miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Felicidad y la Tecnología:

La Tecnología es la manifestación más palpable de la humanidad, dirigida fundamentalmente al control del medio físico que nos rodea.

La tecnología no es buena ni mala per se; es en la forma que es usada que la hace más o menos perjudicial para el ser humano y en principio para los ecosistemas (ahora el riesgo pesa sobre el planeta y el espacio circundante).

La tecnología en su inmensa mayoría incide de alguna forma en los ecosistemas en los que se utiliza, ahora en ecosistemas que están al otro lado del planeta o en el aire o el mar que todos compartimos. Los ecosistema pueden recuperarse si la acción del hombre y su tecnología es circunstancial, incluyendo la de los indígenas más primitivos (también cuando existen desequilibrios graves en poblaciones de animales o vegetales o por la acción violenta de los elementos como maremotos, terremotos, volcanes, etc., se pueden producir alteraciones graves a los ecosistemas); a veces la recuperación, en estos últimos casos produce la creación de un nuevo ecosistema con nuevas especies o algunas de las anteriores que lograren una readaptación.

Imaginamos que la tecnología surgió el día que un homínido, primate, ancestro o no de nuestra especie tomó en sus manos una rama de un árbol y la usó para alcanzar o derribar un fruto. Podemos ver chimpancés que sin haber obtenido un grado universitario en alguna de las recientemente inventadas instituciones universitarias de Venezuela, utilizan piedras para romper nueces y ramas para extraer hormigas o miel para su alimentación. También vi en la TV un pájaro que usaba una piedra para romper huevos de otros animales, con lo cual la tecnología pudiere no ser un atributo inventado por el ser humano, sino copiado y perfeccionado, una vez que osó comer de la fruta prohibida.

Desde allí en adelante evolucionó lentamente (la edad de piedra algunos la estiman desde 6.000 hasta los 2.500 años A.C., salvo algunos hallazgos que remontan la edad de cobre más atrás de los inicialmente estimado) y recientemente con una velocidad vertiginosa que nos ha llevado, entre otras cosas, a disponer de una red de comunicación e información que nos homologa, en alguna forma, a todos los seres humanos, dentro y fuera del planeta.

La tecnología ha alargado la vida, en la mayoría de los casos (aún hoy se pude morir de médico) y mejora sensiblemente la calidad de vida a cada día mayor número de personas (excluyendo de manera importante a la gran mayoría de los pobladores de África) ; pero por otra parte nos ha puesto en la posición de poder exterminar toda la vida en el planeta (es posible que se salven los insectos, quienes probablemente, luego de una larga evolución recuperen el favor de Dios), además de que la tecnología o el quehacer del hombre está deteriorando todos los ecosistemas, de forma que, a mediano plazo, se puede provocar nuestra propia extinción como especie y esto sin contar que hemos creado una dependencia en la tecnología que pudiere llevarnos a una adaptabilidad tan específica, que haría imposible nuestra sobrevivencia sin élla (una base marciana sería el ejemplo más próximo de esta hipótesis).

La Felicidad en este contexto corre grave peligro.

Si bien la salud que nos puede garantizar, en muchos casos, la tecnología, nos permite el disfrute de la felicidad (imagínense a los reyes europeos, de no hace muchos años, con sus piernas hinchadas por el ácido úrico sin saber la razón de esa afección ni disponiendo de la colchicina para remediar el terrible dolor), el apego a demasiados bienes y ventajas tecnológicas puede ser contraproducente.

Al disponer hoy de medios de comunicación integrales (TV con 100 canales, internet y celulares) podemos pensar que tenemos mayor contacto e integración con otras personas, pero resulta en realidad en una forma de codependencia, con pérdida de la privacidad e intimidad que nos proporciona la solitud, poniendo en riesgo nuestra felicidad o condicionándola gravemente a esta nueva forma de relacionarnos con el resto de los seres humanos, incluso con aquellos que tenemos enfrente de nosotros mientras “nos comunicamos” y esto sin contar con la dudosa veracidad, banalización y excesiva superficialidad de los contenidos comunicacionales.

Llegamos a los extremos de tener mayor comunicación que con las personas que se sientan a la mesa a comer con nosotros. Y yo me pregunto: ¿Un joven entre 15 y 20 años podrá pasar una vacación tipo aventura por una semana sin disponer de ninguno de estos medios de comunicación? Probablemente, si lo aguanta, perdería el aprecio de por vida de quien lo haya obligado a hacerlo.

El ser humano no solo se relaciona a través del lenguaje verbal (imagino que alguien pensará que ahora existe la video llamada) o escrito, sino se relaciona también a través de los demás sentidos y en especial con el tacto (es fácil conocer personas traumatizadas por haber vivido en hogares con costumbre victorianas que consideraban “vulgar” las manifestaciones de afecto y el mostrar sentimientos en público). La falta de contacto físico (de diversas intensidades dependiendo de las personas) nos inhibe de compartir una experiencia no solo afectiva sino de armonización energética indispensable para la creación de vínculos permanentes con los que amamos y nos aman.

