martes, 29 de octubre de 2019

Amoris Laetitia y La Comunion para Divorciados y Vueltos a Casar

Carta Pública en defensa de su Santidad Francisco I. 

 “Todo lo que aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo.” (Mateo 18-18)

A finales del año 2014, el papa Francisco anunció la convocatoria de un Sínodo Extraordinario de la Familia el cual arrancó con la elaboración de una encuesta que debía ser levantada en las Diócesis del planeta con la finalidad de disponer de información actual acerca de cuál era la situación de la familia cristiana en el mundo. El mencionado cuestionario se consigue en la página web del Vaticano.

Este cuestionario no parece bien elaborado, porque mezcla preguntas que van dirigida a los miembros de la iglesia jerárquica; otras que refieren a información que debe ser recabada, como por ejemplo: legislaciones o estadísticas sobre algunos temas; y preguntas que deberían ser contestadas por la feligresía. Por cierto, no conozco a nadie que lo hayan encuestado y me han informado que los resultados de la misma han sido mantenidos en reserva.

Finalmente se produjo un pronunciamiento del señalado Sínodo Extraordinario, en el cual se ratifican en su totalidad las concepciones tradicionales sobre la familia cristiana y lo único que fue percibido como un avance en estos aspectos fue la declaración siguiente: “Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades?”.

La mayoría de los expertos en estos temas vaticanos consideran que esto ha sido un fracaso absoluto para Francisco: Convocar a un Sínodo para ratificar todo lo establecido.

El tema del divorcio se ha convertido en un dolor de cabeza en los países en que lo tenían prohibido por su compromiso histórico con la Iglesia Católica. En estos países la prohibición del divorcio produjo problemas como los siguientes: Hijos adulterinos sin posibilidad de reconocimiento y de protección legal y económica (admitir una paternidad por adulterio era aceptar la comisión de un delito), personas separadas que formaban uniones de hecho con otras personas, privando a la nueva pareja de las protecciones legales y a los hijos de esa unión y, el estímulo a la corrupción eclesiástica mediante la “venta” de anulaciones de matrimonios con tarifas exorbitantes, recientemente se estableció que el procedimiento de anulación es gratuito.

En días pasados en un programa de la televisión española se señaló que en España cada año se producían alrededor de 100.000 matrimonios y la misma cantidad de divorcios.

Este tema del divorcio luego de dos mil años de cristiandad se sigue manejando sin las consideraciones históricas que son relevantes en el mundo de hoy, y que justificaron en su momento, el rechazo de Jesucristo al repudio que era admitido entre los judíos.  En esa época el repudio de la mujer (porque no funcionaba al revés) implicaba dejar en la calle a la cónyuge, probablemente indigente, obligada a la prostitución o a morir de hambre. 

Además en esa época se había abusado del repudio, porque a pesar de que la posibilidad del divorcio se reconocía cuando había habido una infidelidad de la mujer, como el mismo no requería de ningún trámite y solo la participación por escrito a la afectada, las razones del repudio, en la realidad, podían ser totalmente banales y esto había generado una situación escandalosa.

En los tiempos modernos las legislaciones protegen a los cónyuges, existe igualdad jurídica de los esposos, se reconoce la comunidad de gananciales que obliga a repartir entre ambos el patrimonio formado durante el matrimonio en caso de divorcio. En cuanto a las mujeres, hoy también son activas y más independientes desde el punto de vista económico y la protección de los niños y su derecho a percibir una pensión de los padres.

Entiendo que el tema no puede ser como cambiarse de camisa, pero en otras iglesias cristianas hay una intervención para tratar de resolver los problemas de la pareja y algunos requisitos para aceptar como última instancia el divorcio.

Con relación al tema del divorcio, el Papa Francisco dice: “Estoy pensando en la situación de una mujer que tiene a sus espaldas el fracaso de un matrimonio….Después de aquello esta mujer se ha vuelto a casar y ahora vive en paz con cinco hijos….Le encantaría retomar la vida cristiana. ¿Qué hace el confesor?”

El tema en este asunto es que una persona casada, divorciada y vuelta a casar no se le da el perdón del pecado, porque no tiene propósito de enmienda, es decir, en teoría debería dejar a este cónyuge  y volver con el primero o en todo caso vivir soltera (o)  el resto de su vida. Así si sería perdonada y podría comulgar.

Hay que aclarar que la iglesia, en cuanto al divorciado que permanece solo, si les permite recibir la Eucaristía.

En el Sínodo no se trató directamente el tema del divorcio, sino desde el tema de la Eucaristía, es decir, lo que planteó Francisco fue la aceptación de recibir la comunión de una persona vuelta casar y que vive en un segundo matrimonio con una vida cristiana, educando y cuidando a sus hijos, como fue el ejemplo que puso el papa Francisco en la transcripción de arriba y en vista de lo que su confesor podía discernir de la pareja. Finalmente quedó en manos de las Conferencias Episcopales, establecer la manera en que era posible la realización de discernimiento y la posterior autorización para permitir la comunión.

         Esta perspectiva tiene menos obstáculos pero tiene sus propias complejidades porque involucra un punto que fue reafirmado de manera muy tajante durante el papado de Benedicto XVI, acerca del indispensable “estado de gracia” que debe tener el cristiano para recibir la comunión, para lo cual ha ratificado fuertemente la necesidad del sacramento de la reconciliación (confesión) para así obtener el perdón de los pecados, como pre requisito para la comunión, en especial los mortales como el adulterio, siguiendo el antiguo procedimiento de la confesión: Examen de conciencia, dolor de corazón, propósito de enmienda (mi papá decía: corregir la falta cuando es posible, por ejemplo, devolver lo robado), confesar los pecados al confesor y cumplir la penitencia.

         Cuando pienso en la visión del pecado de Gregorio de Pálamas el pecado va mas allá de los diez Mandamientos, en realidad es  la manifestación de la imperfección del ser humano siento que pensar que estoy en estado de gracia constituye un acto de soberbia. La Eucaristía no se hizo para los que estén libres de pecados, fue una gracia de Jesús para la redención de todos los pecadores.

         Aquí cabe una reflexión a los obispos. ¿Puede un sacerdote en pecado mortal comulgar como parte de la celebración de la Eucaristía, o debería consagrar el pan y el vino y abstenerse de comulgar? Todavía no he conseguido una respuesta satisfactoria oficial.
            
           Extraoficialmente, un miembro de la iglesia que formó parte de Instituto Para la Defensa de la Fe y hoy no es sacerdote activo, cuyo nombre me reservo, me dijo ante el planteamiento: ¿Qué sucede con un sacerdote en pecado mortal celebrando o participando de un sacramento?, me respondió: Que ese punto había sido resuelto por la Iglesia hace tiempo con el argumento de que los sacramentos se realizan entre Dios y el que recibe el mismo y que el pecado del oficiante no contamina ni lo invalida; sin embargo, frente al planteamiento arriba señalado me manifestó que tenía razón: El sacerdote en situación de pecado mortal puede consagrar el vino y el pan, pero no podría recibir la comunión.   

Imagino que el papa Francisco pensó que plantear el tema de un posible divorcio, o una suerte de bendición otorgada a la unión de una pareja que continuaba a cuestas con un matrimonio anterior, sería cuestionar la prohibición expresa de Jesús de disolver el vínculo matrimonial (aunque hay quien ha interpretado que Jesús no cuestionó el divorcio por causa de adulterio), buscando en cambio una suerte de reconciliación con los vuelto a casar y con vidas de rectitud que les permitiera comulgar.

En este sentido, existe la posibilidad de interpretar válidamente que Jesús no impuso ningún requisito o impedimento para participar en la Eucaristía, ni siquiera insinuó nada acerca del pre requisito del sacramento de la confesión solo dio autoridad y poder para perdonar los pecados, pero no estableció la obligación de confesarlos, con lo cual un sacerdote podría perdonarlos sin ni siquiera conocerlos.

A esto podemos añadir una preocupación: ¿Hasta dónde un Papa con el "don" de la infalibilidad para ciertos asuntos
ex cathedra en temas de fe y moral, puede ejercerlo para llevar la contraria a lo establecido por un anterior Papa, también infalible? Asumo que lo infalible no puede estar sujeto a revisión y creo que los temas del divorcio y la Eucaristía están muy atados en este sentido.

Sería necesario renunciar a tal infalibilidad para abrir la posibilidad de revisar temas según las necesidades de las épocas, sin perder el foco en las enseñanzas de Cristo.

Esto no hace el tema fácil porque Jesús al referirse al matrimonio citando al Génesis (Gn.2.4) dijo: "..que al casarse se convierten, marido y mujer, en una sola carne";  y, en Mateo 16-6 6 cuando dice: “...por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”; lo que ha sido interpretado como una unión indisoluble. Aquí existe el tema del origen del Génesis que parece más un libro pre-científico que una obra inspirada por Dios (no se conoce al profeta al que se le reveló esa verdad, aunque Jesús lo cita).

