domingo, 9 de enero de 2011

El Mal de Ojo vs. La Felicidad:


 (in english http://vivirlafelicidad.wordpress.com/2012/11/16/happiness-vs-the-evil-eye/ )
Desde la perspectiva de la ontología del lenguaje, las declaraciones que hacemos en muchas oportunidades tienen el poder de crear una nueva realidad o “crear nuevos mundos” y de allí es que desde la óptica de esta disciplina se afirme que el lenguaje es “generativo”. Esto a su vez implica que el lenguaje puede ser constructivo o destructivo, según la buena o mala intención del emisor.
La expresión verbal o escrita de una persona nos puede decir mucho de su forma de pensar, sus prejuicios, su actitud ante la vida, sus emociones, etc., por supuesto tomando en cuenta la congruencia. Nos referimos a la congruencia como la mayor o menor coincidencia entre lo que se predica y como se actúa.

Sin embargo el “mal de ojo” no necesariamente requiere de una expresión verbal o escrita sino a veces es suficiente un pensamiento.

El “mal de ojo” es una suerte de deseo negativo o maldición que se dirige a otra persona, cuya motivación puede ser variada entre otras por la ira, la venganza, el resentimiento y una de las más graves, por la envidia.
Esta creencia es tan ancestral que en el antiguo Egipto existía una protección para este mal llamada "Ojo de Horus" y que hoy en día se conoce como “nazar”, el talismán más frecuente en Turquía (ver foto).

Sobre este talismán existen unos requisitos y son que, primero, solo se puede comprar el mismo para regalarlo, no para usarlo uno mismo y lo segundo es que se debe colocar en un sitio que garantice que los demás lo vean, es decir, se coloca normalmente a la entrada de una casa o de un negocio.

Esto lo pongo de ejemplo porque en casi todas las religiones existen formas de protección con dijes, brazaletes y otros a través de oraciones o mantras o invocando protecciones divinas.

En cuanto a las casas, los cristianos colocamos un crucifijo, los que somos Marianos una imagen de la Santísima Virgen, en cualquiera de sus advocaciones y los judíos usan la Mezuzah (*)

Ustedes podrán pensar que estoy loco, pero les cuento como llegué a este tema.
Hace más de 25 años tomé un curso sobre manejo energético, tema que me daba mucha curiosidad en ese tiempo y al llegar al taller, el facilitador reparó inmediatamente en mí y me dijo: “Tu eres una persona muy perceptiva”. Me asombró el comentario, pero no le dí mayor importancia. Luego de las introducciones del caso, me pidió, para una actividad que iba a realizar, que me retirara del salón lo suficientemente lejos para no oir lo que estaban preparando. Al rato me llamaron y en el salón habían hecho un círculo con las sillas (eran alrededor de 12 personas) y en el medio había un pequeño banco y una mesita que tenía dos vasos de agua con un papelito doblado debajo de cada uno. Me dijo el facilitador: “Toma cualquiera de los dos vasos y bebe un trago de agua y cierra los ojos por un momento”. Lo hice y me dijo: “Que te hizo sentir ese trago”. Yo le contesté: “Me sentí con una tristeza profunda y como si me estuviera cayendo por un hoyo sin fondo.” Entonces me pidió que repitiera lo mismo con el segundo vaso y me preguntó: "¿Qué sentistes?" Y  le contesté: “Sentí que el vació se había llenado y no había más tristeza.”

Yo todavía no entendía nada del ejercicio y le pregunté: ¿Qué sentido tiene esto? , a lo que me pidió que abriera el papelito del primer vaso y lo leyera y el mismo decía “MAL” y que hiciera lo propio con el segundo y el mismo decía “BIEN”.

Seguía si entender pero el facilitador me dijo: “Los papelitos no tienen que ver con lo que sentistes. Cuando salistes pusimos el primer vaso y le pedí a tus compañeros que se concentraran en el mismo para transmitirle todos los sentimientos negativos que ellos quisieran. A ese vaso le pusimos el primer papelito. En cuanto al segundo, les pedí que se concentraran en el amor y todas las cosas buenas que quisieran. A ese vaso le pusimos el segundo papelito. Tu lo que hicistes fue sentir los malos y  los buenos deseos que les añadimos a los vasos”.

