos viciados de nulidad absoluta) de manera inconstitucional y con clara violación de sus derechos Políticos. Declaratoria que ya ha sido hecha por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que el Tribunal Supremo en clara burla del texto constitucional declaro inejecutable.

Ahora, volviendo al tema general de los Derechos Humanos, existe un hecho: las violaciones de los derechos humanos se producen, fundamentalmente, por el ejercicio abusivo del poder de los Estados o de sus funcionarios en contra de los ciudadanos.

En todos los países, se presentan casos en que algún funcionario se excede en el ejercicio de sus funciones violando esos derechos, y lo deseable es que las instituciones de esos países apliquen los correctivos del caso, las sanciones correspondientes a los violadores, se indemnicen los daños y se restablezcan las situaciones jurídicas afectadas. Lo grave es cuando la violación de los Derechos Humanos forma parte de una política de Estado.

Hoy existen suficientes fundamentos para demostrar que el Gobierno de Venezuela no solo viola una variedad de Derechos Humanos, sino que la continua violación, la amplitud de los afectados (cualquier sector de personas que disienten del actual gobierno) y el  encubrimiento, complicidad e intento de legitimación de las acciones violatorias de Derechos Humanos por parte de la mayoría de los poderes públicos, con especial gravedad, las actuaciones y omisiones graves (dolosas) del Tribunal Supremo de Justicia (Sala Constitucional), el Consejo Nacional Electoral y de la Defensoría del Pueblo, hace que todas estas violaciones deban considerarse como Delitos de Lesa Humanidad.(*)

Hay otro hecho cierto, y es que los grandes avances en materia de Derechos Humanos y su protección han partido de protestas colectivas y, lo más importante, por actuaciones de individuos que en un determinado momento anteponen valores que consideran más preciados que la propia vida y la libertad personal.

A mi cabeza vienen las Sufraguistas que en 1912 se levantaron en la ciudad de Cleveland, Estados Unidos, por la defensa del voto femenino; Rosa Parks, que en 1955 osó sentarse en un puesto designado para blancos en un autobús, lo que marcó el inicio de la lucha por los derechos civiles en esa mismo país; el Rebelde Desconocido, quien en 1989 se paró solo frente a una fila de tanques en la Plaza de Tiananmén en una protesta por los derechos políticos en China; Nelson Mandela, quien sufrió 27 años de cárcel por la defensa de la igualdad de todos los seres humanos, los derechos políticos y la libertad de pensamiento y de expresión en su país, y además trabajó con sus captores para restablecer la libertad y el disfrute pleno de los derechos humanos en su país; la tragedia protagonizada por Adel Jadri de Tunes, quien protestando ante el abuso policial al haberle destruido su puesto de venta de cigarrillos, se prendió fuego con gasolina ante la Comisaría de Policía de su barrio, dando inicio a la Primavera Árabe, la cual no ha llegado a su fin;   la niña paquistaní Malala, quien fue víctima de un atentado por parte del Talibán por su exigencia de educación igualitaria para las niñas y mujeres de su país; y, por último, los venezolanos que han dado su vida, han sido privados de libertad u obligados al exilio, perseguidos y discriminados por su lucha por la libertad, el derecho al trabajo, a la huelga y la protesta, a la libertad sindical, el derecho al trabajo y el derecho de propiedad. Por último, nuestro jóvenes venezolanos que ha dado su vida por la libertad y la democracia en contra de la dictadura militar que nos gobierna.

A todos estos luchadores rindo homenaje, porque a ellos y muchos otros debemos las libertades y los derechos que hoy consagra nuestra Constitución. Ellos son los legítimos redactores de los Derechos Humanos en las constituciones.

Los juristas y los jueces tienen la obligación de interpretarlos sanamente, preservarlos en el tiempo y evitar la tentación de los poderosos para conculcarlos y legitimar la violación de los mismos a través de fallos o dictámenes.
Por último, nos toca a todos y cada uno de nosotros defenderlos para bien de las generaciones futuras.
Muchas gracias.

Gonzalo Pérez Petersen.

Esta entrada contiene la argumentación contenida en una entrada anterior publicada el 25 de octubre de 2013, pero consideramos pertinente ante la Denuncia del Tratado de la OEA.

(*) Existen decisiones de Tribunales de la Corte Interamericana que han sido desaplicadas; pronunciamientos de los organismos internacionales de Derechos Humanos, los procedimientos ante la OIT , la próxima aplicación de la Carta Interamericana al gobierno de Venezuela, y las acciones de las FAB, de los cuerpos de Seguridad del Estado y de los Tribunales que constituye un hecho notorio la violación reiterada de derechos humanos en contra de los sectores que se oponen al gobierno.

Mayor Información sobre el Tema de la Inhabilitación de Derechos Político, en el Blog Drpolitico.com de Luis Enrique Alcalá, es especial en las siguientes entradas.

http://doctorpolitico.com/?p=2529
http://doctorpolitico.com/?s=CS+%23293Inco

lunes, 17 de abril de 2017

Una Carta para Barak Obama acerca de la discriminación y los derechos humanos.


Cuando se habla de la necesidad de construir muros, como pretende el actual presidente de su país, para separar (segregar) personas, y así impedir que unas personas entren en contacto con otras o para protegerse de los daños que puedan causar, me hace pensar en la Gran Muralla china, la barricada construida por los romanos para evitar la entrada de los bárbaros del norte y finalmente el muro de Berlín.

El nuevo muro pretende separar a dos países, para impedir que los mexicanos y demás latinoamericanos emigren a Estados Unidos en búsqueda de un futuro mejor. Es evidente que la circulación de personas en estos niveles implica que parte de las personas que cruzan puedan tener objetivos contrarios a las leyes; entonces se alega que su construcción busca evitar el paso de delincuentes de todo tipo. Sin embargo, independientemente del derecho de los países de regular la inmigración de extranjeros, el argumento esgrimido no es sostenible estadísticamente, cuando la infracción de la gran mayoría de esos inmigrantes es la de ingresar ilegalmente para trabajar y no para cometer delitos graves.

Ninguno de los muros mencionados logró el objetivo de sus constructores y estoy seguro que con éste último se conseguirá un resultado adverso. Lo grave es que en todos los casos resultó en un signo del comienzo de la decadencia de una sociedad dominante.

Esto genera un contraste muy grande frente a un pueblo que ha superado paradigmas que no funcionaban ya y comportamientos incongruentes con los valores y principios democráticos de esa sociedad.

Una democracia funcional es aquella en la que existen múltiples grupos de intereses y un sin número de maneras de pensar. Allí es posible evolucionar y hacer correcciones de ideas que atentan en contra de derechos fundamentales de los individuos, los que son universalmente reconocidos o los que están en vías de serlo, pero, a veces olvidamos que lo más importante de una democracia no es que las decisiones importantes de esa sociedad sean tomadas por la mayoría de sus miembros, (entendiendo que resulta más difícil, pero más efectivo lograr consensos que imponer la voluntad de la mayoría)(2) sino que el sistema permita y garantice que una persona puede lograr la protección requerida a sus derechos fundamentales, aun cuando una mayoría adverse a este individuo. 
Pero este individuo requiere asumir también su rol de ciudadano y sus responsabilidades individuales y colectivas, e inclusive debe estar dispuesto a dar su vida física o productiva por el colectivo al que pertenece.

Aunque la democracia norteamericana tiene mucho de esto, todavía tiene camino que andar y seguir el proceso evolutivo que ha sostenido, en especial, en los últimos 50 años. Ese país ha contribuido al modelaje en otros países y a ser referencia en estos temas.

El pasivo más grande es el de no haber caminado hacia la plena aceptación del protocolo de Roma sobre Derechos Humanos (ratio belli).