Sin embargo, en Mateo 19, 9 señala: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación,  y se casa con otra,  adultera;  y el que se casa con la repudiada,  adultera.”;  implicando, con esto,  que pareciera que no excluye de manera absoluta el divorcio.

Algunos entienden que en la 1ª Carta a los Corintios (7:15) como otra excepción, que permite el segundo casamiento si un cónyuge incrédulo se divorcia de un creyente. En este caso pareciera más una nulidad que un divorcio. Sin embargo, el contexto no menciona el segundo casamiento, sino que solamente dice que un creyente no está limitado a continuar un matrimonio, si un cónyuge no creyente quiere abandonarlo.

Hay quien ha señalado que ninguno de estos casos puede tomarse como una autorización para volverse a casar.

Sin embargo, cuando la iglesia, se sirve de la nulidad, institución jurídica referida a la invalidez absoluta de un contrato por vicios del consentimiento (error, dolo o violencia) para conceder la extinción del matrimonio, pudiera estar transgrediendo la prohibición del Mesías. Un tema discutible porque modernamente no se considera un contrato sino una relación o vínculo jurídico, aunque mantiene ciertos atributos del contrato bilateral, por el cual las partes, mediante un consentimiento válido y mutuo, aceptan obligaciones y prestaciones mutuas, pero que trasciende más allá de los contratantes porque se constituye en una institución en la que participan los hijos, quienes no se comprometen a nada, pero están sometidos a la autoridad de los padres y con un interés social que permite a la autoridad intervenir en ella, normarla de manera importante, dirimir controversias y es solo a través de ella se puede lograr su extinción Orden Público.

Cuando se buscan las soluciones dadas al tema en la ortodoxia, se consigue que, al haber sido esta parte de la iglesia dominada en sus orígenes por los emperadores romanos cristianos, éstos impusieron el criterio de que era posible el divorcio y así fue asumido pacíficamente. El tema de las causales varió en el tiempo en cuanto a cantidad y posibles sanciones a los divorciados (hubo casos en que se suspendía la comunión por un período de tiempo) y en definitiva resultó, en la práctica, en una aceptación por parte de esa iglesia de los divorcios que se daban por la vía civil.

En cuanto a la realización de segundas o terceras nupcias la tendencia fue la de bendecir las uniones matrimoniales, más que celebrar un nuevo matrimonio, según algunos por la conservación del criterio de la indisolubilidad del vínculo. Esta se ha dado en llamar "unión de corazones".

La aceptación de la separación y de una posterior unión matrimonial “bendecida” estaba fundamentada en un sentimiento de misericordia y de protección de los hijos y de esas familias. Tampoco se encuentra reflexión teológica profunda sobre el tema en las iglesias orientales.

Esto nos lleva a una conclusión preliminar en el sentido de que la barrera más importante que tiene el tema es la sentencia de indisolubilidad propuesta por Jesucristo, a pesar que de ella misma admite el divorcio por causa de “fornicación” y que habría que extender también al “adulterio”.
        Pero hay que considerar que el mismo Jesucristo concedió a los apóstoles la siguiente facultad: “Todo lo que aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo.”



        De esto se puede deducir que el sacramento puede ser desatado por ellos y así será reconocido en el cielo.

      Hay varios aspectos que no se contemplan y son que las causales de anulación en muchos casos se inventan para que se ajusten a la normativa y resulta en muchos casos para los hijos de esos matrimonios como si ellos hubieren nacido fuera del matrimonio.

      Una persona divorciada me mencionaba: "Yo me casé enamorada y nuestros hijos nacieron del fruto de ese amor, si yo anulo mi matrimonio es como reconocer que ese amor, que fue real, nunca existió, la anulación sería un agravio moral muy grande para mis hijos y eso no lo haría jamás."

    Aquí haría falta que la iglesia construyera una narrativa apropiada para esta transición.

Buscando alguna analogía con el tema del sacramento del matrimonio,  me puse a pensar en el sacramento del orden sacerdotal y que la iglesia ha  dado, en este caso, la solución de la dispensa al no aceptar tampoco la posibilidad de la disolución o desaparición del mismo.

Este caso se parece mucho al del matrimonio (sacramentos que "imprimen carácter"), puesto que ha sido considerado como indisoluble, pero se resuelve con una dispensa al sacerdote que le permite casarse, en secreto, y mantener oculta el acta de matrimonio, reconocer a los hijos que haya concebido, con las prohibiciones para ejercer las tareas y participar en sacramentos para lo que estaba investido realizar o presenciar; la prohibición incluso para impartir enseñanza religiosa, salvo en colegios públicos y debidamente autorizado y para esconderse y ocultarse de la sociedad, en una suerte de barrido del sucio debajo de una alfombra.

A este sacerdote se le permite desembarazarse de su compromiso con Dios y en casos excepcionales la dispensa puede ser decretada de oficio,  por una cantidad grande de razones que se encuentran con facilidad en el página web del Vaticano.

Aquí me surge una pregunta, ¿por qué tanta laxitud en el tratamiento de la dispensa del sacramento de ordenación sacerdotal y tanta rigidez e incomprensión por parte de los obispos del Sínodo Extraordinario en cuanto al tema de los divorciados y vueltos a casar?

En ningún momento critico que la Iglesia haya encontrado una forma para buscar el mal menor y en todo caso buscar una forma de privilegiar un valor más preciado como es la familia. Si el sacerdote ha procreado un hijo, tiene como obligación moral y primaria ver por ese hijo. El hijo es el prójimo más cercano e indefenso que merece vivir en una familia funcional, para poder crecer no solo físicamente sino emocionalmente y más importante, moral y espiritualmente.

Lo absurdo es que este sistema permite el matrimonio de sacerdotes, cuando esta persona consagrada nunca pierde el sacramento de ordenación.

En el caso de los divorciados vueltos a casar el valor de la familia también está involucrado fuertemente en este asunto, por la reconstrucción del ambiente familiar en beneficio de los hijos.

En la hipótesis que señaló su Santidad, socialmente y cristianamente una pareja vuelta a casar, está preservando la institución de la familia y no está corrompiendo, escandalizando ni destruyendo el orden social. Algo debe hacerse en este sentido. Francisco ha llamado la atención a todas esas personas que han repudiado a los divorciados y los han señalado y juzgado severamente, poniendo en evidencia el fariseísmo de esa actitud, pero esto no es suficiente.

Si mi opinión valiera algo, diría que desatar este nudo o asumir una posición intermedia como la de las iglesias orientales,  no se puede hacer sin que medie una profunda reflexión y el establecimiento de regulaciones en la que no sea tan simple casarse, ni tampoco separase o divorciarse, sin que medie un compromiso consciente de la pareja, la intervención de las familias y la comunidad cristiana hay muchos matrimonios de parejas que ni siquiera asisten regularmente a misa y algunos que parecen valorar más la apariencia que el fondo de lo que hacen; todos, no solo nuestros pastores, debemos asumir la responsabilidad de cuidado, apoyo, escucha y solidaridad con aquellos que quieren casarse, sino también de aquellos con problemas en las parejas y los que luego de varias gestiones, apoyen a esta familias separadas para que se preserve el amor, la solidaridad y el mejor futuro para los hijos de estos matrimonios; la conservación de estos esposos dentro de la comunidad, en el espíritu de comunidad de San Pablo y como hace Dios con todos nosotros, a pesar de nuestros pecados; y, que no se estigmatice ni se juzgue al que no ha sido exitoso en su proyecto de familia, ni a sus inocentes hijos.

Excluir de la eucaristía a una persona en estos casos, resulta muy severo y de profundas consecuencias. Esto ha generado un sentimiento de rechazo que ha alimentado la pérdida de la fe.

Ahora se ha puesto de moda la llamada "comunión espiritual", que era usada como un anticipo a la Eucaristía para el que no podía recibirla en un determinado momento y que ahora se pretende usar en favor de todos los pecadores a los que se les conmina a no comulgar, por su pecado mortal del que no van a ser perdonados, inventando algo en sustitución de la original Eucaristía creada por Cristo. Si no estás "en estado de gracia" no puedes comulgar ni siquiera espiritualmente. Después hablan de relativismo religioso.

Es desproporcionado este castigo de ex comunión de hecho, en comparación con las consecuencias en caso de verdaderas abominaciones como son las violaciones de derechos humanos y toda una serie de delitos que han sido encubiertos para no generar “escándalo”. 

Esa exclusión implica la separación de un pecador, igual que nosotros, de lo que es esencial en nuestro credo, la comunión, que es el acto de recibir el cuerpo y la sangre de Cristo, y que  junto con la creencia en la resurrección y del amor y la misericordia de Cristo, nos define como realmente católicos.