Yo quedé confundido y él me pidió que hiciéramos otro ejercicio. El tomó una moneda grande (un fuerte de la época) por un rato y me lo entregó, cuando lo tenía en la mano me preguntó: ¿Qué te hace sentir? Y yo le contesté: “Una gran tristeza” y me dijo “Percibistes lo que yo le incorporé a la moneda”. Y a renglón seguido me entregó sin más trámite una cajita de fósforos que parecía tener algo sólido adentro y me dijo: “Tómala un rato en la mano y luego me dices lo que sientes”. Yo lo hice y le dije: “La tristeza se acabó y siento una paz muy grande”. (lo curioso es que él solo me pasó la cajita de fósforos, no la tomó por un tiempo como  hizo con la moneda). Yo le pregunté: ¿Qué pasó aquí, no entiendo? y el facilitador solo me dijo: “Abre la cajita de fósforo y muestra lo que hay adentro”. Lo hice y resulto ser un crucifijo…..

Como se aprecia, estos malos o buenos deseos no solo afectan a los demás seres humanos sino también tienen influencia en los objetos y en este sentido es interesante el estudio que realizo Masaru Emoto sobre el efecto de lo negativo o positivo en el agua, que queda evidenciado cuando se forman los cristales de hielo al congelarla. Este estudio plantea los posibles efectos negativos en la salud del ser humano cuando se tiene una actitud negativa por su influencia en los líquidos que conforman al cuerpo humano.  Para ver un video sobre este planteamiento, lo pueden acceder a continuación:
Después de mi experiencia entendí la importancia de los pensamientos, el cuidado que hay que tener con mis malos pensamientos, porque los mismos pueden afectar negativamente a las demás personas y  el propósito de repartir bendiciones y buenos deseos a todas las personas que me rodean.

Por esto aprovecho para desearle a mi país y a todos mis lectores y a todos los suyos todos lo mejor y que los cubran toda clase de bendiciones.
(*) El significado original de la palabra mezuzah es: POSTE o VIGA. (Éxodo 12,7)
La palabra indica este objeto, clase de pequeña caja que contiene el pergamino sobre el cual las palabras de la Tora son escritas y que es colocado sobre el poste derecho de las puertas de casas judías y giradas hacia el hogar de la casa.
En la Tora, encontramos las directivas por lo que se refiere a su colocación: ”Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah uno es!.... Las Escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tus ciudades. " (Deuteronomio 6, 4.9.)
Se coloca sobre los postes de los lugares de vivienda fija generalmente sobre el primer tercio del poste a partir de la parte superior, de tal modo que sea visible y accesible. 

jueves, 30 de diciembre de 2010

La Sincronicidad, ¿Casualidad o Causalidad?


Siguiendo el tema de los hechos inexplicables o curisosos, uno de los lectores del Blog me sugirió comentar el tema de la sincronicidad.
Este término fue usado por Carl Gustav Jung para referirse a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal”. “Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar”. Para evitarse malentendidos “lo diferenciaré del término sincronismo, que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos”.(Volumen 8 de las obras completas de Jung).

Lo mejor para entender la sincronicidad es con un ejemplo:
Acababa de conocer a un mujer con la que había salido solo en una oportunidad, coincidiendo esos días con mi lectura de un libro de Rafael López Pedraza llamado Dionisos en el Exilio.

En un día determinado en el que habíamos acordado encontrarnos en la noche para comer liviano y luego ir al cine, haciendo tiempo para salir, me leí una parte del antes citado libro que señala:

“Hasta donde tengo entendido, la única novedad que realmente ha ocurrido en la historia de la humanidad es el salto hacia delante, dado por las mujeres en tiempos recien­tes, al moverse, en un período muy breve, hacia campos que antes eran prerrogativa de los hombres. En las universida­des de hoy, el número de mujeres es cada vez mayor que el de los hombres, lo que crea una situación que habría sido impensable unos cuantos años atrás. Con todo, al lograr aceptación y éxito, en la vida académica, científica, política y de negocios, las mujeres. han asumido el aspecto titánico de la historia, con su exceso característico de facetas tecno­lógicas, políticas y empresariales en el vivir.

Debemos preguntarnos sobre los rasgos unilaterales que caracterizan a esa mujer, recién exitosa y titánica. Quizás la imagen de una ménade de Las Bacantes, adorando a Dionisos en los tiempos antiguos y que ha sido dejada atrás por la historia, aún está latente en algún espacio de su psi­que inconsciente y merece reflexión. Es difícil imaginar cómo esta ménade reprimida, o la psicología que ella per­sonifica, se conduce en medio de las complejidades de la mujer moderna.

Podemos observar que el instrumento que la mujer moderna usa para enfrentar el reto que supone su incursión en el mundo de hoy, es la aceleración titánica. Términos como la histeria y el animus me vienen a la mente como complementos de esa aceleración(25). El cuerpo de esta mujer debe tener la condición física de la virginal Artemi­sa para poder mantenerse trotando, con los aeróbicos. la danza y demás.(*) Pero, bajo ninguna circunstancia, un cuer­po gimnástico artemisal puede confundirse con el cuerpo emocional dionisíaco.