Es fabuloso pensar que una sociedad, antes segregada entre “blancos” y “negros”*, haya terminado eligiendo presidente a una persona como Ud., quien tiene ancestros africanos y de religión musulmana.

Este hecho, para los que observamos a ese gran país, tan perfecto e imperfecto, a la vez, como todo lo que es humano, vemos con envidia su capacidad de evolucionar de manera tan asombrosa. Sin embargo, en mi juicio, es una sociedad con rasgos de machismo, porque le ha sido difícil reconocer la naturaleza dual del ser humano, hombre-mujer, (el animus – ánima de la que hablaba Karl Jung) y aceptar el sitial que le ha sido negado de alguna forma a las mujeres.

Posiblemente la rapidez de estos cambios es lo que determina, en algún momento de ese camino, que las corrientes más conservadoras de pensamiento, quieran poner un freno o revertir este proceso.

Para lograr este objetivo quieren desmontar el proyecto más emblemático de su administración que es el Obama Care.

No tengo elementos para alabar o criticar este beneficio social, pero sí sé que todo sistema de seguridad social requiere disponer de sanidad financiera para ser sostenible en el tiempo. Lo que si veo importante es que se pretende dar acceso a la salud a un sector de la población de bajo recursos y eso es encomiable y debe encontrar viabilidad.

Lo único que me pregunto es que Ud. señaló hace varios años que uno de los temas que encarecía los servicios de salud era el de los montos por indemnizaciones tan elevados que se imponían a los médicos en caso de mal praxis, lo que implica primas elevadas de seguro para los médicos y que esto debería tener una limitación legal. Este asunto no fue resuelto.

También los sistemas de seguridad social deben tener mecanismos para evitar y sancionar los abusos de los beneficiarios, de los médicos, de los servicios médicos y de las compañías de seguro.

Aquí hay que vencer la visión de que cada quien debe velar por su vida y porvenir, en cualquier circunstancia, algo que puede ser deseable dentro de una sociedad de personas libres, pero que resulta insuficiente frente a personas que no pueden hacerlo totalmente, por discapacidad, edad, o que no tienen las mismas oportunidades para crecer y desarrollarse, más aún cuando la educación y el entorno en muchos casos son inadecuados o insuficientes.

Este tema, tiene mucho que ver con la pobreza en los países y la globalización indetenible del planeta, que nos obliga a poner el esfuerzo de toda la sociedad para mejorar esta situación y en el sentido de que lo que hagamos por la pobreza de los países vecinos y de las zonas de pobreza extrema en el mundo, puede disminuir los procesos de migraciones masivas por el hambre o la guerra que vivimos hoy en día. Un muro no puede detener en ansia de un ser humano de aspirar a un futuro mejor.

Por último, para dar un salto significativo se debe comenzar por el lenguaje y en especial el lenguaje que implica una etiqueta a una persona.

Hay un tema moderno que se ha dado en llamar endo-racismo. Esto es cuando el racismo viene desde la persona que es discriminada por la sociedad, pero también de la persona que se autodefine de una manera “racial” también desde el grupo que discrimina.

El primer acercamiento está dado porque el color de la piel es de tanta variedad que resulta impreciso usar esa calificación, además que el color se puede variar dependiendo de los niveles de exposición al sol o por temas metabólicos del organismo humano. 

Desde el punto de vista racional una calificación por colores no tiene ninguna importancia o trascendencia, salvo, la mayor o menor propensión a cierto tipo de enfermedades de la piel, por ejemplo. La genética es lo único que nos identifica físicamente y de manera única de los demás individuos del planeta. Los fenotipos deben carecer por esto de consecuencias jurídicas.

Otro aspecto consiste en que nadie tiene derecho a definir a otra de una determinada manera y más cuando esa calificación no tiene o no debería tener efectos jurídicos, salvo casos en que se requiera hacer una identificación de una persona perdida o que es solicitada por las autoridades en una investigación policial o judicial. Las definiciones tales como “Africano Americano”, “Latino”, “Asiático”, “Árabe”, etc., son también imprecisas y racistas o endoracistas.

En todo caso deberían existir plantillas de color como las que usan los dentistas para colocar un diente postizo que sustituya a un diente verdadero para que resulte igual o muy parecido, para los fines prácticos señalados.

En este sentido a una persona se le puede calificar por su nacionalidad, por su edad, su altura, por su peso (sin que se diga si es mucho o poco). Puede haber estándares médicos que, basados en información epidemiológica, permitan asomar tendencias en cuanto a la salud o algunas patologías.

Aquí se presenta un tema que ha pasado debajo de la mesa y es la discriminación por la apariencia física, ya no por el “color” de la piel sino desde el punto de vista estético. Está comprobado que una persona que es percibida como “fea” tiene menos oportunidades de conseguir empleo y me refiero a cualquier tipo de empleo. También existen estudios de discriminación por el nombre cuando se busca empleo.

En lo personal me siento más cómodo definiéndome por mi nacionalidad, por la religión que profeso (1), o, por rasgos de orden cultural que considero propios y que me hacen sentir que pertenezco. Pero esto último es un derecho personal y que no contradice lo que los demás sientan o piensen de sí mismos.

Algo de este asunto también aplica a las nuevas etiquetas usadas para referirse a las personas según su “orientación” sexual. Aquí pasa algo parecido a lo mencionado anteriormente: la sexualidad tiene tantas variedades y matices que cada quien conoce la suya y desconoce la de los demás. Aquí aplican etiquetas discriminatorias como las expresiones que se usan mucho y que tienen connotación negativa y en contraste otras como: “correcto” o “normal”, que también afectan a las personas con algún grado de discapacidad.
Recientemente he visto que en algunos países que se refieren a estas personas como personas especiales o personas con habilidades especiales

La conclusión de esta carta es la siguiente: Una persona que le toca vivir en un país sin democracia y sin respeto a los derechos humanos fundamentales de los individuos, le pide, encarecidamente: Que Ud. no se desprenda de su activismo político y social y tome el testigo para crear conciencia de la discriminación existente y trabaje y sume esfuerzos por la evolución y el respeto de los derechos humanos en el mundo.

Gonzalo Pérez Petersen.

(*) El uso de las comillas lo hago para resaltar los imprecisa o inadecuado del término, con base al argumento planteado en este artículo.
(1) Es reprochable cuando la religión se usa como mecanismo de discriminación. Las religiones deben aceptar el derecho a la libertad religiosa, en el sentido de defender el derecho de otros a profesar otra religión o no profesar ninguna, y se debe cuestionar el uso de la religión para fines políticos o para subyugar o limitar el libre albedrío de las personas o que quieran copar o destruir el orden social que propugna una verdadera democracia.

(2) No nos hemos dado cuenta que el trasfondo de la grave crisis política, institucional, social, económica y ambiental, que se vive hoy en día en todos los países tiene que ver con la necesidad de encontrar nuevos consensos, porque el modelo existente está agotado. Debemos repensar los objetivos que realmente queremos lograr como sociedad y no como sociedad local sino universal y entender que la globalización ha dejado de ser una idea y se ha convertido en una realidad indetenible.

lunes, 10 de agosto de 2015

¿Como Enfrentamos el miedo o actuamos ante el Peligro?


Actualmente, en muchos países, sus ciudadanos están sometidos a situaciones de peligro y viven en el miedo y la desesperanza. 

Tenemos los casos como los que suceden en países en guerra, también en sitios en que se han desencadenado persecuciones políticas o religiosas y también lugares en donde rigen gobiernos autocráticos, que utilizan el miedo como arma de sometimiento de sus pueblos.

Estas circunstancias producen en el individuo respuestas que están programadas en el inconsciente colectivo de la humanidad y que deben además tener un fuerte arraigo en nuestra base de información genética.
El primer ancestro mamífero que se estresaba solo en tiempo presente.