     La Eucaristía es un milagro que, desde la perspectiva mística, da cohesión a la comunidad cristiana - la común unión de los cristianos - y por tanto es el vínculo que establece la pertenencia del feligrés a la comunidad cristiana. Excluir a alguien de ella es como expulsarlo desde el punto de vista espiritual de esa comunidad. Es el elemento de cohesión del Cuerpo de Cristo con su iglesia, en el sentido más amplio de la palabra.
En un artículo escrito por el Padre Ugalde llamado "Quo Vadis Francisco", en el que, entre otras cosas, señala:

"El Papa camina dando señales elocuentes. Va a Roma para hacer que Jesús sea más visible en el gobierno de la Iglesia católica, en sus signos y en su modo de actuar. La aspiración es muy elevada: que el Vaticano sea signo trascendente de Jesús, encarnación del amor gratuito de Dios; del Jesús que no vino a condenar sino a sanar, que entró en la casa del ladrón Zaqueo sin reproche, llevando el perdón, la conversión y la vida nueva; que rechazó el apedreamiento hipócrita de la adúltera y le dio la mano para que se levantara; que pidió agua a la samaritana, que no era creyente judía, ni de vida correcta; que tocó a leprosos y enfermos y los curó incluso en sábado."

"El Papa insiste en que no quiere “príncipes” de fachada, sino el pueblo de Dios, hombres y mujeres tocados del amor de un Dios que se hace visible en los múltiples rostros que viven con alegría y esperanza, que consuelan, que acompañan, curan y ayudan a levantarse. Hoy una de las grandes, complejas y esperadas reformas es hacer visible que la Iglesia no son los clérigos, sino el pueblo de Dios con el obispo de Roma, que no es una monarquía vaticana sino un primado colegiado con las conferencias episcopales del mundo en toda su variedad y pluriculturalidad expresada en sínodos y otras formas de gobierno universal. Un gobierno de Roma con menos cardenales y más laicos, hombres y mujeres creyentes y competentes servidores." 

"La pregunta evangélica del papa Francisco: “Quién soy yo para juzgar a un gay si él busca al Señor y tiene buena voluntad”, vale también para el divorciado, agnóstico, budista, preso y para la conciencia de todos, que nos lleva a aquella milenaria frase feliz: “De internis neque Ecclesia iudicat”, de lo íntimo de la conciencia ni la Iglesia juzga. Doctrina y normas disciplinares sí, pero por encima de todo el diálogo de la conciencia personal con Dios. No estamos para condenar sino para acompañar, dar la mano, llevar el agua del amor de Dios y la esperanza. Es lo que más necesitamos en este mundo, y sin ello la disciplina eclesiástica es vacía y los templos se convierten en museos."

        Por eso insisto a los Obispos, ¿Seguimos insistiendo en apedrear a la adúltera? ¿No es el amor y la misericordia lo que debe guiar nuestras acciones y nuestras posiciones?

En los últimos dos meses me he pasado leyendo más de treinta artículos acerca de Amoris Laetitia y este tema de la posibilidad de permitir la comunión de divorciados y vueltos a casar, con posiciones que van desde las más radicales que acusan a Francisco de hereje, pasando por los que piden una revisión, hasta llegar a un minoría que lo apoya que me hizo tener la siguiente reflexión:

1.- Pienso que la discusión tiene un objetivo distinto al tema que en cuestión, a mi juicio es una finta para esconder otros intereses no muy santos de ciertos personajes de la Iglesia.

Esto lo sostengo porque Francisco comenzó su pontificado con el tema de la humildad y de la necesidad pastoral de salir de los escritorios y mezclarse con la gente más necesitada para adquirir el olor a oveja.

A pesar de todas la celebración ecuménica de los quinientos años de la reforma, que ha  llevado hasta la creación de un rito común imagino que a los que he dado en llamar lefrevianos detractores del Concilio Vaticano II no les debe haber caído nada bien el acercamiento a los protestantes−, quienes han  generado una influencia negativa en los países de mayor presencia luterana o afín, sobre la Iglesia Católica de esos países, que la lleva a estar enfocada más en el dinero y en los bienes terrenales que en su labor pastoral. He sido testigo en países como los Estados Unidos que todo está tarifado y el éxito de una Diósesis o una Parroquia se mide por las señales de opulencia de los sacerdotes. A más ostentación se considera que son más exitosos –la predestinación a lo Calvino−.

Un caso de personas cercanas a mí revela el estilo crematístico de algunos sacerdotes: Un obispo le prohibió a una pareja hacer el curso prematrimonial en la iglesia en la que se iban a casar y les facturó doscientos dólares por su participación en el curso dictado por él.

Entiendo que Francisco ha cuestionado estas exhibiciones de opulencia de parte de sus príncipes y pares. Esto no debe haber caído nada bien. En Venezuela tenemos un dicho: “Métete con el santo pero no con la limosna”. Le están pasando una factura.

2.- Francisco cortó algunas cabezas por actos graves de corrupción y buscó asesoría externa para el manejo del que llaman banco del Vaticano.

3.- El camino hacia una mayor transparencia en materia de abusos sexuales y la pederastia y su encubrimiento.
Aquí señalo que hoy por hoy el proceso de captación de personas se ha convertido en el proceso organizacional más importante. La aceptación de novicios debe profundizar mucho no solo en las competencias, sino en la actitud y la emocionalidad del aspirante y también en una evaluación detallada del cuadro psicológico y familiar, porque muchas veces se presentan situaciones en las que una persona que ha sido víctima de la violencia o de abusos sexuales, y en estos casos, puede haber una tendencia a repetir esos comportamientos. Supe que en el caso de los legionarios se diezmó a la cúpula de la orden, pero resulta importante determinar todas las víctimas (las externas y las internas) para lograr sanar ese trauma y evitar la repetición de comportamientos inadecuados. También la captación de jóvenes a tan tempranas edades, manteniéndolos aislados del mundo, en vez de enriquecerlos los empobrece al no ser partes del mundo. Siempre hay que acordarse de San Agustín y su camino hacia la santidad.

4.-El haber permitido que las personas arrepentidas por participar en un aborto pudieran ser perdonadas en confesión, durante el año de la misericordia, gesto que fue interpretado por algunos como una forma de permitir el aborto en algunos casos, como los han ido aprobando legislaciones de algunos países, sin considerar que el perdón en este caso puede funcionar como un forma de evitar que estas personas vuelvan a caer en este pecado.
ºººº

Cada día más entiendo el pedido de Francisco de que oremos por él, pero creo que hay varias cosas que puede hacer:

1.- Es necesario evaluar el tema de la infalibilidad papal y hacer caso a lo que señaló muy acertadamente Paulo VI cuando dijo que este tema era uno de los obstáculos de la ruta ecuménica. Lo que está encadenando a la Iglesia es la rigidez absoluta que le impide desatar nada, ya todo está dicho y todo es dogma, contradiciendo la autorización expresa del Mesías de poder hacerlo.

2.- Se requiere evaluar la idoneidad de la encuesta de la familia elaborada para el Sínodo de la Familia y mostrar los resultados para que juntos, Iglesia como pueblo de Dios podamos reflexionar y encontrar caminos hacia Dios. ¿No sería conveniente que a lo interno supiera la jerarquía interna de la Iglesia en que anda su propia gente?

3.- Es indispensable que la iglesia reflexione más acerca de los derechos humanos fundamentales de los individuos y  modernizar los delitos y sanciones (excomunión) frente a las realidades modernas, como el genocidio, comisión de delitos de lesa humanidad, corrupción, tráfico de personas, tráfico de armas, narcotráfico, terrorismo, abusos sexuales y la pederastia. En este sentido me parece oportuno el planteamiento acerca de la pena de muerte, que es de los más incongruentes de todos. Esto contrasta de manera tan sospechosa que se ha llegado a decir que el tema de los divorciados es capaz de producir un sisma en la Iglesia y por el contrario los tema arriba señalados no.

4.- También se requiere una comprensión moderna acerca de la sexualidad del ser humano. También evaluar la castidad, la cual parece estar más vinculada a un carisma personal o más a una necesidad espiritual que surge de su practicante, que a una imposición o requisito de ordenación y de permanencia en el sacerdocio. Evaluar las normas de la ortodoxia en este sentido. ¿Se tiene idea del porcentaje de sacerdotes que la practican firmemente?

5.- Parece necesario evaluar la operación política y diplomática del Vaticano y la afectación de la Iglesia ante posturas que, pueden verse como objetivos que dejan de lado a la gente y su sufrimiento, y que pueden lucir condescendientes con regímenes irrespetuosos de los Derecho Humanos. Ha creado mucho rechazo el manejo del tema cubano y al acercamiento al Gobierno chino.