Se discute muchos en los encuentros de ginecólogos, internistas, endocrinólogos y psiquiatras sobre las tenden­cias psicosomáticas de esa mujer moderna, acelerada y llena de tantas responsabilidades. Entre esas condiciones psicosomáticas, por mencionar una de esas dolencias, los problemas tiroideos han alcanzado proporciones epidémi­cas(26). Nadie sabe con exactitud de qué modo están sufriendo las mujeres su incursión histórica pues, en psicoterapia. es común encontrar mujeres que están, de hecho, 'desmembra­das' entre su deseo de estudiar, de competir en el lugar de trabajo y el de ser madres. Es válido concebir un enfoque y postular que la biología de la mujer no está ‘programada' para este modo de vida. Se trata de una enorme brecha biológica.”
La notas del texto las transcribo al final.
(LÓPEZ-PEDRAZA, Rafael. “Donisios En El Exilio” Gráficas Acea, Caracas, Venezuela año 2000, pgs. 63-65).

Terminando solo de leer el texto escribí al margen del mismo el nombre de esta nueva amiga a la que vería pocos minutos después, debido a que esta descripción calzaba totalmente con la impresión que me había dado al conocerla la primera vez; tan impresionado estaba con la “casualidad” que decidí llevarme a la cita el libro para leerle el pasaje y verificar con élla mi juicio.

Al encontrarnos en el restaurant, le leí el texto y sin que élla me diera su opinión, le dije: “Tu cuadras exáctamente con esta descripción, porque eres una mujer luchadora, universitaria, exitosa en el trabajo y tus negocios, trabajadora incansable, lo que demuestra que te desenvuelves muy bien en el “mundo de los hombres”, tienes aspectos artemisales, una figura perfecta y una obsesión por el ejercicio físico. Lo único de todo lo que dice el texto que no tengo información es sobre algún padecimiento tiroideo del que sufras, porque apenas acabo de conocerte.”

Mi amiga no me respondió nada, sino como cargaba puesta una bufanda, lo que hizo fue quitársela para mostrarme un cicatriz en el cuello y a renglón seguido me dijo: “Hace unos años me encontraron un tumor en la tiroides y  tuvieron que sacármela.”

Curiosamente, se me presentó años después otro caso parecido, no por la descripción del personaje sino referido a un tumor maligno, ya metastásico, en la tiroide.... Pero esa historia es espectacular.

(25) En este contexto, el animus  significa que la mujer actúa a partir del conocimiento (logos) que los  hombre han logrado acumular a través de la historia.
(26) Dos enfoques junguianos sobre las complejidades de los "problemas tiroideos” son: "Medical and Psychiatric Diagnosis". En. H.K. Fierz. 1991. Junguian Phiquiatry. Einsielden: Daimon Verlag, cap. X. p. 203; y “Horroris Morbus: Unit of Disease an Image of Ailing” de Alfred Ziegler. En: l986. Procedings of the Ninth International Congress for Analitical Psycology.  Jerusa!én 1953. Einsiedeln: Daimon Verlag.
(*) Coincido que una mujer con un marcado arquetipo Artemisal, puede ser víctima de este actuar en el mundo desde el "ánimus" dejando de lado los mandatos del "ánima"; sin embargo, pienso que la confrontación que produce estas alteraciones parte de la actuación de la mujer en contra de sus instintos humanos, como por ejemplo la maternidad, que está presente en mayor o menor medida en toda mujer independientemente de su ejecución arquetipal (podría ser por el intento de desconocer los mandatos del cerebro reptil). Esto me lleva a que una mujer fuertemente influenciada por Demeter o por Era, que renuncien o difieran excesivamente asumir su rol de madre o esposa, según el caso, pueden tener estos mismos desórdenes de salud. En lo particular tuve un caso de cáncer metastásico de la tiroides en el que la paciente tenía dos arquetipos muy marcados, el de Demeter y por el otro lado Atenea y que su necesidad de lograr éxitos profesionales y económicos para su familia, había diferido una y otra vez el embarazo. La decisión de embarazarse fue la que la llevó a descubrir las graves alteraciones metabólicas (hiper-tiroidismo) que le producía el tumor en la tiroides y que impedía, en ese momento, lograr su objetivo. El diferimiento de su anhelado proyecto de madre le pudo quitar la vida, pero irónicamente su decisión de embarazarse fue lo que le permitió salvarla. Por cierto, se curó del cáncer y en contra de todo pronóstico médico logro tener un hijo y pronto dará a luz a un segundo.




martes, 28 de diciembre de 2010

La Felicidad y la Fe en los Milagros.