Se ha demostrado que el contacto inmediato (dentro de los 15 minutos siguientes) , de un recién nacido con su madre, crea un vínculo inmediato de conexión permanente, que resulta necesario para el desarrollo físico, psíquico y emocional del neonato.

Además, la felicidad parte de un proceso mental, emocional y espiritual que se origina en el interior de cada ser humano y es en esa búsqueda y comunicación interior  que podemos encontrar la verdadera comunidad que existe entre los seres humanos, la creación  y nuestro creador y por ende de la felicidad plena.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La Cultura de Paz y sus Límites:

Ante la reciente provocación del gobierno de Nicaragua quien invadió una parte del territorio de Costa Rica que forma parte de una disputa territorial entre ambas naciones, sin que esto califique de justificada o no los derechos de ninguno de los dos países, se ha producido un hecho grave, no por la magnitud del suceso, sino en contra de quien se ejecutó el mismo.
El 21 de octubre pasado comenzaron las provocaciones por parte del Gobierno Nicaragüense, quien probablemente esté usando el expediente de la guerra para exacerbar el nacionalismo en su población con fines de mejorar el apoyo político de un gobierno dudosamente democrático.
No es comprensible que una instancia como la Organización de Estado Americanos (OEA), quien en menos de 24 horas fue capaz de tomar una decisión en contra de la expatriación forsoza del país (Honduras) del presidente Zelaya, que se realizó con el apoyo del Congreso y el Tribunal Supremo de ese país, sin dar margen a que los calificados de golpistas dieran explicaciones y con el agravante de que la resolución excluyó a ese país de su calidad de miembro de dicho organismo, sin que mediare ningún proceso en los términos exigido por las normas internacionales (sanción sumaria, sin procedimiento legal y sin derecho a la defensa). Independientemente de la antijuridicidad del caso hondureño, fue tan apresurada la decisión que no se han atrevido a echar marcha atrás, en gran parte por tratarse de un país pobre y pequeño, tanto que ni siquiera al término del mandato presidencial de Zelaya y realizada una elección popular, que nadie ha podido calificar de fraudulenta, no le permiten reingresar a dicho organismo.
La gravedad de esta conducta perniciosa de dicho organismo consagra una suerte de derecho a usufructuar el poder por parte, en este caso de Presidente Zelaya, cuando su período presidencial se venció. Eso sería equivalente a que un presidente sufriera una discapacidad total NO permanente (cayó en coma por un mes) dándole el derecho a quedarse en el cargo por el tiempo de suspensión de su ejercicio.
Esto demuestra el deplorable estado de dicho organismo, el cual podía tener muchos argumentos para desconocer al gobierno provisional de Roberto Micheletti, pero que no tiene autoridad jurídica para exigir la reinstauración de un presidente una vez vencido su mandato y luego de elegido democráticamente uno nuevo sin que haya existido ninguna denuncia válida que justifique el desconocimiento de la elección del Presidente Lobo.
En estas circunstancias, ese organismo defensor de los Presidentes y no de los países miembros, se tarda desde el 21 de octubre al 12 de noviembre para pedir a ambos países retirar sus tropas de la zona en disputa y que continúen las reuniones y negociaciones que se venían llevando a cabo con la presencia de representantes de dicho organismo. Tampoco se establecen las medidas que tomaría dicho organismo si Nicaragua desatiende la recomendación, que por los usos de esa diplomacia le hacen a ambos países, cuando Costa Rica abolió el ejército el 1° de diciembre de 1948, decisión que fue plasmada en su Constitución de 1949.
Costa Rica es considerada una de las democracias más consolidadas de América y de las más antigüas del mundo y que ha sido factor conciliatorio de procesos de paz en lationaamérica. En estas circunstancias no es comprensible que dicho organismo no haya actuado con mayor celeridad y contundencia. Puede verse como una tontería, pero esto seria equivalente a que una persona totalmente sana le diera una bofetada a una persona cuadrapléjica en una silla de ruedas. La indignación debería ser generalizada.
Pero no fue así, otra vez aplicaron la tesis del país pequeño en insignificante, con el agravante de la vergonzosa actuación de Venezuela (Bolivia tuvo algo de decoro y se abstuvo de votar), quien casi estuvo a punto de declararle la guerra a Colombia cuando realizó la incursión en territorio Ecuatoriano en la lucha en contra del grupo de las FARC liderado por Raúl Reyes y que se declaró dispuesta a enviar tropas a Bolivia o a Nicaragua en caso de una invasión o de golpe de estado.
La Cultura de Paz exige la tolerancia y la aceptación de los otros, en especial de aquellos que tiene visiones distintas y de una actitud decidida en la resolución pacífica de los conflictos; pero cuando una persona, entidad o país viola flagrantemente derechos humanos fundamentales, no podemos ser negligentes en la exigencia y en la acción de que dichos delitos sean perseguidos y juzgados, incluyendo a las personas que con su silencio o su omisión permiten que tales violaciones se materialicen o que sean revestidas de alguna forma de legalidad o legitimidad, aunque éllas no sean las que en las acciones materialicen dichas violaciones.
Nosotros tenemos el reto en Venezuela de buscar reconciliar posiciones con miras a reunificar un país que se ha intentado convertir en una nación de facciones que se excluyen mutuamente. Es correcto y viable que se pueda convivir en una sociedad en que haya personas que piensen distinto, pero si el pensamiento de un lado va dirigido a la destrucción de alguien o la violación de los derechos humanos fundamentales de una persona, u organización, estas actuaciones son inaceptables y no deben ser toleradas. La Cultura de Paz no puede ser ingenua ni aceptar por ejemplo que mi vecino propugne la discriminación de un grupo social por su religión o su pensamiento político, porque sería equivalente a aquellas personas que durante el régimen nazi “toleraban” que a sus vecinos de otra religión fueran expatriados en vagones de tren para ganado (esto en el supuesto de que no conocieran “la solución final”, pero aún así, no podían desconocer la leyes de pureza de raza).
Desmon Tutu, señala en su libro “Dios Tiene un Sueño”, el proceso que llevó a Suráfrica de pasar del Apartheit a un régimen democrático en el que se eliminaron las discriminaciones que habían sido establecidas “legalmente” y que en aras de sanar y reconstruir una nación, se buscó la reconciliación de las partes en conflicto, pero en ese proceso en el cual se pidió a muchas víctimas y a sus parientes, quienes sufrieron persecución, prisión, tortura y muerte, lograr esa reconciliación a través del perdón; pero esto solo fue posible cuando los culpables de estos delitos de lesa humanidad, en algunos casos, reconocieron públicamente los mismos en busca de perdón. La reconciliación de esa sociedad solo se logró a través del perdón pedido y otorgado. De otra forma, solo la justicia puede sanar las heridas infringidas. No podemos ser felices "tolerando" la desgracia de otros.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La Felicidad y el asunto del “Filioque”:

La palabra “Filioque” viene del latín y significa “y el Hijo” y está referida al añadido que hizo la Iglesia Católica de Occidente (Concilio de Toledo 589 DC), al Credo de Nicea, es decir, a esa oración cuya autoría se le atribuye a los “Apóstoles” (aparentemente desde el siglo 4 DC), cuyo texto referido al Espiritu Santo decía: “Et Spiritum Sanctum, Dominum, et vivificatem: qui ex Patre procedit” (Y en el Espiritu Santo, el Señor, dador de vida, quien procede del Padre....”. Añadiendo que procede no solo del Padre sino también del Hijo.
Este cambio se fue esparciendo por Europa y en el Siglo III trató de eliminarlo de los cantos en la Misa el Papa León III; pero en el año 1014 fue adoptado por Roma (entiéndase la Iglesia de Occidente). Hoy por hoy los anglicanos y los protestantes están del lado de occidente.
De lado de los Ortodoxos (Iglesia Oriental), apareció Photios I (griego) quien fue Patriarca de Constantinopla desde al año 858 al 867 y del 877 al 886, quien se quejó del cambio y que sirvió, entre otras, de excusa, para la separación de la Iglesia, años después, y siguió siendo un obstáculo para los intentos futuros de reunificación.
La crítica surge del hecho de incluir algo que no estaba allí y es que el Espiritu Santo también proviene del Hijo. Esto para mí resulta absurdo, porque si creemos en el dogma de la Santísima Trinidad, creemos en que existe un solo y único Dios que se manifiesta en tres personas distintas el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo. Si son tres pero en realidad una, que el Espíritu Santo provenga de una de Ellas de la otras dos, lo pone en un plano de dependencia o de procedencia, con lo cual no es lo mismo que la unidad de Dios.* Esto haría que tanto el credo original como el modificado se constituyan a su vez en herejías. Hacer tanto lío con una oración que ni siquiera es la que Cristo nos enseñó, es inútil e improductivo.
Ahora bien, estos aspectos teológicos que han dividido a la Iglesias Orientales y Occidentales de Cristo (hoy otros asuntos como la existencia del purgatorio, la autoridad Papal y otros temas de “profunda trascendencia”, como el culto a los iconos, que la Iglesia de Occidente se ha hecho de la vista gorda).
Por lo que podemos leer del nuevo testamento, Jesús de Nazaret no estaba dado al tema de interpretar las escrituras, tanto así que tuvieron, sus seguidores que escribir 4 libros con una doctrina sencilla, clara, llena de ejemplos y anécdotas y sobretodo plena de su vivencia (Él dijo que lo iban a matar y lo mataron, además de los milagros sobre la enfermedad, la muerte y la naturaleza, además del milagro del vino del que hablamos en otra entrada y lo más importante de todos esos libros, su resurrección).
Otra cosa que hizo fue enseñarnos a orar y nos bendijo con “El Padre Nuestro”, que gracias a Dios nadie ha cometido la estupidez de interpretar, además que a la hora de plantearnos como debíamos cumplir la voluntad de Dios lo dijo en palabras muy simples: “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.” Por supuesto no necesitó de un concilio ecuménico para explicarnos el alcance de esas palabras.
Suelo señalar que el mensaje de Cristo tiene una simplicidad en su expresión y una complejidad en su aplicación, con lo cual considero que para el Señor era importante la calidad de nuestra actuaciones y las motivaciones que las impulsaban, no la interpretación filosófica implícita.
El Señor le dijo a Pedro: “Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.” Por lo visto que la labor teológica ha consistido principalmente en atar y enredar las cosas en la tierra. Alguna razón tendrá la Virgen María de aparecércele a gente humilde e incluso con poco conocimiento para que puedan entender la simplicidad del mensaje. Todavía no conozco el primer Papa bendecido con una visita tan importante.
El cristianismo tiene un pilar fundamental y es el amor, detrás viene la paz.....La salvación no se encuentra en la retórica sino en el amor como vivencia diaria y permanente.
¿Cual puede ser la necesidad de un sacerdote que lucha día a día con la enfermedad, la pobreza, la desesperanza, el hambre o la violación reiterada y soberbia de los derechos humanos fundamentales de su feligresía?.
Cuando nuestros líderes religiosos utilizan sus razones para separar o dividir el “Cuerpo de Cristo”, o pretender que lo pueden hacer, están escuchando nuevamente a la culebra enrollada en el árbol con sus promesas de conocer los hilos del poder de Dios, comiendo la fruta prohibida, que no es más que pretender racionalizar la inmensidad del todo y no bastarnos lo que Dios mismo nos dijo sobre Si Mismo: “Ego Sum Qui Sum” ("Yo soy quien soy"). No se requiere otra explicación.
Cuando las personas, los grupos sociales, los países han podido satisfacer sus necesidades básicas y no tienen problemas o asuntos verdaderamente importantes o serios a que dedicarse, no les queda más que ocupase de intrascendencias, por no llamarlas de forma mas contundente. Ocupémonos de vivir realidades, enfrentar los retos verdaderos y útiles que se nos presentan, vivamos esos valores o creencias nobles que tenemos, con amor y encontraremos paz y felicidad a lo largo de todos el camino.
*La casa no se hace responsable del enredo Teológico del autor, ni de las herejías proferidas en este texto. La sanción de excomunión es personalísima.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Felicidad y la Inteligencia