6.- El Estado Vaticano debe marchar hacia la modernización de sus actividades políticas, diplomáticas y financieras estableciendo buenas prácticas y políticas conocidas, de eficiente y correcto desempeño en aras de una mayor transparencia para crear una imagen que se constituya en ejemplo para organismos públicos y privados del mundo. No señalo que sea desastrosa sino que debe aplicar el mejoramiento continuo y con más transparencia.
ºººº

No termino de entender que un grupo de Obispos tan significativo ponga tanto empreño en este tema, en una surte de cruzada para derrotar o defenestrar a Francisco y por otra parte un silencio ante la persecución y asesinatos de sacerdotes y fieles en todo el mundo, de las víctimas de las persecuciones políticas y  los genocidios por razones políticas y religiosas. Tampoco la pérdida de vocaciones y el alejamiento alarmante de la grey.


Caracas, 9 de noviembre de 2017.
Gonzalo Pérez Petersen





miércoles, 26 de diciembre de 2018

La Navidad un Reto de Vida.


En este año nos ha tocado ver y participar en situaciones y eventos que muchos no serían capaces de haber previsto. Hoy en muchos lugares de la tierra poblaciones enteras se trasladan a otros países, por falta de oportunidades, hambre o huyendo de la guerra. 

Los gobiernos y los organismos internacionales han quedado desbordados con estos temas o se han atrincherado en sus territorios y han comenzado a construir muros y barreras, las cuales han demostrado ser poco efectivas y generadoras de mayores rencores y disputas entre los pueblos.

También nos ha tocado presenciar los efectos del ataque permanente en contra del ambiente, cuyas consecuencias dejaron de ser locales y se han vuelto globales.

Las comunicaciones modernas nos han llevado a mantener contacto con personas que se encuentran al otro lado del mundo. Cuando esta ventaja tecnológica nos permite mantener contacto no solo con personas que de otra forma no podríamos mantener alguna cercanía,  o en el caso de familias y amigos, alejados por las circunstancias que les han tocado vivir, lo sentimos como una bendición; sin embargo, a veces esa cercanía con las personas distantes, pareciera que nos está alejando más de las que tenemos cerca, lo que lleva a relaciones más superficiales y que nuestros cerebros son incapaces de asimilarlas con la misma intensidad que las que son más próximas. Ya se habla de la adicción a los medios electrónicos, que además de afectarnos psicológicamente, nos aleja de la actividad física y del contacto significativo con la gente, el entorno social y la naturaleza. La realidad se convierte en una experiencia incompleta o fabulada o en una suma de imágenes rígidas como las de una foto.

Lo más grave es que se ha desatado un bombardeo de información, el cual, cada vez más está manipulado por intereses políticos y comerciales, lo que ha creado una maraña en la que no se sabe que es verdad ni que es mentira, como las campañas de descrédito que tienen alguna manifestación real, pero en muchos casos son falsas, creando una sensación casi generalizada de que no se puede confiar en nada ni en nadie. El desprestigio personas e instituciones se ha generalizado. 

Vemos, también, la tendencia de los países a radicalizarse política o religiosamente, con la grave consecuencia del deterioro de la democracia, por sectores políticos, que falazmente se escudan en ideologías y que buscan solo la preservación del poder a toda costa. Un nuevo estilo de gobierno autocrático, violador de derechos humanos y que en algunos casos usa este poder para explotar en el exclusivo beneficio de una cúpula corrompida, mediante la devastación de recursos y la riqueza de los países. Ha aparecido una re edición de colonialismo depredador, como el que existió especialmente en África en el siglo XIX y que, ahora con variantes, es promovido por las castas políticas de ese continente y que también estamos presenciando en Venezuela. Esto ha llevado a una corrupción a todo nivel que ha hecho perder las esperanzas de los pueblos en la posibilidad de salir de la pobreza o de poder optar a una vida digna.

Por último, el renacimiento de una nueva guerra fría política y económica, con la creación de bandos que se apoyan mediante el nefasto mecanismo de la solidaridad automática, para el mayor perjuicio de los pueblos.

En estas circunstancias, no nos queda más que estar conscientes de la realidad que nos toca vivir, con una capacidad mayor para escudriñar en los hechos y no dejarse engañar con el bombardeo mediático y encontrar un nuevo y más intenso diálogo para el logro de un nuevo equilibrio social e individual. 

Los pactos sociales que fueron logrados por muchas sociedades en el pasado, se han agotado y requieren nuevos consensos, con la laboriosidad que exigen, en especial la escucha y el respeto a la diversidad, para poder solventar problemas viejos que no hemos logrado resolver y los nuevos retos que se nos están presentando en este milenio.

Yo por mi parte me pregunto: 

1.- ¿La hipótesis de Maltus se hará realidad y con ello no podremos alimentar a la creciente población mundial?

2.- ¿El crecimiento de la población no es razón para una mayor devastación del ambiente y por ende de la pérdida de la capacidad productiva de alimentos?

3.- ¿Los hábitos de consumo, el sistema de obsolescencia programada, la falta de reutilización de deshechos no son una de las causas mayores para la destrucción del ambiente?

4.- ¿La producción y manejo racional de la energía como mecanismo para bajar emisiones de CO2?

5.- En esta nueva realidad: ¿Cómo podemos preservar e incrementar el acceso a empleos dignos y la transformación educativa que se requiere para que esto sea posible?

Pero esto no es suficiente. Aquí tenemos que asumir que lo malo no es la tecnología, lo malo es la emocionalidad y los valores de quien la usa. Una tecnología que sea perjudicial llevará a una sociedad consciente a corregirla o sustituirla.

El reto de Naciones Unidas de acabar con la pobreza debe llevarnos a que la pobreza no es solo un tema de comida, vivienda y medicinas, sino que la educación que forme ciudadanos, pensantes, con competencias y herramientas adecuadas para resolver problemas, y lo más importante, promover ciudadanos responsables, que participen activamente en los procesos políticos y sociales.

Hay quien dice que los países se hacen solos, y esto tiene mucho de verdad. Si no existe la conciencia de los individuos sobre la realidad y su entorno, sus problemas y responsabilidades frente a estos, esas sociedades se construirán solas. Pero sin conocer su destino, como el que va arrastrado por un río y sus oportunidades de acertar serán limitadas. Las sociedades necesitan liderazgo, pero no el tradicional mesiánico, sino el que se forja con el trabajo, la constancia, los valores y con objetivos claros. La complejidad de todos los procesos que forman parte de los sistemas sociales requiere de competencias múltiples que no solo pueden ser multidisciplinarias sino además transdisciplinarias, porque hoy más que nunca nadie tiene la verdad en sus manos. Todos somos necesarios en este proceso.

Esto es muy complejo porque se debe practicar el diálogo para lograr consensos y tener la valentía de reconocer los errores y los fracasos para utilizarlos como palanca de aprendizaje significativo.

En este mundo moderno nos hace falta cuidarnos de nuestros juicios, porque pensamos en muchos casos que son propios, cuando en realidad pueden ser la consecuencia de una matriz de opinión falsa o sin sustento alguno. Aquí es indispensable la humildad y el manejo de la vulnerabilidad que nos enseña a aceptar los aportes e ideas de los demás, ser capaz de corregir los propios errores y entender que los humanos tenemos debilidades e intereses y si no ejercitamos la autocrítica, eso nos hace perder el norte. Por eso tenemos que practicar el perdón, el pedirlo, el darlo, el dárnoslo y sabiendo distinguir claramente entre el error y la negligencia.

En esta Navidad creemos nuestro santuario familiar, en el cual podemos apagar nuestras conexiones electrónicas para poder dialogar con las personas más importantes que tenemos en nuestras vidas, para abrazarlas y apoyarlas, darles y recibir el afecto y la fuerza necesaria para los retos que tenemos por delante, en nuestra familia, nuestros lugares de trabajo y estudio y en la sociedad.

Que estas fiestas nos recuerden el poder del amor, con el cual podemos encontrar el coraje para sobrellevar las dificultades y su manifestación en nuestras familias y amigos; Esta fuerza que le da sentido y justificación a nuestras vidas.

Seamos espejo de la Sagrada Familia y de esa expresión, con nuestras acciones y palabras seamos ejemplo para propios y extraños, en la búsqueda de un mundo mejor.

Feliz Navidad.
Gonzalo Pérez Petersen.

domingo, 30 de abril de 2017

Incompetencia del Presidente para Denunciar Tratados de Derechos Humanos

Ante la pretendida acción del Gobierno de Venezuela de sustraerse del sistema de protección de los Derechos Humanos, afirmamos la incompetencia, inconstitucionalidad y por ende nulidad absoluta de cualquier acto que pretenda derogar la vigencia de tratados internacionales de Derechos Humanos firmados por Venezuela.

La Constitución vigente ha ampliado, de una forma muy favorable para el ciudadano, la importancia y alcance de dichos derechos, cuando consagra en su artículo 19 el principio de progresividad y, lo más importante, en coordinación con la norma del artículo 23, establece que los tratados de derechos humanos suscritos y ratificados por Venezuela tienen rango de normas constitucionales, señalando que su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público y de aplicación inmediata y directa por los tribunales de la República.