Iesum Christum Nike (Jesucristo triunfante)
Aunque la palabra milagro etimológicamente viene de la palabra mirar, se utiliza para referirse a un hecho o circunstancia que es inexplicable para el ser humano y al que se le atribuye un origen sobrenatural o divino.
Hace tiempo quería escribir sobre el tema de los milagros, tema que tiene mucho que ver con la fe y me convencí de hacerlo porque en la reunión de Noche Buena conversando con el Dr. Mélich y el Dr. Pérez,  dos señores mayores (de quince años), me señalaron que no creían en los milagros, asunto que me causó asombro debido a que ambos son católicos practicantes, claro que con una deformación religiosa producto de su pasantía por un colegio jesuita (Colegio San Ignacio de Loyola).
En estos casos yo me hago la siguiente pregunta ¿Cómo se puede ser cristiano si no se cree en los milagros?. Puede que los evangelistas hayan exagerado un poco sobre la vuelta a la vida del podrido Lázaro, o de la multiplicación de los panes y los peces (podían ser escasas las habilidades matemáticas de los apóstoles), pero indudablemente sin la creencia en la resurrección de Cristo al tercer (sic) día (otro error matemático, fue al segundo, bueno en realidad como a las 40 horas de fallecido), no existiría el cristianismo. A menos que se conciba que los milagros son cosas del pasado, a pesar de que la Iglesia Católica se la pasa beatificando y santificando gente como si fueran chorizos, basando su decisión en los milagros concedidos por esas personas de vida digna y piadosa.
En lo particular creo en milagros de origen desconocido, y en la capacidad del ser humano de realizar milagros o ser instrumentos de los milagros o intermediario entre lo que está más allá y el mundo que percibimos comúnmente.
En un pasaje bíblico los apóstoles le señalan a Jesús que le impusieron las manos a unos enfermos para librarlos de los demonios y no lo pudieron hacer y Jesús les contestó que  para lograrlo requerían de mayor ayuno y oración, con lo cual en vida de Jesús ya los apóstoles habían sanado enfermos.
Este episodio lo señalo porque la participación en un milagro como autor, intermediario o como lo quieran llamar requiere de la persona algún grado de elevación espiritual que puede ser de origen o desarrollada a través de una práctica o una sadhana adecuada.
He tenido la fortuna de presenciar situaciones, que no podrían considerarse como milagros, pero que son inexplicables desde el punto de vista racional o como señalamos que puede tener un origen sobrenatural como el caso que relato:
 Un día me informaron que un pariente joven, para hacerse una operación quirúrgica, le habían exigido los exámenes tradicionales de sangre. Cuando le presentó los exámenes al cirujano, le apareció el azúcar en 400, los triglicéridos en 300 y el colesterol en 250. Por supuesto el médico suspendió la operación por lo elevado de la glucosa en la sangre. Ante esta situación se le abría el panorama de un cuadro de diabetes con el posible escenario de tener que depender de inyecciones diarias de insulina. Esto me tenía muy preocupado porque a pesar de su edad, 32 años, al haber sido su padre insulino dependiente, se podría ver en esta situación, además de que una diabetes 1, con niveles de colesterol y triglicéridos altos, pronosticaba un posible infarto (su padre murió al sufrir un segundo infarto fulminante). Fue asignado a un endocrino, quien le puso una dieta y le pidió que se repitiera todos los exámenes 15 días después.
Antes de conocer los resultados de los análisis y tratamientos del médico, estaba yo en la peluquería dándole vuelta en la cabeza al asunto con mucha preocupación e imaginando las dificultades que este estado de salud le generaría y el tener que adaptarse al régimen de vida a partir de el diagnóstico de la enfermedad, asumiendo con la experiencia de su padre que su caso fuera de la misma gravedad. En ese momento entró en la peluquería un hombre que tenía apariencia de estar desequilibrado (mal vestido, cabellos despeinados, ojos desorbitados), se sentó en la silla de los que esperan turno y sin que nadie le dijera nada, ni se inmutaran, comenzó a hablar en alta voz, diciendo: “A el lo que le pasa es que es muy desordenado con la comida, come mucha grasa y fritos, además de comer muchos dulces. Si el hiciera lo que le dice el médico, comiera sano e hiciera ejercicios  tendría una buena salud y ningún problema.”. Se levantó de la silla y se fue de la barbería. En los días siguientes, el pariente se repitió los exámenes y los mismos salieron dentro de rangos normales, diagnosticándole solo diabetes tipo 2, con lo cual, no tendría necesidad de usar insulina, sino tomar unos medicamentos y seguir un régimen de dieta estricta de grasas y carbohidratos y ejercicios, tal y como el “loco” había dicho. Por supuesto cuando a esa edad le diagnostican a alguien diabetes 2, tiene una gran probabilidad de que desarrolle con el tiempo diabetes 1, pero saber que tiene la tendencia y con la voluntad de cuidar sus hábitos alimenticios y de ejercicio, puede retrasar de manera importante el proceso de la enfermedad y mantener una buena calidad de vida. A partir de allí entendí que se puede pedir ayuda y que de alguna forma te llega; siempre he pensado que el “loco” era alguien que decía lo que un ángel le soplaba al oído.
Ustedes pueden pensar que es casualidad, pero me pasó con otra persona algo muy parecido que me llevó a pensar que a mi también me “soplan” al oído.
Para que un milagro se lleve a cabo se requiere de la fe;  lo contrario es pretender ganar en la lotería sin comprar ni un "quinto". Entiendo que hay milagros que pueden darse y otros que no corresponden, porque hasta Lázaro a pesar de su resurrección le tocó morir finalmente. La fe es una actitud optimista que abre muchas puertas y que en los casos en que debemos enfrentar reveces, podemos encontrar las fuerzas para seguir adelante, incluso resurgir de las cenizas como el ave phoenix....
En un próxima entrada les comentaré del otro caso mas impactante. 

