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| Liderazgo del Siglo 19. |
En las páginas anteriores he tratado el
tema de la profunda crisis política y de liderazgo que existe en el mundo,
reflejada, entre otras cosas, por la falta de escucha de los políticos de la
realidad y del cambio que se está dando en la sociedad planetaria y cuya
manifestación más relevante ha sido el movimiento de protesta que se ha
diseminado por el mundo.
También he planteado que las personas
que protestan, por diferentes razones, en contra de sus respectivas clases
políticas, no lo deberían hacer desde el paradigma de la anti-política; que
deben reconocer que su acción de protesta es política y que no lograran cambiar
la realidad en sus países si no asumen un rol político.
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| Soberbia sin contenidos. |
Ejemplo de esto fue lo que sucedió en
las recientes elecciones de España, en las que ninguno de los candidatos de los
partidos mayoritarios presentó plan alguno de acción para resolver la crisis
presente, y que al saberse los resultados, la calificación de los bonos españoles
bajó porque los mercados tampoco percibieron ningún mensaje esperanzador. En mi
juicio, los resultados solo pueden interpretarse como un voto castigo ante una
pésima gestión del gobierno saliente y no como un voto a favor de alguien que
propone una salida viable o creíble en el futuro cercano. En este escenario los
indignados pasaron por debajo de la mesa y ni siquiera ninguno de los
candidatos se molestó en conversar con estos grupos, ni mostró interés en
ninguno de los planteamientos en que fundamentan su protesta.
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| Este inventó el modelo de los partidos que hoy nos gobiernan |
Los políticos y sus partidos están
atrapados en el paradigma de las ideologías y las utilizan como instrumento de
intolerancia hacia cualquier otro que sostenga una ideología diferente; pero en
la realidad, ni siquiera creen o practican esas ideologías, sino que las usan
como una máscara para justificarse éticamente, cuando en realidad viven
exclusivamente para la obtención y la preservación del poder y actúan casi
siempre con base a una “realpolitik” (se actúa según las circunstancias y según
convenga a los fines politiqueros).
Así las cosas, se hace sumamente
difícil producir un cambio del paradigma del poder y toca a la sociedad y a los
ciudadanos producir un cambio político que permita el ejercicio exitoso de la
política que requiere el siglo XXI, pero, para ello, debemos renunciar a
nuestro paradigma de la anti-política.
Entonces ¿Cuál es el camino?
Hay que hacer un cambio radical de
lenguaje. Se debe eliminar la autodefinición de “indignados” y sustituirla por
otra que apunte hacia donde vamos y adonde queremos estar; que no se quede en
las emociones de la rabia o en el estado emocional de la frustración o la
resignación. Sugiero que pudiera auto-calificarse como Generación 21, o
Movimiento 21, etc. Sería excelente usar las redes sociales para rebautizar el
movimiento a nivel mundial o local.
Luego, siguiendo la doctrina del
politólogo Luis Enrique Alcalá, mediante la creación de una nueva organización
política con “un distinto código genético”, en la cual se establezca como
fundamento valores universales como son los derechos humanos y los valores de
la Cultura de Paz de las Naciones Unidas, porque el marco ideológico se agotó
(no podemos seguir viviendo con modelos mentales del siglo 19) y prueba de ello
es que en la Generación 21 encontramos a todo tipo de personas, con
pensamientos diversos y que en definitiva exigen de la política efectividad y
eficiencia para resolver problemas de carácter público.
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| Red Social |
La organización política de la
Generación 21 debe ser plana, democrática, altamente participativa y esto se
puede lograr constituyéndola en una red, con células en cada pueblo o en cada
ciudad. Esta red debe ser fundamentalmente virtual a través de internet y
funcionar con todas las redes sociales existentes. Deben promoverse asambleas
locales físicas o a través de la red, con sus respectivos coordinadores
locales, que puedan elegirse por períodos cortos, de manera que se relegitimen
periódicamente. Estos representantes locales convergerían en un órgano
regional, nacional o internacional.
Las redes han demostrado ser muy eficientes
para convocar a las protestas, pero deben evolucionar también hacia la creación
de foros de discusión de ideas, de promoción de iniciativas legislativas y
soluciones a problemas concretos de carácter público y lo más importante como
instrumento de formación política de sus miembros y de los ciudadanos. También
puede funcionar como mecanismo de apoyo solidario a las distintas comunidades o
de plataforma política en caso de protestas o para canalizar peticiones frente
a las autoridades.
El manejo de la organización mediante
el uso de las tecnologías de comunicación no es suficiente, porque se puede
incurrir en el mismo error en el que incurren los políticos tradicionales. Se
requiere que los miembros de esta nueva organización mantengan contacto personal
y directo con los demás miembros locales de cada célula y eventualmente con los
de otras ciudades y poblaciones y, lo más importante, no perder el contacto con
la gente, con la comunidad que en definitiva es a la que se debe el político y
más aún cuando está en el ejercicio del poder.
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| "Hemos escogido ir a la luna, no porque es fácil, sino porque es difícil. |
Este tema no resulta fácil y el éxito
de una organización política está, en resumen, en una adecuada gestión
ontológica que tenga un manejo y conocimiento válido de la realidad en la que
actúa y sobre la cual inciden las decisiones y acciones que se ejecutan,
reconociendo las necesidades más sentidas de las personas, sus valores, lo que
desean conservar, etc.; una gestión de la posibilidad en la que se tenga clara
mirada de un futuro posible y cautivador; y, una gestión apasionada o constante
de la acción, es decir, que se tenga la competencia, la disciplina, estructura,
plan de trabajo, etc., para que la posibilidad se haga realidad.
Los miembros de la Generación 21 tienen
la palabra.





Arturo Araujo escribió:
ResponderSuprimirGonzalo, Excelente planteamiento, que tiene la virtud de intentar "sacudir" esquemas que pareciera pierden vigencia y alimenta un debate positivo en la dirección de buscar innovar, en un momento político donde lo convencional y lo establecido están haciendo crisis a nivel planetario.
Como observación, plantearía que se debe poner mas y mayor énfasis sobre los riesgos que "la generación 21" se quede cuestionando "el sistema" "la esfera de la pólítica" o del "rol de los políticos". En vez de ello debería poner mayor esfuerzo y pensamiento en buscar y proponer nuevas modalidades de asumir esa esfera o de ejercer ese rol.
La historia, nos da demasiados ejemplos - muchos lamentablemente todavía actuales - de como las tesis "anti sistema", "anti política" y los movimientos "anti políticos" terminan alimentando posturas fundamentalistas y totalitarias, bien de signo de derecha, bien de signo de izquierda, pero siempre profundamente retrogadas. Ojalá los liderazgos políticos a nivel mundial, también tomen nota de estos riesgos y sepan encontrar vías para canalizar y responder positivamente a estas protestas de indignados o "generación 21".
Estos comentarios los escribí en el Bloc, pero no se si los guardó, en todo caso y para mayor seguridad lo copie para compartirlo contigo y tus lectores.
Gracias por la mención, Gonzalo, pero prefiero entenderme como político—el profesional que resuelve problemas de carácter público—y no como politólogo, el que estudia los sistemas políticos sin intervenir en ellos.
ResponderSuprimir