Desde el primer mamífero conocido, el Morganucodon muy parecido a una rata, al enfrentarse a una situación de peligro, por ejemplo, ser atacado por algún depredador, se producía en el una respuesta neurológica por el estimulo de sus sentidos y una respuesta hormonal que generaba a la vez reacciones físicas frente a tal amenaza.

Una de las respuestas que son detectables a nivel orgánico, en estos casos, es la secreción de una hormona llamada adrenalina, que produce en el individuo el surgimiento de una fuerza y aceleración de respuestas y produce un espesamiento significativo de la sangre.

Esta última respuesta del organismo, la han explicado los estudiosos del tema, como un mecanismo de defensa para el caso de que se sufra una herida; la sangre espesa disminuye el riesgo de hemorragia y esto puede permitir seguir luchando o huir efectivamente.

También se pueden producir grandes cantidades de cortisol, que es una fuente de energía proveniente del hígado y que aporta el combustible adicional necesario para la situación de emergencia.

Lo que sucede es que tanto los animales como los humanos primitivos podían cohabitar en el mismo ecosistema (selváticos o de sabana) con sus reales o posibles predadores. Esto permitía que las situaciones de peligro fueran ocasionales o por lo menos predecibles, acompañadas con una serie de señales o avisos dados por otras especies y que son, aún hoy, compartidos por todos los habitantes de esos ecosistemas (no conozco si este mecanismo funciona en un ecosistema marino o con especies como los insectos, etc.).

El asunto es que, en ese ecosistema, podía estar presente un depredador, pero podía estar satisfecho con su última comida, con lo cual sus potenciales víctimas bajaban su nivel de estrés y seguían su rutina diaria, hasta que el depredador volvía a asumir su modo de caza.

Una respuesta más asombrosa a situaciones del peligro, y que se comparten con especies como las aves, es que al enfrentarse a situaciones de peligro inminente por primera vez, en el animal y también en el humano se produce una alteración en el encéfalo que hace que el organismo sea capaz en el futuro de tener una respuesta instantánea frente al mismo estímulo, sin que medie un pensamiento; la respuesta que en primera instancia pudo ser voluntaria se convierte en una respuesta automática.

A este mecanismo de programación cerebral se le atribuyen las respuestas automáticas que tienen las personas en el caso de las fobias y que recientemente se han encontrado mecanismos de des-programación de estas respuestas, cuando antes solo eran tratadas con terapias psicológicas por años, sin muchos resultados favorables. 

También creo que este sistema, de pasar de la angustia a la tranquilidad, se veía reforzado por la actitud de las especies de vivir en el presente, cosa distinta a la que hace el humano que tiene una visión del futuro, lo que permite visualizsr, las posibles angustias de su futuro, en el presente (¿Podré encontrar alimento y cobijo en el invierno próximo?) . 

Tanto la presencia en exceso de la adrenalina como del cortisol en la sangre son nocivos para la salud, porque pueden afectar la tensión arterial, estimular la acumulación de colesterol de baja densidad en las arterias y afectar el metabolismo de hepático pancreático, aumentando los niveles de glucosa en la sangre y estimulando una respuesta inmunológica en contra de la insulina.

Este estado se hace evidente para cualquier persona puesto que, al estar sometidos a situaciones de estrés, nos ponemos irritables, a veces agresivos, y en estas circunstancias, muchas veces orientamos esa rabia, no en contra de quien la produce o en contra de su causa, sino en contra de personas inocentes. Hay que darse cuenta de esa actitud y proponerse reorientar esa rabia hacia una acción positiva o a lo sumo paleativa.

¿Cuál es la emoción que subyace en las situaciones de peligro?

El miedo o el pánico.

¿Frente a esta emoción cuales son las respuestas posibles?.

Hay quien habla de dos posibilidades: "Fight or fly" (Luchar o volar), que pueden ser definidas como actuar o escapar y que en mi opinión existe una tercera posible respuesta y es la de paralizarse.

La primera que es luchar yo la definiría mejor como actuar, que puede incluir atacar, defenderse o evitar ser dañado. Esta es la primera opción que debemos tener presente.

Como todas las actuaciones del ser humano, pueden tener una respuesta o acción positiva o negativa.

Por ejemplo: frente a un acto de agresión verbal exagerada y totalmente injustificada, se puede optar por sacar un arma y dispararle al agresor.


¿Cómo medir que la actuación es apropiada o no?
Para eso disponemos del derecho penal que establece cuando una acción, que en otras condiciones puede ser considerada delito, puede estar justificada legalmente y calificada como legítima defensa: que sea una defensa de bienes jurídicos (en un sentido amplio) ante una agresión ilegítima y que mantenga una cierta proporcionalidad entre la agresión y la reacción. 

Pero yo voy más allá, y es que la acción  tenga un propósito positivo o realizable. Que no tenga un objetivo destructivo o negativo.

En una de las entradas del blog referidas a la Ira vs La Felicidad, señalé la importancia de la efectividad de una respuesta ante una agresión injustificada, que busca lograr un cambio o desplazamiento significativo y positivo en el agresor (esto no es realizable siempre).

La segunda posibilidad es huir, escaparse o alejarse de la situación de peligro o que nos causa miedo. 

Esta se ve con mucha frecuencia en casos de guerras en que las personas huyen de los lugares de conflicto o las personas que emigran de países ante situaciones políticas, económicas o sociales que no se sienten capaces de enfrentar o están muy lejos de estar bajo su control.

No quiero decir que hay una respuesta correcta y otra que no lo es.
Cada quien tiene circunstancias diferentes, recursos diversos, sus competencias, capacidades, actitudes y emocionalidad diferentes para enfrentar situaciones difíciles y cada quien encuentra la forma de resolverla a su manera.

Yo lo veo de esta forma: Un joven recién graduado, que no tiene familia, ni otras obligaciones puede buscar aventurarse en otro país, comenzar desde abajo y hacerse camino con el tiempo. Una persona mayor, tiene pocas probabilidades de adaptarse a cambios importantes en su vida. Esto no quita que hay personas con mucho coraje que son capaces de vencer obstáculos muy grandes y abrirse camino en la adversidad. Por eso es que me abstengo de emitir juicios acerca de las decisiones que toman las otras personas porque no soy capaz de vestir plenamente esos zapatos.

La última posible respuesta es la de la paralización. Es como el animal que se hace el muerto para que el agresor desista de su propósito. Esto le he visto en las cucarachas y en los escorpiones.

Esta conducta es la menos recomendable, por ser la menos eficaz de todas, pero existen situaciones en las que no queda más remedio, por la pérdida de control absoluto de la situación o la imposibilidad total de poder escoger otro camino.

En días pasados escuchaba una entrevista que le hicieron al psiquiatra Pedro Delgado en la cual advertía que en los casos en que una persona o animal a través de estímulos reiterados o de situaciones en las que se les expone que no pueden ser enfrentadas con huida ni con acción o lucha, el sujeto puede ser víctima de lo que se ha dado en llamar la desesperanza aprendida, también conocida como indefención aprendida, que produce en el individuo una transformación de su estado emocional hacia la resignación. Como saben la resignación es un estado emocional en el cual la persona se convence que no tiene el poder o la autoridad de cambiar las situaciones que lo afectan y proyecta hacia el futuro esa incapacidad de hacerlo: "Todo está mal y el futuro no va a ser distinto y puede ser peor que hoy."

Regímenes autoritarios han usado estos mecanismos para lograr el control total de las sociedades que gobiernan. Ejemplos de esto se vivieron en la Unión Soviética, especialmente bajo el régimen de Stalin, en la Alemania Nazi y en el Régimen de los hermanos Castro en Cuba. Entendiendo que lo que se suprime de manera radical es la posibilidad de lucha, quedando solo una rendija que es el posible escape o fuga de esos países. Cuando esto sucede en algún país, el gobierno no tiene otra opción que cerrar las fronteras y construir muros como el de Berlín.