martes, 21 de diciembre de 2010

La Felicidad y los Paradigmas:


Cascarón Nuevo e Ideas Viejas
            Los paradigmas son modelos o creencias que se aceptan como verdaderas o falsas, que mantenemos en el tiempo, sin ponerlas a prueba de un nuevo análisis.

            Estas creencias o modelos pueden haberse adquirido por el uso de la lógica, mediante un silogismo, por ejemplo, o simplemente resultan adquiridas o heredadas de otras personas, sin que medie una constatación. Resulta especialmente peligroso cuando el paradigma proviene de una creencia de la infancia puesto que la misma nos lleva a actuar, cuando somos adultos, sobre los mismos presupuestos que usábamos cuando niños.

          Cuando esto sucede, nuestras actuaciones y respuestas son idénticas a las que teníamos en la infancia. Esto se me hizo evidente cuando en una oportunidad presencié una discusión entre dos hermanas ochentonas y vi en realidad dos niñas reclamándose culpas entre sí, como si no hubieren pasado los años......

           La niñez no nos permite ver matices en muchas situaciones y solemos simplificar nuestras creencias de tal forma que calificamos o emitimos juicios blancos o negros, sin ningún matiz. La adultez nos enseña que son raros los absolutos y nos aporta mayor flexibilidad, pero si no hemos dado chance a la revisión de las creencias del pasado, éllas permanecen intactas....

           Los paradigmas nos ayudan a sentir que algunas cosas están resueltas o se “saben a ciencia cierta”, en contraposición a la inseguridad y hasta el miedo que nos hace sentir cuando desconocemos las respuestas que consideramos necesarias.

          El riesgo de esta sensación de seguridad es que el aprendizaje o el acto de aprender constituye una competencia que requiere de la audacia de introducirse en mundos que nos son desconocidos. Esta situación se explica con suma claridad en un libro llamado “Quién se comió mi queso”.

       Evidentemente, pensar, como sostienen algunos, que debemos prescindir de paradigmas -lo cual constituye a su vez un paradigma- es ilusorio, porque algún piso necesitamos, incluso para lanzarnos hacia el conocimiento novedoso y el aprendizaje; lo que si debemos es cultivar una actitud de revisión permanente de los paradigmas, al igual que debemos hacer con los silogismos. En este caso,  siempre es recomendable evaluar la validez de la premisa mayor, porque normalmente está constituida por un paradigma y sabemos que  si la premisa mayor es falsa, la conclusión  va a ser incorrecta y aún así pensaremos que si lo es.

         En este sentido sostengo que mi gran paradigma es que el dominó es un juego de tantos, el que llega primero a 100 tantos gana, todo lo demás en el juego es cuestionable, discutible y revisable (no hay nadie más paradigmático que un jugador promedio de dominó).

        Por estas razones, les señalo a mis alumnos tal y como lo hacía mi señor padre a los suyos, lo siguiente: “No crean que todo lo que lean es verdad; deben estar dispuestos a cuestionar cualquier afirmación.” (por supuesto, incluyendo este texto). Este consejo es cada días más valioso porque el bombardeo de información que recibimos hoy por hoy es tan grande que no tenemos tiempo para la reflexión.
      