Esta amplitud, en la que se ha otorgado a dichos tratados un rango constitucional, se ha visto afectada por decisiones del Ejecutivo Nacional, como es el caso de la Denuncia de la Convención Americana de Derechos Humanos y por decisiones del Tribunal Supremo de Justicia.

En relación con la denuncia señalada, me surge una pregunta: ¿tendrá el Ejecutivo Nacional competencia para denunciar tratados de derechos humanos, cuando ese Acto de Gobierno tiene rango legal y el Tratado tiene rango constitucional?

Se podría alegar que en la propia convención se establece la posibilidad de denunciarla y el procedimiento para hacerlo; sin embargo, no es la norma internacional la que establece que órgano del país denunciante es el que puede hacer tal denuncia, porque para ello está el derecho interno de los países para determinar las competencia para representar al Estado o para actuar en el orden internacional.

De la interpretación sana de nuestra constitución se debe deducir que, si el tratado de derecho humanos tiene rango constitucional, solo una reforma constitucional o un referéndum en que se consulte al pueblo de Venezuela, sería la forma correcta para lograr, válidamente, la denuncia de tales tratados. Pero, salvo que se sostenga la doctrina defendida por varios países totalitarios en la que se alega que los derechos e intereses colectivos se sobreponen a cualquier derecho o interés individual, nuestra posición es que los derechos inalienables de un ser humano no pueden ser desconocidos o eliminados por ninguna mayoría, incluso refrendaria. En todo caso esa mayoría refrendaria podría tomar decisiones válidas en cuanto a tratados acerca de derechos colectivos.

Las opiniones de otros abogados y la mas calificada del Dr Carlos Ayala Corao sobre este tema puede ilustrar con una mayor profundidad acerca de este tema.

Entiendo que la doctrina en materia de violación de Derechos Humanos establece que los que pueden violarlos son los Estados, porque los ciudadanos u otras entidades jurídicas en todo caso violan las leyes o cometen delitos que son perseguidos y sancionados por los Estados, a pesar de que en Venezuela se contempla, en la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente en el Trabajo, la posibilidad de considerar que los patronos, al incumplir con esa normativa, estarían incursos en la violación de Derechos Humanos de sus trabajadores.

Aquí me surge otra pregunta: si esos tratados internacionales establecen tribunales o instancias para reclamar por la violación de los Derechos Humanos por parte de los Estados en contra de un ciudadano o una colectividad, ¿puede un Estado renunciar al fuero consagrado en beneficio de la víctima o supuesta víctima de tal violación?

Otra pregunta más: si la Constitución establece lo que hemos señalado, ¿no se podrá demandar a la República por la denuncia inconstitucional del tratado por ante los Tribunales internacionales de Derechos Humanos, en aplicación del artículo 25 de la Constitución y pedir que sea condenada a rectificar?
Creo que una denuncia que ha sido realizada por un órgano claramente incompetente no puede impedir el acceso a estas instancias internacionales por cualquier ciudadano de este país que se vea afectado por la violación de sus derechos humanos.

En cuanto a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, resulta interesante el caso resuelto por la Decisión #1.265 de la Sala Constitucional de fecha 4 de agosto de 2008, que decidió acerca de  “la presunta contradicción entre el artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal y el artículo 42 constitucional” con ponencia del magistrado Arcadio de Jesús Delgado Rosales.

El citado artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República contempla la posibilidad de que sea declarada la inhabilitación política de un funcionario como sanción administrativa accesoria en los procedimientos abiertos por ese organismo.

El Artículo 65 de la Constitución estipula lo siguiente: “No podrán optar a cargo alguno de elección popular quienes hayan sido condenados o condenadas por delitos cometidos durante el ejercicio de sus funciones y otros que afecten el patrimonio público, dentro del tiempo que fije la ley, a partir del cumplimiento de la condena y de acuerdo con la gravedad del delito”. 

Este artículo 65 indica que quienes hayan sido condenados por determinados delitos no pueden postularse a cargos de elección popular, con lo cual debemos concluir que sólo un juez penal puede condenar y no el Contralor General de la República.

El artículo 42  de la Constitución (Capítulo II: De la nacionalidad y ciudadanía; Sección Segunda: De la Ciudadanía), reza: “Quien pierda o renuncie a la nacionalidad pierde la ciudadanía. El ejercicio de la ciudadanía o de alguno de los derechos políticos sólo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley”.

También la Constitución establece en su Artículo 39: “Los venezolanos y venezolanas que no estén sujetos o sujetas a inhabilitación política ni a interdicción civil, y en las condiciones de edad previstas en esta Constitución, ejercen la ciudadanía y, en consecuencia, son titulares de derechos y deberes políticos de acuerdo con esta Constitución”.

Hay que resaltar que el Artículo 23, numeral 2, de la Carta de la Convención Americana de Derechos Humanos (vigente plenamente en la fecha de la sentencia) al referirse a los  Derechos Políticos, señala: “La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal.”  Como hemos señalado, esta norma tiene rango constitucional y establece la necesidad de una decisión en un proceso penal para limitar derechos políticos de cualquier persona.

Toda la argumentación de la Sala se basa en la ubicación específica del artículo 42. Señala que no está ubicado en la Primera Sección (de la Nacionalidad) sino en la Segunda Sección (de la Ciudadanía) y adicionalmente no está contemplada, esta garantía, en el capítulo de los derechos políticos.

Esto me lleva a hacerme la siguiente pregunta: si la norma del artículo 42 de la Constitución es válida, pero también es válida la norma del artículo 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, ¿solo a los venezolanos por nacimiento les es aplicable esa norma legal pero a los venezolanos por naturalización sólo se les pueden suspender sus derechos políticos con sentencia condenatoria firme?

También resulta artificioso el argumento de que la norma se refiere solo a los venezolanos por naturalización, porque al establecer en artículo 42 de la Constitución lo siguiente: “Quien pierda o renuncie a la nacionalidad pierde la ciudadanía.”, también se refiere a los venezolanos por nacimiento, que si bien no se les puede revocar la nacionalidad, si pueden renunciar a ella.

Posteriormente, el Contralor General de la República, en clara violación de la Constitución, aplica una sanción accesoria de inhabilitación a una persona que ocupó un cargo de elección popular.

Al ex Alcalde Leopoldo López y ahora al Gobernador Enrique Capriles los pretenden inhabilitar políticamente (son actos viciados de nulidad absoluta) de manera inconstitucional y con clara violación de sus derechos Políticos. Declaratoria que ya ha sido hecha por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que el Tribunal Supremo en clara burla del texto constitucional declaro inejecutable.

Ahora, volviendo al tema general de los Derechos Humanos, existe un hecho: las violaciones de los derechos humanos se producen, fundamentalmente, por el ejercicio abusivo del poder de los Estados o de sus funcionarios en contra de los ciudadanos.

En todos los países, se presentan casos en que algún funcionario se excede en el ejercicio de sus funciones violando esos derechos, y lo deseable es que las instituciones de esos países apliquen los correctivos del caso, las sanciones correspondientes a los violadores, se indemnicen los daños y se restablezcan las situaciones jurídicas afectadas. Lo grave es cuando la violación de los Derechos Humanos forma parte de una política de Estado.

Hoy existen suficientes fundamentos para demostrar que el Gobierno de Venezuela no solo viola una variedad de Derechos Humanos, sino que la continua violación, la amplitud de los afectados (cualquier sector de personas que disienten del actual gobierno) y el  encubrimiento, complicidad e intento de legitimación de las acciones violatorias de Derechos Humanos por parte de la mayoría de los poderes públicos, con especial gravedad, las actuaciones y omisiones graves (dolosas) del Tribunal Supremo de Justicia (Sala Constitucional), el Consejo Nacional Electoral y de la Defensoría del Pueblo, hace que todas estas violaciones deban considerarse como Delitos de Lesa Humanidad.(*)

Hay otro hecho cierto, y es que los grandes avances en materia de Derechos Humanos y su protección han partido de protestas colectivas y, lo más importante, por actuaciones de individuos que en un determinado momento anteponen valores que consideran más preciados que la propia vida y la libertad personal.