Esta reflexión la he hecho para preguntarles:
Cuando estoy en una situación de miedo o estrés, ¿cómo reacciono?
Si no me conformo con mi forma de reaccionar en estos casos, ¿hacia dónde quiero evolucionar?
¿Puedo ser estratégico en mi propósito cuando reacciono en estas situaciones?
¿Cuán eficaces son mis decisiones en estos casos?

Una de las recomendaciones es que aprendamos de los animales a vivir en el presente y así aliviar la carga de las angustias y preocupaciones del futuro.

Como alguna persona que no me acuerdo dijo: "Si no te gusta el futuro que vislumbras, construye uno distinto".

Si estás paralizado o sumido en la desesperanza aprendida, te conviene ver este video:

Mi padre solía decirme, no te preocupes, ocúpate y que va por la misma línea del dicho anterior.

Solo espero que esta reflexiones puedan ayudar a tomar conciencia de cómo estamos enfrentando situaciones difíciles y proponernos a ser actores de nuestro destino, en el entendido de que debemos saber cual es nuestro poder para lograr cambios, cuál es la autoridad que tenemos para cambiar la cosas, las competencias o herramientas que disponemos para lograrlo (podemos adquirirlas o generar alianzas para disponer de ellas) y nuestra capacidad de sumar voluntades para coordinar o colaborar en un esfuerzo colectivo.

Esto determina que los que tienen más poder y autoridad tienen una mayor responsabilidad, pero no nos releva de hacer lo que nos corresponde a cada uno de nosotros y más a través de mecanismos o instancias de equipos de trabajo o colectividades civiles o políticas.

Abajo encontrarán una conversación que sostuve hace 15 días con Luis Enrique Alcalá acerca del tema del miedo en su programa Dr, Político.


viernes, 31 de julio de 2015

MANIFIESTO DEL REGRESO

El regreso a la patria es más tema para un cuento, o para un poema, que para un artículo de prensa. Ciertamente, después de casi tres años de ausencia  es "la  flor amarilla del camino", la profundidad de los árboles o  la presencia del Ávila lo que más nos conmueve. Hay demasiados reencuentros a cada paso, en cada hora, en cada brazo de calle, para sentir nostalgia - como el turista insatisfecho -por las orillas del Sena, por las luces de Broadway o por  el aperitivo en la Gran Vía. Nuestro espíritu como el labio del niño, conserva su sed permanente por la leche materna.- Por ese olor húmedo de nuestra tierra oscura, por sus frutos rebosantes de forma y aroma, por sus semillas, por sus crepúsculos precoces, por el aliento de sus montañas, por la música del trópico, espesa y turbia, que retumba como la ola y recuerda el mar.
Pero de pronto se nos acerca alguien y nos cuenta, uno de los infinitos chistes que se inventan a diario, para ironizar sobre los desaciertos del régimen; o nos hablan, con furia, de los males que han originado  "la democracia"; o, con lágrimas en los ojos, nos narran el triste destino de alguna empresa que fue  floreciente. Entonces volvernos a la realidad. Nos encontramos con que Venezuela ha cambiado — para bien o para mal—, pero que los venezolanos  seguimos siendo los mismos.
Después de todo, nadie -salvo los muy ingenuos- tenía derecho a pensar que íbamos a transformarnos, por el simple hecho de sustituir un dictador por un Presidente electo. La expectativa de lucro fácil, el vicio espiritual, la indisciplina, la ausencia, de fe (en algo o en alguien), siguen siendo parte integrante y esencial de nuestro patrimonio colectivo. Se me dirá que poseemos también muchos valores y no faltarán, sin  duda los amigos de las explicaciones prefabricadas para acusar de todas nuestras taras al "imperialismo yankí" o al "peligro comunista". Afortunadamente para mí es a los políticos de uno y otro bando a quienes corresponde la grata tarea de cantar las virtudes del pueblo y de acusar a "los verdaderos" responsables de sus miserias.
Lo cierto es que al reencontrar de nuevo a Venezuela, me hallo frente al mismo pueblo que posee el hábito de disfrazar la decepción con el chiste. El mismo que hace alarde de improvisación y de indisciplina, porque cree más en la magia y en el instinto que en el esfuerzo sostenido y en el talento. Con el mismo pueblo, aventurero e impaciente, que después de cinco siglos de sumisión y de violencia cree que la fuerza y el azar pueden redimirlo.
Y si repito aún todo esto es porque conservo intacta la convicción de que, pese a los desatinos y a la carga de ineficacia que arrastra el presente ensayo democrático, es la con­vivencia y la legitimidad democrática nuestra única y verdadera salida. Me niego a aceptar -como lo anuncian infinidad de profetas- que Venezuela sólo tenga dos alternativas: o la dictadura facistoide, o la dictadura-marxista. Con horror: he escuchado las voces -hasta de hombres que yo creía sensatos-  que me anuncian, sin disimular su complacencia, la proximidad de una nueva dictadura. Otros mas ingenuos que yo, aguardan "el golpe" que nos llevará al fidelismo. En resumen, continuamos aguardando, como siempre, que el  azar y la violencia resuelvan nuestros  males.
Pocos, muy pocos, creemos aún que no son imputables al sistema los errores y las limitaciones de los hombres encargados de aplicarlo. Todavía hay tiempo de enmendar, de rectificar, de corregir.
El Nacional –Domingo 15 de octubre de 1961
Antonio Stempel París


Nota: Este artículo cayó en mis manos gracias a Teresa Casanova, talentosa artista plástica venezolana. 

jueves, 9 de julio de 2015

El Silencio.


El silencio adquiere mayor relevancia, por lo escaso y por lo exagerado. El silencio es una categoría que no existe en la realidad física, pero si en el mundo de lo humano; puede estar vinculado al silencio de los sordos, sordos por voluntad o por designio, tanto como la falta de una voz y también a la añorada paz que nos produce.

¿Qué es para ti el silencio?

En mi caso aprendí el valor del silencio, aun joven, cuando me tocó compartir casa con mi hermana, mi cuñado y mis dos sobrinos. Allí surgió una necesidad grande de tranquilidad y soledad.

A partir de este deseo, decidí usar mis fines de semana para ir solo a la playa y fue donde aprendí la diferencia entre lo que es la soledad y lo maravilloso de la solitud y de su silencio. La soledad puede ser una categoría que se refiere a una realidad objetiva: estoy sin nadie; o una sensación o emocionalidad que expresa una carencia de compañía. La solitud, en cambio es un estar solo, en silencio, con pensamientos, oraciones o meditaciones, puede ser con personas al lado o no, con uno mismo; es un encontrar ese quien soy y con la propia emocionalidad, que resulta placentero e enriquecedor, lo que puede abrir, incluso, una puerta hacia la espiritualidad. A partir de esa experiencia aprendí también que nunca estoy solo y que la palabras fastidio y aburrimiento dejaron de tener sentido para mí.

También aprendí del silencio en el coaching, en ese momento en que escuchas el dolor de una persona y no encuentras la palabra correcta o la pregunta poderosa, porque ese sufrimiento te sobrecoge. Allí el silencio del que acompaña es más poderoso que una palabra.


En el Libro de Tomás (uno de los evangelios apócrifos del mar muerto) hay una hermosa frase que dice: “El Reino de Dios está dentro de vosotros…”. Es ese viaje al fondo de mar donde te reencuentras con el infinito y que vale la pena andarlo…


El silencio puede tener connotaciones elevadas, pero más mundanas, como las que se refieren a la música. En la música hay varios silencios: el que es necesario para que comience la orquesta, refiriéndome a la música “académica”, aquel entre cada movimiento, también cuando termina la pieza y creo que el más importante es ese silencio, que decide el compositor y que maneja a su criterio el director, al dejar un vacío entre una nota y otra o dilatarse en continuar. Hay quien señala que los silencios en la música son uno de los temas más difíciles.