La inteligencia es determinante para vivir en felicidad.
Recientemente se ha cuestionado el paradigma de la Inteligencia Racional y se le pretende substituir por un nuevo paradigma que es el de la Inteligencia Emocional. La primera requiere de las personas habilidades particulares en especial el Racionamiento Inductivo y el Deductivo, con los cuales se puede llegar a conocer “la verdad” de manera “objetiva” o lograr la “abstracción” o el uso de la lógica.
En contraposición se habla de la Inteligencia Emocional que algunos señalan como la capacidad de reconocer y controlar las propias emociones para lograr ser exitoso en el manejo de las relaciones que se nos presentan.
Como se señaló en la entrada “La felicidad vs el Dualismo”, esta separación aparente de estas dos competencias conspiran en contra de la unidad real en que funcionan nuestros cerebros, y esta visión olvida que en realidad manejamos tres cerebros en uno, los cuales ejercen su actividad independientemente, al mismo tiempo y también coordinadamente.
Como también se señaló el proceso de evolución cerebral de los humanos nos hace tener en la base del mismo el llamado Cerebro Reptil, que es el encargado de las funciones más primitivas, que lo llamamos así por haberlo heredado de nuestros ancestros reptiles y que se ocupa de nuestras actividades rutinarias o instintivas; se dedica a la acción y vive totalmente ubicado en el presente.
La evolución lo que hizo no fue sustituir a este cerebro porque el mismo garantiza la supervivencia de la especie, pero le superpuso otro cerebro llamado por algunos Límbico (común a los mamíferos), que entre otras cosas maneja toda nuestra realidad emocional, el amor, el odio, la depresión, también la memoria que nos permite traer el pasado al presente; no es que el anterior carezca de memoria, pero es una memoria instintiva como la que está vinculada a las fobias y los miedos.
Por último, el proceso evolutivo, reconociendo la importancia de los dos anteriores, superpuso un tercer cerebro y que es llamado Neocortex (común en los mamíferos superiores), que es la parte superior y externa del cerebro, que como señalamos nos hace seres racionales y permite el manejo del desarrollo social avanzado y por supuesto responsable del uso de la capacidad de análisis, síntesis , razonamiento analógico y el pensamiento crítico y analítico, además del manejo de pensamiento inductivo y deductivo, arriba mencionado. Este cerebro permite adelantarnos a los acontecimientos y nos permite planificar y visualizar el futuro y traerlo al presente, haciendo uso de las experiencias y conocimientos adquiridos en el pasado.
En este escenario la inteligencia, en sentido lato, debe entender esta trilogía que a veces se manifiesta de forma independiente, pero en la mayoría de las ocasiones lo hace coordinada o simultáneamente.
Es cierto que no podemos limitar la inteligencia a lo racional, porque en definitiva los sentimientos y las emociones están siempre presentes y muchas veces engañan a nuestro intelecto o lo confunden, así como nuestro aspecto instintivo y primario, pero también es cierto que requerimos reconocer nuestros sentimientos para poderlos controlar o moderar, para lo cual debemos racionalizarlos de alguna forma y poderlos proyectar hacia el futuro de manera efectiva.
Si fuéramos del todo racional, nos veríamos en graves problema en el manejo de las relaciones humanas, pero si fuéremos todo emociones, no seríamos capaces manejarlas de manera positiva. La verdadera inteligencia logra reconocer ese equilibrio sin olvidar que tiene en lo más profundo de sí un piloto automático (Cerebro Reptilineo), que debe también ser disciplinado y corregido para que nos ayude en los nuevos retos de supervivencia que se nos presentan en el mundo de hoy.
Siempre digo que en mis oraciones encomiendo a los que carecen de inteligencia, porque están expuesto demasiado al fracaso y se les hace difícil encontrarse con la felicidad y con el agravante de que no son capaces de entender el por qué de sus tropiezos, siendo incapaces de adquirir el valioso aprendizaje que las experiencias negativas nos dan.
Sin embargo, coincido con los que han sostenido recientemente que si bien la inteligencia tiene un elemento determinantemente genético o hereditario, la misma se desarrolla con una buena nutrición durante la infancia y con técnicas de aprendizaje, sin que la edad nos impida seguir reforzándola (eso sí con mayor lentitud que en la infancia).Cuando me refiero al aprendizaje no solo me refiero al racional, porque las emociones se aprenden y enriquecen con la vivencia.
Tenemos que entender que el cerebro capitaliza los aprendizajes mediante la creación de nuevas conexiones nerviosas y ese proceso es idéntico para adquirir la habilidad física que requiere un deporte como para el desarrollo de una habilidad intelectual o emocional. Este proceso de creación de conexiones no es instantáneo, requiere tiempo y por esto tenemos que entender que la constancia es nuestra mejor aliada para este fin.
Por todo lo dicho, la felicidad aunque resulta una experiencia Límbica, requiere del reconocimiento de la razón y el instinto y la necesidad contínua de aprender de las experiencias racionales y emocionales para que se haga realidad en nuestras vidas.