A mi cabeza vienen las Sufraguistas que en 1912 se levantaron en la ciudad de Cleveland, Estados Unidos, por la defensa del voto femenino; Rosa Parks, que en 1955 osó sentarse en un puesto designado para blancos en un autobús, lo que marcó el inicio de la lucha por los derechos civiles en ese mismo país; el Rebelde Desconocido, quien en 1989 se paró solo frente a una fila de tanques en la Plaza de Tiananmén en una protesta por los derechos políticos en China; Nelson Mandela, quien sufrió 27 años de cárcel por la defensa de la igualdad de todos los seres humanos, los derechos políticos y la libertad de pensamiento y de expresión en su país, y además trabajó con sus captores para restablecer la libertad y el disfrute pleno de los derechos humanos en su país; la tragedia protagonizada por Adel Jadri de Tunes, quien protestando ante el abuso policial al haberle destruido su puesto de venta de cigarrillos, se prendió fuego con gasolina ante la Comisaría de Policía de su barrio, dando inicio a la Primavera Árabe, la cual no ha llegado a su fin;   la niña paquistaní Malala, quien fue víctima de un atentado por parte del Talibán por su exigencia de educación igualitaria para las niñas y mujeres de su país; y, por último, los venezolanos que han dado su vida, han sido privados de libertad, torturados y víctimas de tratos degradantes u obligados al exilio, perseguidos y discriminados por su lucha por la libertad, el derecho al trabajo, a la huelga y la protesta, a la libertad sindical, el derecho al trabajo y el derecho de propiedad. Por último, nuestro jóvenes venezolanos que ha dado su vida por la libertad y la democracia en contra de la dictadura militar que nos gobierna.

A todos estos luchadores rindo homenaje, porque a ellos y muchos otros debemos las libertades y los derechos que hoy consagra nuestra Constitución. Ellos son los legítimos redactores de los Derechos Humanos en las constituciones.

Los juristas y los jueces tienen la obligación de interpretarlos sanamente, preservarlos en el tiempo y evitar la tentación de los poderosos para conculcarlos y legitimar la violación de los mismos a través de fallos o dictámenes.
Por último, nos toca a todos y cada uno de nosotros defenderlos para bien de las generaciones futuras.
Muchas gracias.

Gonzalo Pérez Petersen.

Esta entrada contiene la argumentación contenida en una entrada anterior publicada el 25 de octubre de 2013, pero consideramos pertinente ante la Denuncia del Tratado de la OEA.

(*) Existen decisiones de Tribunales de la Corte Interamericana que han sido desaplicadas; pronunciamientos de los organismos internacionales de Derechos Humanos, los procedimientos ante la OIT , la próxima aplicación de la Carta Interamericana al gobierno de Venezuela, y las acciones de las FAB, de los cuerpos de Seguridad del Estado y de los Tribunales que constituye un hecho notorio la violación reiterada de derechos humanos en contra de los sectores que se oponen al gobierno.

Mayor Información sobre el Tema de la Inhabilitación de Derechos Político, en el Blog Drpolitico.com de Luis Enrique Alcalá, es especial en las siguientes entradas.

http://doctorpolitico.com/?p=2529
http://doctorpolitico.com/?s=CS+%23293Inco

lunes, 17 de abril de 2017

Una Carta para Barak Obama acerca de la discriminación y los derechos humanos.


Cuando se habla de la necesidad de construir muros, como pretende el actual presidente de su país, para separar (segregar) personas, y así impedir que unas personas entren en contacto con otras o para protegerse de los daños que puedan causar, me hace pensar en la Gran Muralla china, la barricada construida por los romanos para evitar la entrada de los bárbaros del norte y finalmente el muro de Berlín.

El nuevo muro pretende separar a dos países, para impedir que los mexicanos y demás latinoamericanos emigren a Estados Unidos en búsqueda de un futuro mejor. Es evidente que la circulación de personas en estos niveles implica que parte de las personas que cruzan puedan tener objetivos contrarios a las leyes; entonces se alega que su construcción busca evitar el paso de delincuentes de todo tipo. Sin embargo, independientemente del derecho de los países de regular la inmigración de extranjeros, el argumento esgrimido no es sostenible estadísticamente, cuando la infracción de la gran mayoría de esos inmigrantes es la de ingresar ilegalmente para trabajar y no para cometer delitos graves.

Ninguno de los muros mencionados logró el objetivo de sus constructores y estoy seguro que con éste último se conseguirá un resultado adverso. Lo grave es que en todos los casos resultó en un signo del comienzo de la decadencia de una sociedad dominante.

Esto genera un contraste muy grande frente a un pueblo que ha superado paradigmas que no funcionaban ya y comportamientos incongruentes con los valores y principios democráticos de esa sociedad.

Una democracia funcional es aquella en la que existen múltiples grupos de intereses y un sin número de maneras de pensar. Allí es posible evolucionar y hacer correcciones de ideas que atentan en contra de derechos fundamentales de los individuos, los que son universalmente reconocidos o los que están en vías de serlo, pero, a veces olvidamos que lo más importante de una democracia no es que las decisiones importantes de esa sociedad sean tomadas por la mayoría de sus miembros, (entendiendo que resulta más difícil, pero más efectivo lograr consensos que imponer la voluntad de la mayoría)(2) sino que el sistema permita y garantice que una persona puede lograr la protección requerida a sus derechos fundamentales, aun cuando una mayoría adverse a este individuo. 
Pero este individuo requiere asumir también su rol de ciudadano y sus responsabilidades individuales y colectivas, e inclusive debe estar dispuesto a dar su vida física o productiva por el colectivo al que pertenece.

Aunque la democracia norteamericana tiene mucho de esto, todavía tiene camino que andar y seguir el proceso evolutivo que ha sostenido, en especial, en los últimos 50 años. Ese país ha contribuido al modelaje en otros países y a ser referencia en estos temas.

El pasivo más grande es el de no haber caminado hacia la plena aceptación del protocolo de Roma sobre Derechos Humanos (ratio belli).

Es fabuloso pensar que una sociedad, antes segregada entre “blancos” y “negros”*, haya terminado eligiendo presidente a una persona como Ud., quien tiene ancestros africanos y de religión musulmana.

Este hecho, para los que observamos a ese gran país, tan perfecto e imperfecto, a la vez, como todo lo que es humano, vemos con envidia su capacidad de evolucionar de manera tan asombrosa. Sin embargo, en mi juicio, es una sociedad con rasgos de machismo, porque le ha sido difícil reconocer la naturaleza dual del ser humano, hombre-mujer, (el animus – ánima de la que hablaba Karl Jung) y aceptar el sitial que le ha sido negado de alguna forma a las mujeres.

Posiblemente la rapidez de estos cambios es lo que determina, en algún momento de ese camino, que las corrientes más conservadoras de pensamiento, quieran poner un freno o revertir este proceso.

Para lograr este objetivo quieren desmontar el proyecto más emblemático de su administración que es el Obama Care.

No tengo elementos para alabar o criticar este beneficio social, pero sí sé que todo sistema de seguridad social requiere disponer de sanidad financiera para ser sostenible en el tiempo. Lo que si veo importante es que se pretende dar acceso a la salud a un sector de la población de bajo recursos y eso es encomiable y debe encontrar viabilidad.

Lo único que me pregunto es que Ud. señaló hace varios años que uno de los temas que encarecía los servicios de salud era el de los montos por indemnizaciones tan elevados que se imponían a los médicos en caso de mal praxis, lo que implica primas elevadas de seguro para los médicos y que esto debería tener una limitación legal. Este asunto no fue resuelto.

También los sistemas de seguridad social deben tener mecanismos para evitar y sancionar los abusos de los beneficiarios, de los médicos, de los servicios médicos y de las compañías de seguro.

Aquí hay que vencer la visión de que cada quien debe velar por su vida y porvenir, en cualquier circunstancia, algo que puede ser deseable dentro de una sociedad de personas libres, pero que resulta insuficiente frente a personas que no pueden hacerlo totalmente, por discapacidad, edad, o que no tienen las mismas oportunidades para crecer y desarrollarse, más aún cuando la educación y el entorno en muchos casos son inadecuados o insuficientes.

Este tema, tiene mucho que ver con la pobreza en los países y la globalización indetenible del planeta, que nos obliga a poner el esfuerzo de toda la sociedad para mejorar esta situación y en el sentido de que lo que hagamos por la pobreza de los países vecinos y de las zonas de pobreza extrema en el mundo, puede disminuir los procesos de migraciones masivas por el hambre o la guerra que vivimos hoy en día. Un muro no puede detener en ansia de un ser humano de aspirar a un futuro mejor.

Por último, para dar un salto significativo se debe comenzar por el lenguaje y en especial el lenguaje que implica una etiqueta a una persona.

Hay un tema moderno que se ha dado en llamar endo-racismo. Esto es cuando el racismo viene desde la persona que es discriminada por la sociedad, pero también de la persona que se autodefine de una manera “racial” también desde el grupo que discrimina.

El primer acercamiento está dado porque el color de la piel es de tanta variedad que resulta impreciso usar esa calificación, además que el color se puede variar dependiendo de los niveles de exposición al sol o por temas metabólicos del organismo humano. 

Desde el punto de vista racional una calificación por colores no tiene ninguna importancia o trascendencia, salvo, la mayor o menor propensión a cierto tipo de enfermedades de la piel, por ejemplo. La genética es lo único que nos identifica físicamente y de manera única de los demás individuos del planeta. Los fenotipos deben carecer por esto de consecuencias jurídicas.