Ahora mis silencios están vinculados con mis ratos de oración y de cocina: sin nadie, sin teléfonos, radios ni televisión. 


Hay otro silencio y es aquel de quien calla. Hay un dicho, que me parece falso para la mayoría de los casos, y es el que se refiere a: “Quién calla otorga”. Mi experiencia es que en la mayoría de los casos, las personas (haciendo la salvedad. por razones culturales no suelen callarse), prefieren quedarse en silencio para no entrar en discusiones inútiles o para evitar enfrentar a una figura de autoridad (un jefe o un padre indispuesto a transigir como costumbre) y que en el fondo no tiene nada de aquiescencia. Ese silencio del que se da por vencido ante la soberbia sin remedio, el paradigma obsesivo, la testarudez, el autoritarismo, porque la palabra resulta semilla que cae en suelo infértil. 

En los antes dicho, puede entrar el silencio que se da cuando nos plegamos a la opinión de una mayoría, absteniéndonos, o evadiendo expresar una posición diferente. Esto ha sido justificado por la necesidad del ser humano de pertenecer, de ser aceptado por un colectivo y que en las organizaciones se ve como una forma de adaptarse a la cultura predominante del entorno en el que nos desenvolvemos. Esto que en principio puede tener un aspecto positivo puede llevarnos a situaciones muy peligrosas e inconvenientes.

Asistí hace unos años a un encuentro multitudinario de ejecutivos de una gran empresa, en el que se presentó un joven profesor, de un instituto de estudios de gerencia, para dar una charla acerca de la ética y los valores en las empresas. 

Muy acertadamente, nos señaló que resultaría aburrido hablar teóricamente acerca de los valores y que sería más útil presentar  casos de la vida real en lo que pudiera ser difícil evaluar o juzgar las conductas observadas.

Uno de los casos fue el siguiente:

"Un ejecutivo tenía el sueño de escalar una de las montañas de los Himalayas en su vida. Ya a los 45 años le es otorgado un año sabático y se suma a una expedición, ya que, por su edad, sería muy difícil que se le presentare de nuevo esa oportunidad. 

Subiendo del campamento base al campamento número 2, se encuentran, a medio camino, a un hombre en el suelo, sin sentido. Lo sientan en una piedra, logran despertarlo, le dan una cobija, pero el mismo no se puede levantar. Se ponen a discutir, si deben ayudarlo a bajar al campamento base o dejarlo allí para que al recuperarse baje por sus propios medios. El ejecutivo piensa que el que baje con el desconocido va a perder la oportunidad de escalar la montaña y como la mayoría piensa que lo mas probable es que se va a recuperar pronto, el podrá bajar sin ayuda. Planteada la situación así, “todos” deciden dejarlo y seguir".

Cuando comienza la discusión acerca de la decisión tomada, resultaron opiniones divididas entre los asistentes. 

Había algo que no me cuadraba y pedí la palabra para preguntarle al facilitador: ¿Usted consideró que estaba delante de un tema que se refiere a lo que se ha dado en llamar psicología de grupo o de masas? Él me contestó que no lo había visto de esa manera. Yo le dije, entonces: "cuando la gente toma decisiones en grupo, termina acogiéndose, normalmente, a lo que la mayoría piensa o lo que piensa su líder más visible, no necesariamente a la decisión más apropiada, porque la mayoría no siempre tiene la razón. Para mi resulta revelador el caso, porque pienso que el reto ético más importante para una persona, que pertenece a una organización, es poder alzar la voz frente a una decisión mayoritaria, que en su fuero interno, no resulta sustentada o válida".

Este tipo de conductas puede llevar a una turba a hacer justicia por sí misma, con el serio agravante de que los perpetradores no van a sentir la culpa ni la responsabilidad que sentirían, si la decisión y las acción hubiera sido llevada a cabo por una sola persona, evadiendo así la responsabilidad o diluyéndola en el colectivo, en una suerte de: ¿Quién mató a comendador? ¡Fuenteovejuna señor!

Estos silencios son criminales y debemos estar atentos a nuestras aquiescencias en casos de decisiones grupales. 

Por el contrario muchos han dicho que, mantener silencio, es decir, no tomar posición frente a una injusticia, los hace cómplices de la misma. Puede excusarse este comportamiento cuando le lleva la vida o la libertad a quien alza la voz, pero siento que, independientemente de la libertad y derecho que tengamos a defender posiciones políticas distintas, es una obligación moral alzar la voz en contra de esos atropellos, vengan de quien vengan, y más en la situación que se vive en mucho países como Venezuela, en que, los llamados por la constitución y las leyes a proteger a los ciudadanos de los atropellos de sus Derechos Humanos, en vez de cumplir con su deber, encubren, justifican y hasta revisten de legitimidad a estas violaciones. Estos deberían recibir trato tan severo de la justicia, como los mismos perpetradores.

Mas grave aún aquellos que callan porque obtienen un beneficio y no lo quieren perder…..

En política hay un silencio grave cuando los ciudadanos no asumimos responsabilidades políticas y permitimos ser dirigidos por los peores. Cuando nos abstenemos de votar para que los politiqueros interpreten a su conveniencia nuestra negativa o que voten por nosotros, lo más aviesos.

También resulta terrible el silencio de aquellos que son perseguidos, discriminados o relegados por las sociedades, por razones de raza, sexo, religiosas, preferencias sexuales, posiciones políticas, el ejercicio de sus derechos, posición social o que son acallados por las autoridades con prisiones injustas o medidas judiciales o administrativas que los obligan a callar, so pena de sanciones y persecuciones; y, aquellos que callan para no recibir un severo e injusto juicio de una sociedad.

Entre ellos, todos los que son obligados a sufrir la pena del exilio, inducidos por amenazas de persecución, muerte o cárcel. Los presos hacinados y olvidados, sometidos a sentencias de muerte no decretadas por la justicia, sino por la falta de ella. Los masacrados por esa aberración llamada ISIS, etc..

Todos los que sufren en silencio por la ausencia o la pérdida de un ser querido, el que sufre por una grave o dolorosa enfermedad, ante la indiferencia de los que tienen responsabilidad de actuar, y no logran respuestas, ni siquiera, pueden desahogarse.

Cuando lo regímenes de vocación totalitaria o las empresas o colectivos que tienen una cultura autocrática, tienden a acallar las voces de sus gentes, reduciendo paulatinamente la zona de confort de las personas y en la medida que las agobian, crean una sensación de desesperanza que los hace al final sumisos, pero además profundamente resignados o resentidos en contra de esa autoridad

Pero el silencio más grave es el del sordo, no del que tiene razones fisiológicas, sino el sordo por elección, el que solo se escucha así mismo y que, con su indiferencia, desviste, al que clama, de su legitimidad y dignidad como ser humano.

Para estos sordos, la historia no callará en su severo dictamen.

Esos que sufren injusticia y más si se ven forzados a callar, reciben heridas emocionales severas, que si no son canalizadas debidamente, pueden tener una respuesta violenta en contra de sus opresores o agresores que puede ser excesiva o desproporcionada. 

Por eso tenemos, los que estamos en mejor situación en general, que alzar la voz por los que no pueden, por alguna razón, y reivindicar y sanar esas heridas. Hace falta justicia, pero no una justicia retaliadora, sino reconciliadora, donde, los que sean sometidos a la justicia, asuman sus responsabilidades y se conviertan en factor de reunión y de evolución, para que estos errores no se vuelvan a cometer. El perdón es muy difícil darlo, pero solo resulta si hay reconocimiento mutuo de los errores cometidos; no puede ser unilateral. 