miércoles, 27 de octubre de 2010

La Generosidad y El Agradecimiento:


“No seas generoso, si no eres capaz de soportar la ingratitud.”

Muchas veces ha pasado por mi mente que la vida pierde su sentido de ser, si no soy capaz de vivirla en beneficio de otros. Esto no priva que también me ocupo de mí mismo.

Es und eber vivir y actuar conforme a nuestros talentos y carismas para prodigar beneficios a los que nos ordenan sean personas cercanas o distantes.

La verdadera generosidad constituye una liberalidad que otorgamos a otra persona sin esperar ninguna recompensa. En esto de la generosidad tenemos que ser cuidadosos, en el sentido de analizar si nuestra generosidad está dirigida a proteger un interés y no constituye un acto desinteresado, viendo la sombra de nuestros actos o su verdadera intención.

Normalmente las personas que son beneficiarias de la generosidad no tienen la posibilidad de agradecer el gesto o hacerlo en la misma magnitud.

Tampoco tiene mucho mérito ser generoso con los que no lo necesitan; muchas veces se hace por interés.
En una oportunidad me encontré a una persona que tenía poco tiempo de conocerla, en una carretera en plena oscuridad con el vehículo accidentado, pudimos ponerlo a resguardo y lo llevé hasta su casa. Esta persona estaba impresionada por lo que había hecho por ella; cuando nos despedimos me dijo: “¿Qué puedo hacer para agradecerte lo que hicistes por mí? Y yo le contesté: “Muy fácil, ayudando a un desconocido que requiera una ayuda de ti”.

Esta anécdota mi hizo recordar de la película "Pay it Forward",escrita por Jim Beaver, en la que un niño hace un proyecto para su clase de sociales, que consiste en ayudar a 3 personas con el compromiso que el agradecimiento se llevare a cabo mediante la ayuda, por parte del beneficario, a otras 3 personas, quienes a su vez asumirían el mismo compromiso de ayudar a otras 3 y así sucesivamente. Este es un proyecto que no tiene nada de disparatado y que su viabilidad es realmente posible.

La persona generosa es fácil de identificar porque lo es por convicción, manifiesta su generosidad con mucha gente e incluso actúa sin ser evidente, aplicando ese principio que estableció Jesús que decía: “Que tu mano derecha no sepa que hace tu mano izquierda”, porque de lo contrario la generosidad se estaría usando para alimentar la vanidad (fariseismo), con el inconveniente de que la persona beneficiada puede sentirse humillada por el acto de generosidad; y por último, no esperar la gratitud.