Otro aspecto consiste en que nadie tiene derecho a definir a otra de una determinada manera y más cuando esa calificación no tiene o no debería tener efectos jurídicos, salvo casos en que se requiera hacer una identificación de una persona perdida o que es solicitada por las autoridades en una investigación policial o judicial. Las definiciones tales como “Africano Americano”, “Latino”, “Asiático”, “Árabe”, etc., son también imprecisas y racistas o endoracistas.

En todo caso deberían existir plantillas de color como las que usan los dentistas para colocar un diente postizo que sustituya a un diente verdadero para que resulte igual o muy parecido, para los fines prácticos señalados.

En este sentido a una persona se le puede calificar por su nacionalidad, por su edad, su altura, por su peso (sin que se diga si es mucho o poco). Puede haber estándares médicos que, basados en información epidemiológica, permitan asomar tendencias en cuanto a la salud o algunas patologías.

Aquí se presenta un tema que ha pasado debajo de la mesa y es la discriminación por la apariencia física, ya no por el “color” de la piel sino desde el punto de vista estético. Está comprobado que una persona que es percibida como “fea” tiene menos oportunidades de conseguir empleo y me refiero a cualquier tipo de empleo. También existen estudios de discriminación por el nombre cuando se busca empleo.

En lo personal me siento más cómodo definiéndome por mi nacionalidad, por la religión que profeso (1), o, por rasgos de orden cultural que considero propios y que me hacen sentir que pertenezco. Pero esto último es un derecho personal y que no contradice lo que los demás sientan o piensen de sí mismos.

Algo de este asunto también aplica a las nuevas etiquetas usadas para referirse a las personas según su “orientación” sexual. Aquí pasa algo parecido a lo mencionado anteriormente: la sexualidad tiene tantas variedades y matices que cada quien conoce la suya y desconoce la de los demás. Aquí aplican etiquetas discriminatorias como las expresiones que se usan mucho y que tienen connotación negativa y en contraste otras como: “correcto” o “normal”, que también afectan a las personas con algún grado de discapacidad.
Recientemente he visto que en algunos países que se refieren a estas personas como personas especiales o personas con habilidades especiales

La conclusión de esta carta es la siguiente: Una persona que le toca vivir en un país sin democracia y sin respeto a los derechos humanos fundamentales de los individuos, le pide, encarecidamente: Que Ud. no se desprenda de su activismo político y social y tome el testigo para crear conciencia de la discriminación existente y trabaje y sume esfuerzos por la evolución y el respeto de los derechos humanos en el mundo.

Gonzalo Pérez Petersen.

(*) El uso de las comillas lo hago para resaltar los imprecisa o inadecuado del término, con base al argumento planteado en este artículo.
(1) Es reprochable cuando la religión se usa como mecanismo de discriminación. Las religiones deben aceptar el derecho a la libertad religiosa, en el sentido de defender el derecho de otros a profesar otra religión o no profesar ninguna, y se debe cuestionar el uso de la religión para fines políticos o para subyugar o limitar el libre albedrío de las personas o que quieran copar o destruir el orden social que propugna una verdadera democracia.

(2) No nos hemos dado cuenta que el trasfondo de la grave crisis política, institucional, social, económica y ambiental, que se vive hoy en día en todos los países tiene que ver con la necesidad de encontrar nuevos consensos, porque el modelo existente está agotado. Debemos repensar los objetivos que realmente queremos lograr como sociedad y no como sociedad local sino universal y entender que la globalización ha dejado de ser una idea y se ha convertido en una realidad indetenible.

lunes, 10 de agosto de 2015

¿Como Enfrentamos el miedo o actuamos ante el Peligro?


Actualmente, en muchos países, sus ciudadanos están sometidos a situaciones de peligro y viven en el miedo y la desesperanza. 

Tenemos los casos como los que suceden en países en guerra, también en sitios en que se han desencadenado persecuciones políticas o religiosas y también lugares en donde rigen gobiernos autocráticos, que utilizan el miedo como arma de sometimiento de sus pueblos.

Estas circunstancias producen en el individuo respuestas que están programadas en el inconsciente colectivo de la humanidad y que deben además tener un fuerte arraigo en nuestra base de información genética.
El primer ancestro mamífero que se estresaba solo en tiempo presente.


Desde el primer mamífero conocido, el Morganucodon muy parecido a una rata, al enfrentarse a una situación de peligro, por ejemplo, ser atacado por algún depredador, se producía en el una respuesta neurológica por el estimulo de sus sentidos y una respuesta hormonal que generaba a la vez reacciones físicas frente a tal amenaza.

Una de las respuestas que son detectables a nivel orgánico, en estos casos, es la secreción de una hormona llamada adrenalina, que produce en el individuo el surgimiento de una fuerza y aceleración de respuestas y produce un espesamiento significativo de la sangre.

Esta última respuesta del organismo, la han explicado los estudiosos del tema, como un mecanismo de defensa para el caso de que se sufra una herida; la sangre espesa disminuye el riesgo de hemorragia y esto puede permitir seguir luchando o huir efectivamente.

También se pueden producir grandes cantidades de cortisol, que es una fuente de energía proveniente del hígado y que aporta el combustible adicional necesario para la situación de emergencia.

Lo que sucede es que tanto los animales como los humanos primitivos podían cohabitar en el mismo ecosistema (selváticos o de sabana) con sus reales o posibles predadores. Esto permitía que las situaciones de peligro fueran ocasionales o por lo menos predecibles, acompañadas con una serie de señales o avisos dados por otras especies y que son, aún hoy, compartidos por todos los habitantes de esos ecosistemas (no conozco si este mecanismo funciona en un ecosistema marino o con especies como los insectos, etc.).

El asunto es que, en ese ecosistema, podía estar presente un depredador, pero podía estar satisfecho con su última comida, con lo cual sus potenciales víctimas bajaban su nivel de estrés y seguían su rutina diaria, hasta que el depredador volvía a asumir su modo de caza.

Una respuesta más asombrosa a situaciones del peligro, y que se comparten con especies como las aves, es que al enfrentarse a situaciones de peligro inminente por primera vez, en el animal y también en el humano se produce una alteración en el encéfalo que hace que el organismo sea capaz en el futuro de tener una respuesta instantánea frente al mismo estímulo, sin que medie un pensamiento; la respuesta que en primera instancia pudo ser voluntaria se convierte en una respuesta automática.

A este mecanismo de programación cerebral se le atribuyen las respuestas automáticas que tienen las personas en el caso de las fobias y que recientemente se han encontrado mecanismos de des-programación de estas respuestas, cuando antes solo eran tratadas con terapias psicológicas por años, sin muchos resultados favorables. 

También creo que este sistema, de pasar de la angustia a la tranquilidad, se veía reforzado por la actitud de las especies de vivir en el presente, cosa distinta a la que hace el humano que tiene una visión del futuro, lo que permite visualizsr, las posibles angustias de su futuro, en el presente (¿Podré encontrar alimento y cobijo en el invierno próximo?) . 

Tanto la presencia en exceso de la adrenalina como del cortisol en la sangre son nocivos para la salud, porque pueden afectar la tensión arterial, estimular la acumulación de colesterol de baja densidad en las arterias y afectar el metabolismo de hepático pancreático, aumentando los niveles de glucosa en la sangre y estimulando una respuesta inmunológica en contra de la insulina.

Este estado se hace evidente para cualquier persona puesto que, al estar sometidos a situaciones de estrés, nos ponemos irritables, a veces agresivos, y en estas circunstancias, muchas veces orientamos esa rabia, no en contra de quien la produce o en contra de su causa, sino en contra de personas inocentes. Hay que darse cuenta de esa actitud y proponerse reorientar esa rabia hacia una acción positiva o a lo sumo paleativa.

¿Cuál es la emoción que subyace en las situaciones de peligro?

El miedo o el pánico.

¿Frente a esta emoción cuales son las respuestas posibles?.

Hay quien habla de dos posibilidades: "Fight or fly" (Luchar o volar), que pueden ser definidas como actuar o escapar y que en mi opinión existe una tercera posible respuesta y es la de paralizarse.

La primera que es luchar yo la definiría mejor como actuar, que puede incluir atacar, defenderse o evitar ser dañado. Esta es la primera opción que debemos tener presente.

Como todas las actuaciones del ser humano, pueden tener una respuesta o acción positiva o negativa.

Por ejemplo: frente a un acto de agresión verbal exagerada y totalmente injustificada, se puede optar por sacar un arma y dispararle al agresor.


¿Cómo medir que la actuación es apropiada o no?
Para eso disponemos del derecho penal que establece cuando una acción, que en otras condiciones puede ser considerada delito, puede estar justificada legalmente y calificada como legítima defensa: que sea una defensa de bienes jurídicos (en un sentido amplio) ante una agresión ilegítima y que mantenga una cierta proporcionalidad entre la agresión y la reacción. 