Hoy tenemos el peligro de que se lleguen a acuerdos para garantizar la impunidad en la violación de Derechos Humanos y la preservación de las riquezas mal habidas, similares a los logrados en la transición en Chile. Así no habrá reconciliación, el país seguirá dividido y las heridas permanecerán.

Nos enfrentamos a un cambio de rumbo profundo, no hacia el pasado, sino hacia el futuro, en el que preservemos lo bueno, pero transformándonos primero para poder incidir en el todo, en que las voces de todos tengan cabida y sean escuchadas, en que el silencio sea solo una elección para el recogimiento y la paz, para reconciliarse con el creador y encontrar la disposición de ayudar al que lo necesita; debemos avanzar hacia un nuevo comienzo con nuevos paradigmas de trabajo y responsabilidad. Esa será la verdadera y más importante gesta cívica y a la vez heroica de cada país. Yo me anoto.

lunes, 6 de abril de 2015

La Política Venezolana Desde Una Mirada Ontológica

Según Wikipedia: “La ontología estudia la manera en que se relacionan las entidades que existen.  Por ejemplo, la relación entre un universal (rojo) y un particular que 'lo tiene' (esta manzana), o la relación entre un evento (Sócrates bebió la cicuta) y sus participantes (Sócrates y la cicuta)”.

El sentido ontológico busca comprender la realidad y las relaciones desde una perspectiva de los que nos es común a los seres humanos y no de los que nos diferencia.

Existe una manera de evaluar la gestión de una persona, de un colectivo, de una empresa, de un gobierno que se llama Modelo de Gestión Ontológica, el cual tiene varias dimensiones que pueden ser usadas para dicho análisis. Las principales son tres:

1.- La Gestión de la Realidad.
2.- La Gestión de la Acción.
3.- La Gestión de la Posibilidad.

La Gestión de la Realidad:
La Gestión de la Realidad analiza la información que se dispone del entorno. Cuando hablo de entorno me refiero al pertinente, aquél con el que se interactúa o que tiene la posibilidad de influir en la persona o entidad que es objeto de análisis o a la inversa.

Recientemente se ha puesto de moda preguntarle a los que dirigen una empresa: ¿Quiénes son tus stakeholders o partes interesadas? (Stakeholder, aquel que ha apostado o asumido un riesgo—un accionista, un inversionista, un proveedor—a favor de la empresa).
Estas partes interesadas son todas aquellas personas, entes o instituciones con las cuales se interactúa y cuyas acciones o decisiones afectan o influyen sobre la realidad de la entidad objeto de análisis o que es capaz de influir, como las comunidades aledañas, las instituciones públicas, etc.

Lo importante de esta determinación es que a partir de esta observación podemos realizar un análisis de la realidad que nos permita saber cuáles son las dinámicas que se están generando en el entorno, y del comportamiento de esos stakeholders para determinar las acciones o actitudes que pueden afectarnos o que puedan estar dirigidas a la organización. Esto nos llevará a determinar las acciones o decisiones que debemos tomar para que tal impacto sea beneficioso o para poder matizar o gerenciar las que pueden perjudicarnos.

Aquí resulta muy útil la metodología que parte de listar todas esas acciones o decisiones y clasificarlas según su impacto (bajo o alto) sobre nosotros o nuestros emprendimientos, y a la probabilidad de su ocurrencia (baja o alta), para propósitos de decidir un grado de preparación correcto.

Esto nos lleva a la elaboración de una cuadrícula en la que hay:
1.- Eventos de Alto Impacto y Alta Probabilidad.
2.- Eventos de Alto Impacto y Baja Probabilidad.
3.- Eventos de Bajo Impacto y Alta Probabilidad.
4.- Eventos de Bajo Impacto y Baja Probabilidad.

Vistos de esta forma, los eventos de Bajo Impacto, sean de Alta Probabilidad o, mucho más si son de Baja Probabilidad, suelen poder manejarse sin mucha preparación, porque los efectos sobre la institución no son significativos.

A partir de allí se requiere dar prioridad máxima a los de Alto impacto y Alta Probabilidad pero atendiendo también los de Alto Impacto y Baja Probabilidad, porque aunque sean más improbables, el efecto puede ser muy considerable para la institución.

A partir de aquí deben generarse planes de acciones para evitar que se produzca esos eventos o para minimizar sus consecuencias y los planes de contingencia para el caso en que se materialicen.
En la medida en que una persona tenga mayor dominio de la información pertinente del entorno, más asertivas van a ser sus acciones y decisiones y habrá una mayor probabilidad de éxito o de supervivencia.

Para la gestión diaria es importante tener esta lectura de la realidad, pero además como veremos cuando se gestiona la posibilidad también es importante partir del conocimiento de la actualidad para poder proyectarse al futuro sobre una base firme y certera.

La Gestión de la Acción:
La gestión de la acción tiene que ver con todas las actividades que se requiere realizar para el logro de los objetivos de una persona o institución o para influir positivamente sobre el entorno.

En este caso, en la medida en que la Gestión de la Realidad haya sido más efectiva, podremos establecer metas para ser exitosos y hacer un eficiente manejo de recursos económicos y humanos para acometer las acciones requeridas. Las competencias del recurso humano son trascendentes para este fin y la constancia y la evaluación continua del cumplimiento de los planes de trabajo o proyectos acordados. Aquí se requiere los planes de trabajo con sus etapas definidas, sus responsables, sus tiempos de ejecución y de revisión o auditoría para cerrar brechas entre el objetivo y lo alcanzado.

Modernamente, estos planes de acción son manejados a través de los llamados Sistemas de Gestión, los cuales no sólo funcionan para que se cumpla con las acciones requeridas sino que garantizan un registro y documentación ordenada e integral.

Esta gestión de la acción es importante cuando se gestiona la cotidianidad, pero a partir de la gestión de la posibilidad se complica el establecimiento de una acción efectiva  en ese futuro que se visualiza como posible.

La Gestión de la Posibilidad:
La Gestión de la Posibilidad tiene que ver más con un elemento emocional, porque está vinculado con el sueño, con la imaginación, con eso que no existe, que puede parecer imposible de lograr pero que un liderazgo inspirador puede trasmitir esa esperanza a los demás.

La posibilidad no se puede vincular con la preservación de lo que se tiene, y presenta la dificultad de que, en el futuro, eso que se pretende preservar no resulta viable. Este aspecto es muy importante en todo proceso de cambio, porque aclara de forma muy poderosa lo que no se está dispuesto a renunciar y lo que se puede conservar realmente en una empresa ambiciosa.

La posibilidad requiere ir más allá de lo que se ha logrado; es el deseo imperativo de llegar a la tierra prometida y la emocionalidad que nos permite atravesar el desierto que nos separa del objetivo. Se requiere salir de la caja de los prejuicios y de los marcos mentales que nos gobiernan y estar dispuestos a salir de esta zona de confort y de certezas para ver posibilidades donde antes existían barreras.

Sin un liderazgo inspirador que cautive a los demás, el logro de ese sueño se hace imposible.

Sin embargo, el logro del sueño sólo es posible si se ha manejado bien la información de la realidad y se ha tenido la organización de las acciones y la tenacidad en acometerlas para que el sueño se mantenga vivo, incluso a pesar de tropiezos y de dificultades; de lo contrario el sueño se desinflará como un globo de aire caliente.

Aquí tenemos que entender que la gestión de la realidad nos da información del momento, y que en la situación actual del planeta la estabilidad de los acontecimientos en el tiempo se hace cada vez más inestable y sólo nos permite realizar acciones a corto o mediano plazo a partir de esa información. Esto no tiene que ver con la gestión de la posibilidad porque ésta apunta al largo plazo.