 La felicidad está vinculada a nuestra superación permanente como seres humanos y esto es solo posible cuando nos armamos de coraje y nos lanzamos hacia lo desconocido con la ilusión de encontrar mundo nuevos que nos permitan entender diversas perspectivas de la realidad, la evidente y la inmanente; en escaparnos de  nuestro observador y asumir la posición del que nos observa, no solo escuchar nuestro discurso, sino también el del otro, desde su observador, su cultura, su historia, su experiencia, su emoción, para encontrar referentes que nos ayuden a auto evaluarnos y en fin a conocernos mejor. El encontrar estos mundos nuevos nos saca del “aburrimiento”(*) de la rutina diaria y nos imbuye en la felicidad del aprender .

(*) Si usted es un persona que acepta que se aburre en alguna oportunidad, es porque desconoce el valor y la belleza de su mundo interior y lo invito a que inicie su introspección para encontrar todas esas maravillas que se ha perdido hasta ahora.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Premio Nobel de la Paz

Activista chino Liu Xiaobo
El texto fue leído en Estocolmo por la actriz sueca Liv Ullman. Corresponde a la declaración que Liu leyó en diciembre de 2009, durante el juicio que se le seguía por subversión del Estado. Es un ejemplo de la vivencia conforme a los valores de la Cultura de Paz. El texto es como sigue:

"Yo no tengo enemigos, ni odio. Ninguna de los policías que me investigaron, que me detuvieron, que me interrogaron, ni los fiscales que me llevaron a juicio, ni los jueces que me juzgaron, son mis enemigos. Aunque no puedo aceptar vuestras investigaciones, detenciones, interrogaciones, veredictos... sigo respetando vuestras profesiones, vuestra integridad. Siento vuestro respeto, y vuestra buena fe".
"El odio puede pudrir la inteligencia y la conciencia de una persona. La mentalidad enemiga puede envenenar el espirito de la nación, puede incitar a luchas crueles y mortales, destruir la tolerancia y humanidad de una sociedad, y complicar el progreso de una nación hacia la libertad y la democracia. Es por ello que espero llegar más allá de mis experiencias personales mientras soy testigo del desarrollo y cambio social de nuestra nación; espero contrarrestar la hostilidad de nuestro régimen con buena fe, y de acabar con el odio a través del amor".
"Precisamente por estas convicciones y por mi experiencia personal, estoy convencido que el progreso político de China seguirá adelante; yo, lleno de optimismo, espero la llegada de una China libre. No hay fuerza que pueda poner fin a esta lucha por libertad política, y China será -tarde o temprano- una nación regida por la ley, con derechos humanos inalienables. También espero que este tipo de progreso pueda reflejarse en este juicio, mientras espero el veredicto imparcial de este tribunal".
"Si me permiten decirlo, la experiencia más afortunada que he tenido en los últimos veinte años ha sido el amor incondicional de mi esposa, Liu Xia. Ella no pudo estar presente como observadora ante este Tribunal hoy, pero quiero decirte, querida, que creo firmemente que tu amor por mi persona se mantendrá igual en el futuro como siempre lo ha sido. A lo largo de todos estos años que he vivido sin libertad, nuestro amor estuvo lleno de la amargura impuesta por circunstancias exteriores, pero sigo disfrutando de su sabor, y este amor sigue existiendo sin límites".
"Cumplo mi sentencia en una prisión física, tangible, mientras tu me esperas desde la prisión intangible del corazón. Tu amor es la luz de sol que me llega incluso a través de los muros más altos y penetra las barras de acero de la ventana de mi celda, cayendo sobre cada centímetro de mi cuerpo, aportando calor toda parte de mi cuerpo, permitiendo que siempre sienta paz, libertad, y la felicidad del corazón, llenando cada minuto de mi tiempo en la cárcel con significado".
"Espero que yo sea la última víctima de la inquisición literaria de China; espero que nadie sea encarcelada por sus palabras en el futuro. Suprimir la libertad de expresión es suprimir la verdad. No hay nada criminal en aquello que he hecho, pero si traen cargos en mi contra por ello, no tengo queja alguna".

Si quieren saber la causa por la que fue condenado a once años de prisión, busquen el manifiesto 8, firmado por más de un centenar de personas y cuyo texto fue elaborado principalmente por Liu Xiaobo. Juzgue por sí mismo la justeza de la condena que fue aplicada en este caso. Pueden encontrarlo en:
 http://www.scribd.com/doc/38968692/Liu-Xiaobo-Carta-08-Manifiesto-de-la-disidencia-china

martes, 7 de diciembre de 2010

Navidad, siempre una Esperanza:

La Natividad

El objetivo trazado y que me llevó a escribir este blog, no fue más que dejar por escrito reflexiones acerca de mi vivencia personal a lo largo de muchos años. No pretendo pontificar sobre verdades absolutas (totalmente contrario a mi temperamento herético), porque entiendo que todos somos distintos y nos ha tocado vivir experiencias muy disímiles que nos dan visiones y perspectivas también diversas. Solo aspiro que una frase que haya escrito pueda significar para una sola persona algo positivo, haya abierto una rendija en un momento de confusión o simplemente que lo haya entretenido con algún disparate. En este momento agradezco mucho su paciencia y sobretodo hago énfasis en los que se han tomado la molestia de hacerme comentarios a favor o en contra en algún tema, en tal sentido, me encanta la diversidad de pensamiento, de visiones en las personas, de lo contrario hubiera sido aburrida esta labor.