Pero yo voy más allá, y es que la acción  tenga un propósito positivo o realizable. Que no tenga un objetivo destructivo o negativo.

En una de las entradas del blog referidas a la Ira vs La Felicidad, señalé la importancia de la efectividad de una respuesta ante una agresión injustificada, que busca lograr un cambio o desplazamiento significativo y positivo en el agresor (esto no es realizable siempre).

La segunda posibilidad es huir, escaparse o alejarse de la situación de peligro o que nos causa miedo. 

Esta se ve con mucha frecuencia en casos de guerras en que las personas huyen de los lugares de conflicto o las personas que emigran de países ante situaciones políticas, económicas o sociales que no se sienten capaces de enfrentar o están muy lejos de estar bajo su control.

No quiero decir que hay una respuesta correcta y otra que no lo es.
Cada quien tiene circunstancias diferentes, recursos diversos, sus competencias, capacidades, actitudes y emocionalidad diferentes para enfrentar situaciones difíciles y cada quien encuentra la forma de resolverla a su manera.

Yo lo veo de esta forma: Un joven recién graduado, que no tiene familia, ni otras obligaciones puede buscar aventurarse en otro país, comenzar desde abajo y hacerse camino con el tiempo. Una persona mayor, tiene pocas probabilidades de adaptarse a cambios importantes en su vida. Esto no quita que hay personas con mucho coraje que son capaces de vencer obstáculos muy grandes y abrirse camino en la adversidad. Por eso es que me abstengo de emitir juicios acerca de las decisiones que toman las otras personas porque no soy capaz de vestir plenamente esos zapatos.

La última posible respuesta es la de la paralización. Es como el animal que se hace el muerto para que el agresor desista de su propósito. Esto le he visto en las cucarachas y en los escorpiones.

Esta conducta es la menos recomendable, por ser la menos eficaz de todas, pero existen situaciones en las que no queda más remedio, por la pérdida de control absoluto de la situación o la imposibilidad total de poder escoger otro camino.

En días pasados escuchaba una entrevista que le hicieron al psiquiatra Pedro Delgado en la cual advertía que en los casos en que una persona o animal a través de estímulos reiterados o de situaciones en las que se les expone que no pueden ser enfrentadas con huida ni con acción o lucha, el sujeto puede ser víctima de lo que se ha dado en llamar la desesperanza aprendida, también conocida como indefención aprendida, que produce en el individuo una transformación de su estado emocional hacia la resignación. Como saben la resignación es un estado emocional en el cual la persona se convence que no tiene el poder o la autoridad de cambiar las situaciones que lo afectan y proyecta hacia el futuro esa incapacidad de hacerlo: "Todo está mal y el futuro no va a ser distinto y puede ser peor que hoy."

Regímenes autoritarios han usado estos mecanismos para lograr el control total de las sociedades que gobiernan. Ejemplos de esto se vivieron en la Unión Soviética, especialmente bajo el régimen de Stalin, en la Alemania Nazi y en el Régimen de los hermanos Castro en Cuba. Entendiendo que lo que se suprime de manera radical es la posibilidad de lucha, quedando solo una rendija que es el posible escape o fuga de esos países. Cuando esto sucede en algún país, el gobierno no tiene otra opción que cerrar las fronteras y construir muros como el de Berlín.


Esta reflexión la he hecho para preguntarles:
Cuando estoy en una situación de miedo o estrés, ¿cómo reacciono?
Si no me conformo con mi forma de reaccionar en estos casos, ¿hacia dónde quiero evolucionar?
¿Puedo ser estratégico en mi propósito cuando reacciono en estas situaciones?
¿Cuán eficaces son mis decisiones en estos casos?

Una de las recomendaciones es que aprendamos de los animales a vivir en el presente y así aliviar la carga de las angustias y preocupaciones del futuro.

Como alguna persona que no me acuerdo dijo: "Si no te gusta el futuro que vislumbras, construye uno distinto".

Si estás paralizado o sumido en la desesperanza aprendida, te conviene ver este video:

Mi padre solía decirme, no te preocupes, ocúpate y que va por la misma línea del dicho anterior.

Solo espero que esta reflexiones puedan ayudar a tomar conciencia de cómo estamos enfrentando situaciones difíciles y proponernos a ser actores de nuestro destino, en el entendido de que debemos saber cual es nuestro poder para lograr cambios, cuál es la autoridad que tenemos para cambiar la cosas, las competencias o herramientas que disponemos para lograrlo (podemos adquirirlas o generar alianzas para disponer de ellas) y nuestra capacidad de sumar voluntades para coordinar o colaborar en un esfuerzo colectivo.

Esto determina que los que tienen más poder y autoridad tienen una mayor responsabilidad, pero no nos releva de hacer lo que nos corresponde a cada uno de nosotros y más a través de mecanismos o instancias de equipos de trabajo o colectividades civiles o políticas.

Abajo encontrarán una conversación que sostuve hace 15 días con Luis Enrique Alcalá acerca del tema del miedo en su programa Dr, Político.


viernes, 31 de julio de 2015

MANIFIESTO DEL REGRESO

El regreso a la patria es más tema para un cuento, o para un poema, que para un artículo de prensa. Ciertamente, después de casi tres años de ausencia  es "la  flor amarilla del camino", la profundidad de los árboles o  la presencia del Ávila lo que más nos conmueve. Hay demasiados reencuentros a cada paso, en cada hora, en cada brazo de calle, para sentir nostalgia - como el turista insatisfecho -por las orillas del Sena, por las luces de Broadway o por  el aperitivo en la Gran Vía. Nuestro espíritu como el labio del niño, conserva su sed permanente por la leche materna.- Por ese olor húmedo de nuestra tierra oscura, por sus frutos rebosantes de forma y aroma, por sus semillas, por sus crepúsculos precoces, por el aliento de sus montañas, por la música del trópico, espesa y turbia, que retumba como la ola y recuerda el mar.
Pero de pronto se nos acerca alguien y nos cuenta, uno de los infinitos chistes que se inventan a diario, para ironizar sobre los desaciertos del régimen; o nos hablan, con furia, de los males que han originado  "la democracia"; o, con lágrimas en los ojos, nos narran el triste destino de alguna empresa que fue  floreciente. Entonces volvernos a la realidad. Nos encontramos con que Venezuela ha cambiado — para bien o para mal—, pero que los venezolanos  seguimos siendo los mismos.
Después de todo, nadie -salvo los muy ingenuos- tenía derecho a pensar que íbamos a transformarnos, por el simple hecho de sustituir un dictador por un Presidente electo. La expectativa de lucro fácil, el vicio espiritual, la indisciplina, la ausencia, de fe (en algo o en alguien), siguen siendo parte integrante y esencial de nuestro patrimonio colectivo. Se me dirá que poseemos también muchos valores y no faltarán, sin  duda los amigos de las explicaciones prefabricadas para acusar de todas nuestras taras al "imperialismo yankí" o al "peligro comunista". Afortunadamente para mí es a los políticos de uno y otro bando a quienes corresponde la grata tarea de cantar las virtudes del pueblo y de acusar a "los verdaderos" responsables de sus miserias.
Lo cierto es que al reencontrar de nuevo a Venezuela, me hallo frente al mismo pueblo que posee el hábito de disfrazar la decepción con el chiste. El mismo que hace alarde de improvisación y de indisciplina, porque cree más en la magia y en el instinto que en el esfuerzo sostenido y en el talento. Con el mismo pueblo, aventurero e impaciente, que después de cinco siglos de sumisión y de violencia cree que la fuerza y el azar pueden redimirlo.
Y si repito aún todo esto es porque conservo intacta la convicción de que, pese a los desatinos y a la carga de ineficacia que arrastra el presente ensayo democrático, es la con­vivencia y la legitimidad democrática nuestra única y verdadera salida. Me niego a aceptar -como lo anuncian infinidad de profetas- que Venezuela sólo tenga dos alternativas: o la dictadura facistoide, o la dictadura-marxista. Con horror: he escuchado las voces -hasta de hombres que yo creía sensatos-  que me anuncian, sin disimular su complacencia, la proximidad de una nueva dictadura. Otros mas ingenuos que yo, aguardan "el golpe" que nos llevará al fidelismo. En resumen, continuamos aguardando, como siempre, que el  azar y la violencia resuelvan nuestros  males.
Pocos, muy pocos, creemos aún que no son imputables al sistema los errores y las limitaciones de los hombres encargados de aplicarlo. Todavía hay tiempo de enmendar, de rectificar, de corregir.
El Nacional –Domingo 15 de octubre de 1961
Antonio Stempel París


Nota: Este artículo cayó en mis manos gracias a Teresa Casanova, talentosa artista plástica venezolana.