La generosidad no está solo en el dar sino también en el acto de entrega a la otra persona. Pienso que toda persona debería dedicar parte de su tiempo semanal a realizar una labor en favor de otros (personas que no pertenezcan a nuestro entorno inmediato), visitar a enfermos, acompañar y escuchar a la persona que lo requieren y que no se haga por un beneficio económico o de otra índole. En este sentido siempre me acuerdo de pregunta que se hacía así mismo José Gregorio Hernández que decía: “¿Soy generoso por caridad o por vanidad?.

En la vida diaria podemos ver la escasa disposición para colaborar en labores “ad honorem” , porque todo lo que hacemos no debe ser por nuestro propio interés y de nuestro allegados. Este rasgo de solidaridad, que tienen muchas personas, nos hace falta para desarrollar valores ciudadanos que son esenciales para la mejora de la convivencia social.

He conocido varias casos de personas que han vivido situaciones muy difíciles y las personas más cercanas no le dieron el apoyo que requerían; en cambio si lo recibían de las personas más insólitas e inesperadas. A esas personas suelo llamarlas ángeles, porque aparecen justo en el momento requerido y luego pueden que se vayan y no las vuelvas a ver.

Impresiona mucho cuando suceden tragedias de gran magnitud, como la gente en general colabora con las personas afectadas y la cantidad de personas que se aprestan para los rescates y ayuda médica.

La contrapartida de la generosidad es la gratitud. Aunque la persona verdaderamente generosa no debería esperar la gratitud del beneficiado, le causa satisfacción y alegría y la anima a seguir adelante.

La gratitud tenemos que practicarla a diario porque todos los días recibimos bendiciones, sonrisas, manifestaciones de cariño y el disfrute de todas las bellezas que nos rodean.

Por eso deberíamos hacer una lista de todas las bendiciones recibidas a lo largo de la vida y de los logros que obtenidos por nuestro esfuerzo y dar gracias a Dios por la vida y salud que disponemos y las personas que han sido nuestros compañeros de viaje hasta ahora (la lista no puede ser menor de 50 “items”). El agradecimiento es una manifestación natural de una persona humilde, que reconoce el don o la bendición que ha recibido. El que se siente con derecho a todo, jamás será agradecido.

La gratitud es una característica inherente a una persona bondadosa y constituye la mejor y posiblemente la más resaltante característica de élla, porque esta cualidad suele ser muy escasa.

Por de pronto estoy muy agradecido con todas las personas que me han apoyado a lo largo de mi vida y a Dios por todas las bendiciones recibidas.

jueves, 21 de octubre de 2010

La Felicidad Vs. La Ira (cont.)

Bota Fumeiro: Catedral de Santiago de Compostela
Como señalé en la entrada anterior, el manejo de la ira resulta importante para mantener buenas relaciones interpersonales. Esta competencia está basada en el auto control de esa emoción, salvo en las situaciones de emergencia en las que necesitamos ese empuje extraordinario para sobrevivir.

En el tema del autocontrol encontramos una explicación en un libro, que prestamos y nunca nos devolvieron, que planteaba la teoría bautizada como del péndulo (*).

Como sabemos el péndulo tiene un tiempo, es decir, se desplaza hacia un extremo, pasa por el centro y se desplaza hacia el otro extremo, en una suerte de movimiento perpetuo.

En un extremo del desplazamiento se encuentran las personas que carecen de control de su ira y que ante el más mínimo estímulo, explotan, aquí veremos a los que son agresivos la mayoría del tiempo e incluso los que ladran y no muerden; en el otro extremo se encuentran los “pacíficos”, que aguantan todo lo que les dicen y hacen, también podemos incluir en este lugar a los pasivos-agresivos, que se defienden con cinismo, malas caras, etc.; y en el medio los que logran equilibrar su ira y la administran adecuadamente. Es evidente que existen todas las gamas de grises a las que la humanidad nos tiene acostumbrados.

También tenemos que considerar que dependiendo del contexto en el que nos desenvolvamos sea este el familiar, el social, el laboral, etc., podemos tener diferentes maneras de actuar, siendo pacíficos, en unas o equilibrado o agresivos en otras. A veces sucede que el que aguanta agravios en un contexto determinado, utiliza otro contexto para desahogar su rabia o resentimiento, haciendo que paguen justos por pecadores.

Los del primer extremo no tienen en absoluto control de su ira, viven auto imbuidos en un estrés permanente, sus relaciones humanas son muy pobres y les cuesta conseguir personas que se atrevan si quiera a hacerles alguna observación, no digamos crítica o reclamo.