A todos ustedes un abrazo fuerte y aquí les mando una reflexión de Navidad:

Siempre la Navidad  trae una mezcla de felicidad y tristeza.
Aparte de la connotación religiosa que supone la celebración en familia del natalicio del Jesús de Nazaret y con la incorporación de la leyenda de San Nicolás, que trae todos los años regalos a los niños del mundo (en otras tradiciones esta labor le ha sido encomendada a los tres Reyes Magos), la Navidad es una fiesta de generosidad en la que compartimos la alegría con propios y extraños.

Sin embargo, en cada Navidad recordamos también a todas aquellas personas con las que a lo largo de nuestras vidas compartimos esas alegrías y que hoy no se encuentran con nosotros.

Todos los años suceden terremotos, erupciones de volcanes o fuertes lluvias con pérdida de vidas y viviendas que afecta a muchas familias; pero ante estas situaciones es inútil la tristeza para el que es un observador; lo que requiere de nosotros es a solidaridad y el trabajo a favor de las personas afectadas

Así como hemos señalado que la felicidad es una vivencia del presente, la misma no puede ser entendida, disfrutada o vivida si no se han tenido momentos de tristeza, depresión, o pérdida. Los seres humanos requerimos vivir en una realidad contrastante para poder percibirla de manera más consciente e intensa.

La tristeza o la pérdida no son posibles sin que valoremos a las personas o eso que nos la causa o que se va. En definitiva podemos vivir sin grandes tristezas ni sufrimientos, pero eso requeriría de nosotros renunciar al amor.

Mirando hacia el pasado y meditando acerca de esos momentos difíciles, comprendo el gran aprendizaje que me han dado, además que esas experiencias son mejores que la indiferencia, porque mientras sufría me sentía vivo en el más intenso sentido de la palabra y no como un espectador abstraído de todo contacto con la realidad y las personas que me rodeaban.

Tanto los psiquiatras junguianos como los místicos ven en la vida del ser humano una suerte de ciclos en los que se nace y al concluirlos se “muere”, no en el sentido físico, sino en el sentido psicológico o espiritual. Pasar de la depresión a la “inflación” y de vuelta a la depresión, terminar una fase de la vida y comenzar otra.

Lo importante es no perder de vista a nuestros compañeros de viaje; todas esas personas con las que nos toca convivir día a día y que siguen a nuestro lado.

El otro día escuché una historia de una mujer judía que había sobrevivido al holocausto y comentaba que el día que la trasladaron al campo de concentración iba solamente acompañada de su hermano menor. Ya en el tren se dio cuenta de que su hermano no tenía zapatos. En esa circunstancia le dijo: ¿Eres estúpido? ¡Perdistes los zapatos!. Resultó que al llegar al campo, fueron separados y más nunca supo de él, porque le tocó la fila del exterminio inmediato. ....Al salir con vida del campamento se hizo una promesa: “Jamás le diré a alguna persona algo que, si fuere la última cosa que le dijera en su vida, le hiciere daño”.

Cuando estamos abajo debemos tener la esperanza de que “Dios al cerrar una puerta, abre una ventana”.  En la desesperación no nos queda más que orar: "De profundis clamo ad te Domine" (Desde las profundidades clamo por ti Señor).  Siempre podemos comenzar de nuevo, todos los días sale nuevamente el sol y con él, una nueva meta, una tarea que acometer para cumplir el objetivo primario: “ser cada día una mejor persona”, hasta el día que nos toque amanecer uno con Dios hasta la eternidad.

Hay que dar gracias a Dios por la vida, la salud y todas las bendiciones que nos ha dado, pero manteniendo siempre la “casa limpia”, la casa interior, libre de odios, sin cuentas por pagar o por cobrar, reconciliándonos con las demás personas a través del perdón  pedido y otorgado y el perdón hacia nosotros mismo, de manera que los que queden recuerden de nosotros un abrazo fuerte y cariñoso y esas últimas palabra que les hemos dicho: que los amamos profundamente y que volveremos a ser “uno” de nuevo con nuestro creador.