Lo que sucede es que la gestión de la realidad nos permite poner un punto de partida para la labor de mirar al futuro. Como señalamos, para disponerse a mirar al futuro se requiere salirse de los marcos mentales que atrapan nuestra mente y así visualizar a veinte años de distancia cómo va a ser esa realidad, cómo va a funcionar, qué ventajas o retos podemos encontrar para poder diseñar nuestro modelo de sustentabilidad en el tiempo.

Esta tarea no es fácil porque muchos de los acontecimientos que vivimos en estos días no los imaginábamos hace veinte años. También la capacidad de predicción se ha visto sorprendida con los eventos políticos ocurridos en el mundo; para muestra un botón: nadie podía imaginar hace diez años que Obama sería Presidente de los Estados Unidos, teniendo padre musulmán y madre cristiana. Por cierto, éste ha sido un evento que apunta a una tendencia cada vez más integradora de la sociedad de ese país.

A pesar de la dificultad al ver el comportamiento de la gente en el mundo, parece estar creciendo una sensibilidad hacia los temas ambientales y de sustentabilidad, el uso cada vez más de energías menos contaminantes y renovables, a que la población se detenga en su crecimiento en menos de cien años, con un envejecimiento de las poblaciones y el incremento de la edad promedio de expectativa de vida, que el desarrollo de las comunicaciones va a seguir su avance, así como de los sistemas de computación y sociedades más participativas y democráticas en países cada vez más integrados y con la evaporación de las fronteras nacionales, etc., etc., etc.

Pero también puede haber aspectos preocupantes para los que hay que estar preparados, como son la sobrepoblación, la insuficiencia de alimentos, la escasez de agua potable, la necesidad de evolucionar hacia otras fuentes energéticas, el incremento del reciclaje, etc.

En fin, el éxito en la gestión de la posibilidad es que podamos tener un sueño y el liderazgo para enamorar a la gente para su logro, pero ese sueño y el convencimiento de esa posibilidad debe ser cierta o creíble de alguna forma, aunque a veces se han presentado soñadores de lo imposible que el tiempo ha demostrado que tenían razón y el ejemplo más evidente es el de Julio Verne.

Vista esta metodología, voy analizar las distintas tendencias que se presentan en la política venezolana para establecer sus gestiones ontológicas y poder explicar su efectividad o sus fracasos basados en este modelo de análisis.

En Venezuela podemos identificar tres tendencias fundamentales, la Oficialista, la de la Unidad Democrática y los No Alineados.

Es muy importante para esto aclarar que resulta importante definir primero cual es el propósito de la acción política de cada una de estas corrientes políticas, puesto que si se realiza el análisis basado en lo que cada sector declara como objetivo podemos distanciarnos mucho de la realidad.

En los últimos años, ha existido una clara polarización entre el sector Oficialista y los sectores de oposición, que hoy en día se reúnen en el Movimiento de Unidad Democrática, pero existe un crecimiento de una posición No alineada a las anteriores.

El sector oficialista liderado por el señor Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro ha declarado varias intenciones, entre otras: la instauración de un socialismo que en algunas ocasiones han aceptado que es un comunismo a la cubana o similar a la doctrina del libro verde de Ghadafi, etc; que es una iniciativa humanitaria que propugna la creación de un poder popular que sustituya a todas las instituciones civiles o militares y un sistema económico de reparto de la riqueza a las clases económicas más desfavorecidas y lograr la formación de un hombre nuevo, entre otras ideas.

Sin embargo, el interés que subyace en el fondo del accionar del sector oficial ha sido la preservación del poder y la ampliación de su ámbito de control de los restantes sectores, instituciones y organizaciones del país. 

Esto quiere decir que su actuación está encuadrada en el paradigma tradicional de la política, cuyo objetivo fundamental es la obtención del poder y su preservación en el tiempo. Esa aparente entrega del poder al pueblo pasa por la eliminación de la representatividad, creándose comunidades amorfas que sólo se relacionan directamente con el líder fundamental y que además quedan subordinadas por la dependencia económica de ese poder central y absoluto. Un sistema de asambleas anárquicas con un único líder nacional.

Como la vía violenta, es decir, mediante un golpe de estado, no fue exitosa, este sector optó por el uso de los mecanismos de la democracia, en especial la vía electoral para el logro de su objetivo. 

Se dio cuenta de que el marco democrático daba una mayor legitimidad y, por las condiciones mundiales actuales, una aceptación por parte de los demás países del planeta. Este aspecto de imagen internacional resulta importante en este objetivo, porque el logro del poder no está limitado a las fronteras del país sino que existe la aspiración de ejercer control de otras naciones, principalmente de Latinoamérica.

Para facilitar este objetivo, se propuso la elaboración de una nueva constitución, la cual ayudó en gran medida al oficialismo porque incrementó de manera significativa las competencias del Presidente de la República; sin embargo, el logro no fue total al confirmarse la República como un estado democrático que preserva la separación de los poderes y la descentralización a través de los estados y los municipios.

En este orden de ideas era requerido lograr un mayor control de las instituciones, lo cual también se logró electoralmente al obtener la mayoría calificada de los miembros de la Asamblea Nacionaly actualmente con la mayoría simple. Esto permitió la designación de los miembros del Poder Moral por parte del sector oficialista y el control del Consejo Nacional Electoral, lo que posteriormente se consolidó con el aumento de los magistrados del Tribunal Supremo y el control sobre el poder judicial.

En cuanto a las regiones, se les presentó una situación cada vez más preocupante, y es que los sectores adversos al oficialismo han logrado conservar gobernaciones y alcaldías y han logrado ganar jurisdicciones que antes eran afines al oficialismo, bien sea por elecciones o por deserciones desde las filas oficiales.

Esto se pretendió resolver de un solo golpe con la propuesta de reforma constitucional, que fue derrotada en el referéndum convocado para tal fin, aunque esto no ha impedido que mediante leyes se vaya paulatinamente vaciando de competencias y de recursos económicos a las regiones, en beneficio de un supuesto poder popular que es controlado política y económicamente desde Miraflores.

Con los militares ha pasado algo similar. Se ha ido penetrando los mandos militares dejando de lado los ascensos por mérito y ascendiendo a los altos mandos a personas que hayan demostrado lealtad absoluta al líder fundamental de la revolución. Pero esto no ha resultado suficiente, porque en los momentos en que el oficialismo ha pretendido imponer un resultado electoral distinto, no ha encontrado el apoyo de la Fuerza Armada para lograrlo. Esto hizo que el oficialismo pretendiera la substitución en el tiempo de la Fuerza Armada por una milicia, pero esto fracasó de forma rotunda.

Da la impresión que las disposiciones del Tratado de Roma han disuadido a los militares de participar en intentonas golpistas. Vemos el efecto que ha producido en Siria las deserciones de muchos generales y del primer ministro de ese país ante un gobierno que masacra a su pueblo solo para sostenerse en el poder.

La estrategia más efectiva utilizada con la Fuerza Armada y que también se utilizó para lograr adeptos a su causa fue la corrupción. En la Fuerza Armada se arrancó con el Plan Bolívar 2000 y se ha logrado corromper a cada vez más amplios sectores militares, especialmente a la Guardia Nacional—que el oficialismo trató de eliminar de un plumazo al inicio del gobierno—al hacerla partícipe de todos los negocios de contrabando, narcotráfico y lavado de dinero.

Por último, para el logro de su objetivo de poder, debe eliminar toda posibilidad de financiamiento de sectores adversos por parte de empresarios privados, de partidos políticos y de la Iglesia Católica. Para lograr esto, se eliminó la financiación pública de partidos políticos, y se planea y se ha venido ejecutando la expropiación total y absoluta del sector privado, se ha penalizado todo financiamiento proveniente de entes internacionales y se ha vaciado las arcas de las gobernaciones y alcaldías para empobrecer a toda organización que no sea afecta al régimen. Esto se completa con el control de más del 95% de los medios de comunicación de televisión y radio, bien sea directamente o a través de afectos al régimen u organizaciones sociales que utilizan las frecuencias sin permiso, lo que permite cerrarlas de inmediato cuando se vuelven críticas del gobierno, o mediante la disuasión y el miedo.