En el otro extremo tenemos los súper controlados (pueden ser también temerosos o sumisos al extremo); a estos les tengo más miedo por lo del agua mansa. Cuando se está en esta posición se reciben agravios, burlas, incumplimiento de promesas o compromisos y la persona no reacciona hacia fuera, aparentemente o lo hace "por banda". Este grupo también se va cargando de estrés al ir acumulando agravios y rencores que no expresa y al no hacerlo no los resuelve y estimula que se repitan. El peligro con este grupo es que llega un día en que una gota rebasa el vaso y se trasladan violentamente al otro extremo, al de los violentos, pudiendo en estos casos agredir gravemente a otra persona. Estas personas pueden convertirse en “pasivas-agresivas”, es decir, personas que al no confrontar directamente las situaciones que no les agradan, boicotean a las otras personas y a sus acciones y sus declaraciones y acciones se dirigen hacia el fracaso o están llenas de cinismo. Son las que ven con pesimismo la vida y hacen todo lo posible para que su presagio se vuelva realidad (estas últimas las he bautizado como auto coprófagas).

Las personas que se encuentran en el centro, controlan la ira, pero la utilizan. Cuando existe una situación que no tiene trascendencia, no le dan importancia y la dejan pasar, es decir, mueven a voluntad el péndulo hacia el extremo de los “pacíficos”; si la situación amerita una actuación, la resuelven con una acción o con un reclamo, en los términos de efectividad que hemos señalado con anterioridad.

Aquí surge una pregunta importante: ¿qué pasa si la persona a la que se le hace el reclamo, no lo escucha o se abstiene de corregirse?. En estos casos la persona equilibrada comienza a mover su péndulo gradualmente hacia el lado de los violentos. Esto lo debe hacer fríamente utilizando una estrategia de incremento paulatino de las hostilidades, buscando que, con la intensificación, la otra persona asimile el mensaje. Esto se puede llevar hasta el punto de armar un lío o un reclamo airado y fuerte, pero en completo control de lo que se dice o se hace.

En un taller preguntó una participante como practicarlo con su marido, (en lo particular pienso que las mujeres tienen muchas armas para dar a entender lo que exigen y son más efectivas que los hombres para lograrlo); la respuesta fue que:  lo importante es que en cada paso quede expresado el objetivo que se busca, de manera que se pueda incrementar la acción hasta el extremo último, que es el de poner la maleta en la puerta de la casa -no llegar al sicariato-,  y puedas alegar con propiedad: "¡Te lo advertí!".

Cuando se tiene tal nivel de control, la persona puede convertirse en una hábil actora social, que puede llegar al extremo, en alguna circunstancia, de lograr el decideratum señalado por un famoso político y abogado, Luis Jerónimo Pietri, que sostenía lo siguiente: “El patrimonio más grande de una persona es una cara de pendejo bien administrada“. Lo importante es que se haga de forma estratégica para que rinda sus frutos.

Si, a pesar de todo lo que aquí se señala, ya estás en la situación de haberte excedido en la respuesta hacia otra persona, no te queda más que buscar resolver la situación a través del perdón y así poder construir un nuevo "modus vivendi" con esa persona.

Lo importante es que para poder mantener el equilibrio se requiere ser exitoso en la expresión adecuada de nuestro malestar y en la efectividad de la estrategia de incremento de las hostilidades. En la medida de que seamos más efectivos en el manejo de estas situaciones, viviremos más tranquilos y relajados y esa paz nos ayudará a sentirnos empoderados, pro activos, con una sabia autoestima, la cual va a ser respetada por los demás y por ende imbuidos en felicidad.

(*) En un evento acerca de Manejo de Conflictos se usaba el símil para ilustrar que en algunas circunstancias un estímulo relativamente pequeño (se empujaba la parte superior del péndulo), el efecto era muy grande (la parte inferior del péndulo recorre una gran distancia de un lado a otro).

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Felicidad vs. La Ira


La ira es una de las emociones primigenias del ser humano y que le ayudó a lo largo de la historia a sobrevivir, al permitirle poner de manifiesto el máximo de violencia que podía desatar para su defensa y de lo que consideraba más preciado.

Es tan antigua que en los primeros pasajes de la biblia, los celos y la envidia de Caín lo llevan a desatar la ira y a asesinar a su propio hermano Abel.

Esta violencia que despliega un ataque de ira no sólo se manifiesta físicamente sino también verbalmente y casi siempre lo hace de manera descontrolada y con resultados que exceden normalmente al estímulo que la ha provocado.

Entendiendo pues, que ese monstruo que llevamos por dentro, es necesario para situaciones extremas, debemos mantenerlo con una cuerda muy corta y con bozal incluido para las demás ocasiones.

Si no le ponemos control, generalmente nos vamos a arrepentir de lo que hicimos o dijimos y posiblemente no logremos ningún objetivo deseable con nuestra actitud. Podemos incluso romper relaciones válidas para nuestras vidas al no poder deshacer lo sucedido ni recoger las palabras dichas. Como dijo Miguel de Unamuno a una horda franquista que quería lincharlo en la Universidad de Salamanca: “Venceréis, pero no convenceréis”. En el caso de que tengas la razón de tu parte no debes olvidar: La razón se convierte en sin razón debido a la violencia (“La violencia es el arma de los que no tienen razón”, esto no es solo un dicho, es un prejuicio en muchos casos cierto).

Evidentemente, las dinámicas que nos tocan vivir en el mundo moderno son muy distintas a las de la antigüedad, salvo que vivamos en ambientes con altos niveles de violencia.