En esta Navidad les deseo que sus corazones palpiten intensamente, que se rían estruendosamente para que nos oigan en el otro lado, que sus ojos brillen más que las estrellas y que abracen con fuerza la esperanza y una fe indestructible en su capacidad de crear todos los días un mundo mejor.

Los quiero mucho.

Gonzalo Pérez Petersen.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La Cortesía y la Felicidad:


La velocidad con que vivimos en este mundo moderno ha logrado que desechemos los modales y la cortesía que se han vuelto cada día más escasos.
La cortesía refiere a un comportamiento humano de buena manera y que se relaciona, además con las normas de etiqueta. La cortesía era vista como el apropiado comportamiento de las personas en la corte y que luego ha evolucionado modernamente hacia las normas de protocolo que se utilizan en el ámbito diplomático internacional.
Estas normas que pueden parecer ridículas, son de gran importancia debido a que en el mundo existe diversidad de costumbres y hábitos que hizo necesario la elaboración de una suerte de código común para evitar malos entendidos, producto del desconocimiento de un extranjero de las maneras propias de una cultura que le es desconocida. Por ejemplo, hay países en donde el espacio vital (el que nos separa de las demás personas) debe ser amplio, como es en el caso de los japoneses y por lo tanto sus saludos no conllevan un apretón de mano y mucho menos un beso; y por otra parte los árabes que aceptan un acercamiento significativo que los lleva hasta besarse dos veces en las mejillas entre hombres.
Todas estas normas son muy importantes para la convivencia humana debido a, que el saber cuando actuar como actuar, que decir, como decirlo, nos permite ser más acertados en el manejo de nuestras relaciones y más efectivos, pudiendo mantener un clima de respeto y cordialidad que es fundamental para las buenas relaciones humanas.
Las normas del trato personal que comienzan con los buenos días, por favor, gracias, abrirle la puerta u otro, ceder el paso, el no hablar en alta voz, no tirar la basura en el suelo, por su puesto complementadas con una sonrisa y tantas otras deferencias que hacen más grata nuestra vida y la de los demás.
Si vamos más allá veremos que las normas que existen en materia del tránsito automotor, para la navegación marítima y aérea, parten de este criterio de convivencia pero se constituyen en normas que garantizan la seguridad en estos contextos.
Las normas que arriba se han descrito y por las razones expresadas no pueden ser aplicadas de forma privilegiada a ninguna persona o grupo o género de personas, salvo en  los casos expresamente determinados, referidos a los vehículos de las autoridades policiales, los de emergencia, etc. Esto quiere decir que los que conducen un vehículo rústico, algunas mujeres, los taxistas, los motoristas, los conductores de autobuses ni los conductores de camiones, tienen derecho de preferencia de paso, sino cuando las normas así lo determinan.
Por estas razones, no quise utilizar la palabra Caballerosidad (que en su acepción original refería al actuar de una persona a caballo, en las épocas que disponer de este medio de transporte traía consigo un estatus social determinado, en comparación con los hidalgos o los plebeyos,  y que no es entendida o aplicada a las mujeres), puesto que considero que la cortesía no solo es un deber de todos, que ratifica una actitud de respeto, consideración, solidaridad y afecto hacia las demás personas, sino además una actitud necesaria para vivir en un entorno de mayor felicidad, que es un deber de todos los seres humanos.
Es mi juicio,  en un autobús, en el metro, en una sala de espera, debe tenerse una mayor consideración con una persona mayor (independiente de su genero), una persona con alguna discapacidad o alguna limitante circunstancial o permanente, según el caso, una mujer embarazada o con un niño en brazos, etc.; pero esta cortesía no debe ser solo por parte del hombre, sino de la mujer y más en los jóvenes. Una mujer que no se encuentre en alguno de los supuestos arriba señalados debe tener la cortesía correspondiente al igual que cualquier hombre. La cortesía debe practicarla las mujeres con las mujeres.
También es mi juicio que en aras de una supuesta liberación femenina, algunas damas han adquirido los  malos hábitos de los hombres, en todos sentido, incluyendo en la expresión verbal. Asombra escuchar conversaciones altisonantes entre mujeres que son similares a las que se escuchan entre obreros o camioneros (que tampoco son justificables).
Esto no excusa a los hombres de seguir practicando la caballerosidad que toda mujer merece en los ámbitos y contextos correspondientes y que las verdaderas damas corresponden generosamente con su feminidad. Los tiempos seguirán evolucionando y las normas y códigos de conductas se tendrán que adaptar a los tiempos, pero una actitud cortés enaltece a la persona que la vive y hace mucho más gratas la vida de los demás y por ende es importante para la felicidad.