Mientras sea necesario seguir aparentando la existencia de una democracia, se hace uso de los recursos del Estado para realizar actividades e inversiones de tipo social, fundamentalmente en períodos electorales. Fuera de esos eventos la gestión gubernamental es deficiente a niveles criminales.

Si hacemos un análisis de la Gestión Ontológica del Oficialismo, podemos señalar que:

La gestión de la realidad hasta el momento ha sido sumamente efectiva para el logro del objetivo de preservar el poder. Ayudados seguramente con la gran experiencia del G2 cubano, se dispone de salas situacionales que permiten monitorear todas las situaciones que pueden ayudar o perjudicar el objetivo planteado, y actuar con gran rapidez para neutralizar cualquier amenaza que se presente.

En cuanto a la gestión de la acción también ha demostrado el sector oficialista una organización política (en la que incluyo a los órganos gubernamentales y las fuerzas armadas) para la ejecución de sus actividades.

La estrategia central de la acción ha sido determinada por la confrontación con el objeto de polarizar a la población en dos bandos bien definidos, los que están del lado del pueblo, es decir, los buenos y los apátridas que quieren entregar al país a las potencias extranjeras. Esto les ha traído ventajas porque le ha servido para arrinconar a los sectores contrarios al régimen y disuadir a los leales de desviarse del lineamiento único y centralizado. 

También ha traído inconvenientes porque tanto los movimientos estudiantiles y sindicales son contrarios, por su naturaleza, al control férreo de un solo pensamiento y liderazgo y a pesar de los intentos de crear organizaciones paralelas, éstas no han hecho más que reforzar la determinación de permanecer fuera de ese yugo. El arrinconamiento de los adversarios ha logrado la unificación de las corrientes adversas con el objetivo común del cambio y el crecimiento de un sector No Alineado, que tampoco se suma a la Unidad Democrática.

En mi opinión, el gran fracaso de esta gestión fue no haber logrado el triunfo del referéndum de la Reforma Constitucional, y esta responsabilidad debe ser adjudicada exclusivamente al Presidente de la República de la época, que se dejó llevar por su ambición desmedida de poder absoluto y sólo permitió que se propusiese la aprobación de su reelección indefinida y no la de los demás cargos de elección popular. Esto hizo que su maquinaria política apoyara con desgano su propuesta y se produjera una abstención en los votantes pro gobierno que determinó el triunfo del NO, aunque luego logró la reelección indefinida de todo cargo de elección popular.

En cuanto a su gestión de la posibilidad, resulta más complejo analizarla porque tal y como señalé esta gestión requiere la capacidad de visualizar un futuro que no existe y una capacidad de liderar o captar adeptos para que se sumen a ese objetivo.

Aquí nos encontramos con un corto circuito, porque si bien el objetivo es la preservación  y perpetuación en el poder, este objetivo está planteado como parte del logro de un objetivo declarado que es el logro del socialismo.

Cuando los que hacen estudios de opinión preguntan a las personas el significado de socialismo, la gran mayoría de las personas lo identifica con la existencia de programas sociales, no con un modelo político, y en este caso en particular, antidemocrático; sin  emabargo en estos momentos se asocia al socialismo al fracaso rotundo de gobierno en resolver problemas de carácter público y las distorciones económicas como han sido la inflación, el desabastecimiento, etc.

En fin, la venta de la posibilidad se enfoca en que el actual régimen es el único que garantiza que el Estado provea de forma ilimitada beneficios sociales a la población mediante un reparto igualitario de la inagotable renta petrolera.

Si algo no funciona o sale mal, es culpa del Imperio, de la burguesía, de la iglesia, tanto así que al capitalismo se le hace responsable de la devastación del planeta Marte, a pesar de que luego de la destrucción quedó un planeta totalmente rojo.

Esta matriz es posible mediante el uso de la llamada hegemonía comunicacional, que no es más que la implementación del modelo de Goebbels, que permite que sea escuchada sólo, de manera abrumadora, la versión oficial de la “verdad”. El gran inconveniente de esta estrategia es la masificación a nivel mundial de los medios alternativos y las redes sociales que permiten que todo se sepa y que se pueda organizar un colectivo fuera del control del gobierno.

Hasta el momento, esta estrategia comunicacional que nos promete un bienestar garantizado y provisto exclusivamente por el Estado ha sido muy exitosa. Sin embargo, se presentó lo que nadie esperaba, y es que esta posibilidad se vendió como que fuera sólo realizable si una única y exclusiva persona permanecía a perpetuidad en el poder, porque esa única persona, el Líder Fundamental de la Revolución, tiene las facultades sobrehumanas para su consumación. 

De aquí ha surgido la interpretación de que se ha transformado a este señor en un líder religioso, una suerte de Bolívar reencarnado.  

El logro no está garantizado por un equipo, un grupo, un partido, no siquiera por un proyecto, solo lo garantiza una persona.

Esta estrategia tenía un error fundamental: que hasta Jesucristo resucitado se fue al cielo y tuvo que entregarle su negocio a otras personas. La posibilidad de sucesión o del surgimiento de un liderazgo alternativo ha sido reprimida salvajemente. En el Antiguo Testamento morían apedreados los falsos profetas, y éste puede ser el destino de este "profeta".

En este escenario, el oficialismo hace lo indecible para crear la impresión de que el Líder Fundamental se ha curado, porque su desaparición, cambiara totalmente la intención de voto de gran parte del electorado cautivo de este sector, porque ningún sucesor garantiza los milagros del falso mesías.

Si a esto sumamos el agotramiento de la chequetra de PDVSA y el fracaso rotundo del modelo económico, el derrumbamiento de este castillo de naipes es indetenible.

También pesa sobre el oficialismo la incongruencia entre los ofrecimientos de planes sociales y de bienestar cuando prácticamente todos los problemas que aquejaban a la población se han visto agravados en estos trece años de gobierno, con lo cual cada vez más personas ven la profunda incompetencia que subyace a la hora de resolver problemas de carácter público por parte del gobierno. Aquí les ha quedado como defensa las “vidrieras” que consisten en construir viviendas en donde se vean, sembrar campos a los lados de las autopistas, mentir sobre la producción de las empresas expropiadas, etc. 

Al que no le sea asignada una vivienda, se le da una bolsa de comida, se le regalas electrodomésticos, se le da un certificado que le “da derecho” a una vivienda y por añadidura se le incluye en un novedosa misión que le garantiza recibir alguna cantidad de dinero mensual. Así una promesa puede adquirir alguna credibilidad. Pero esta incongruencia se pone cada vez más de manifiesto y esto también afecta gravemente la credibilidad del líder supremo y su mermado substituto.

En conclusión, en la medida en que el pueblo de Venezuela siga percibiendo que se puede garantizar la persistencia de los planes sociales en el país, aumentan las probabilidades de la preservación del régimen. Esto no garantizará la persistencia del régimen, porque los gravísimos problemas fiscales y de gestión pública se agravan cada vez más y la desnudez de Rey también, y aunque logre llegar, solo les ha quedado la represión y el silenciamiento de los meduios de comunicación y la posible supresión de las redes sociales.

También hay un punto de inflexión en el cual la promesa no compense el horror de la gestión pública en seguridad, salud, educación, electricidad, agua, corrupción, etc., que puede mover la balanza en sentido contrario.

En la siguiente entrega, vamos a actualizar el análisis de las demás corrientes políticas, la de la Unidad Democrática y de la los No Alineados.