Hay autores que señalan que la ira (o la cólera) se puede desatar cuando existen entre la persona ofensora y la ofendida una relación autoridad-subordinación, lo cual es cierto; más te ofende lo que pueda decir de ti el maestro o un padre que un hermano o un compañero de clases.

Sin embargo, estamos más dados a verlo desde un punto de vista de una relación de poder. Si bien es cierto que en el contexto de una relación de autoridad –subordinación se puede generar una ofensa particularmente hiriente (cuando es de abajo hacia arriba puede ser considerado como una insolencia), en realidad lo que resulta necesario es que el ofendido ponga en manos del ofensor el poder para causarle daño, sin importar la ubicación relativa de uno u otro.

Tengo una frase que uso en este sentido: “No nos ofende quien quiere, sino quien puede”.

Entonces, para que haya la ofensa debe el ofendido haberle conferido el poder o la autoridad al ofensor para hacerlo, no es una autoridad o poder formal, necesariamente.

Esto no se resuelve desconociéndole autoridad a nadie, porque los seres humanos requerimos, para formar nuestra propia personalidad, de referentes morales, intelectuales, y de esfuerzo o empeño y que los mismos tengan cierta validez y permanencia en el tiempo, sin que esto implique que seamos incapaces de verlos como seres humanos imperfectos, pero positivamente balanceados. Cuando hablo de los referentes no los califico de negativos o positivos, porque seguimos a los que percibimos positivos, aunque en opinión de otros sean de signo contrario.

En talleres suelo preguntar a los asistentes, en cuanto a este asunto, lo siguiente: ¿Cuál es la respuesta que ustedes le dan a una persona desconocida totalmente ebria que los insulta? Si el insulto es capaz de molestarlos, están en graves problemas, porque están entregando poder a alguien que no tiene ninguna relación con ustedes y sus palabras carecen de toda trascendencia.

La dificultad está cuando las personas que nos increpan están muy cerca de nosotros o constituyen lo que he dado en llamar parte de nuestras relaciones obligatorias o necesarias (como las que se generan en virtud del trabajo, las de los amigos o las de familia). Aquí se complican las cosas. Pero este reto nos exige manejar herramientas de comunicación y de escucha activa que nos pueden ayudar a manejar incluso reclamos de cierta gravedad y ser efectivos.

Para el logro del objetivo se requiere tener el control de la situación.

El tema de control puede ser percibido como una neurosis, es decir, una obsesión de controlar todo lo que pasa, a todas las personas o lo que vamos a enfrentar en el futuro.

El control a que hago referencia es el que ejercemos sobre nosotros mismos. La forma más fácil de hacerlo es así: si alguien nos ofende de alguna forma, debemos de inmediato evaluarnos e identificar el surgimiento de la rabia (esto requiere disciplina y entrenamiento); si estamos en esa situación debemos quedarnos callados y si es necesario, retirarnos del sitio. En todo caso expresar algo así: “Hoy no voy a hablar del tema, mañana si”.

Este espacio que abres es para retomar el control sobre ti mismo y prepararte para la respuesta que vas a dar. Tengo otro consejo y es el siguiente: “Mientras más grosero es el estímulo, más delicada y educada debe ser la respuesta.”

También hay que ser un buen observador de la otra persona. Si estamos en control pero vemos que la otra persona no lo está, también debemos diferir la conversación, puesto que el resultado de la misma muy probablemente va a ser infructuoso o negativo.

Cuando la paz y el equilibrio se restablece, se puede presentar un reclamo, en el cual debe omitirse todo calificativo de la otra persona, circunscribirlo a hechos comprobables y reportar como éstos hechos nos afectan o nos han afectado emocionalmente. Entiendo que este tema tiene una profundidad propia y que merece atención especial.

Una vez me sucedió que una persona me hizo un reclamo tan injusto y de forma tan grosera, que decidí retirarme del sitio sin decir nada. Dos días después escribí una carta de “reclamo”, en la cual decía algo así:

“En días pasados me hizo un reclamo de forma inapropiada.” Fue la palabra más suave y educada que encontré para ese momento. A renglón seguido le manifesté, con hechos comprobables, lo injusto del reclamo (sin calificarlo de tal). Al recibir la carta la persona en cuestión, me llamó de inmediato por teléfono para disculparse por lo que había pasado e invitándome a tomar un café en compañía de su señora. Nos reunimos a tomar el café y a partir de allí, esta persona cambió radicalmente su trato hacia todas las personas que antes se quejaban de su mal carácter.

Es de un buen cristiano crear el ambiente adecuado para que la persona que ha cometido el error pueda disculparse, pueda incluso corregirlo con elegancia, si es posible, y logre un desplazamiento favorable de sí mismo, en beneficio de quienes los rodean.

A veces no nos encontramos personas que tengan la nobleza de reconocer sus errores y para ello hace falta usar un técnica que se basa en la teoría del péndulo...... Pero de este tema seguiré hablando en la próxima entrada.